Trump revolucionario

Por Crosby Girón

La mayoría de latinoamericanos que conozco expresaron repetidamente una palabra cuando se referían a Donald Trump: miedo. Pero cuando trataban de expresar en qué consistía ese miedo, que era un miedo hacia un futuro Trump gobernante, lo que describían era el presente, es decir, un mundo de racismo, odio, misoginia. O sea que hablaban de un mundo que ya existe sin necesidad de que él ya fuera el presidente de Estados Unidos. Un mundo en el que ya vivimos pero aparentemente no perciben.

Hablé con algunos residentes en este país en los siguientes términos: ya sabemos lo que no gusta de Trump, pero qué es lo que gusta de Hillary? La mayoría no sabía que decir, y apenas acertaban a expresar que cualquier cosa era preferible al millonario candidato. Nadie supo aportar elementos juiciosos hacia una candidata que lleva muchos años bregando en la política norteamericana. Nadie mencionó a los países que existen más allá de sus fronteras.

¿Qué nos habían dicho sobre Trump? Los medios mainstream repitieron hasta el cansancio lo obvio: su falta de experiencia, sus opiniones racistas, misóginas y sus abiertas relaciones con grupos que ondean banderas de supremacía blanca. Además, su estilo discursivo y su imagen no aparecía como agradable en lo absoluto. Muchos hasta hablaron del fin del mundo.

Pero hubo tres personas que en mi opinión, matizaron esa visión: Julian Asange, Slavoj Žižek y Noam Chomsky. Quizá el más moderado fue Chomsky, porque claramente señalaba los peligros que encierra tener un gobernante como el que asumirá el año próximo. Pero Asange apuntaba lo que según él está detrás de Clinton: el mundo financiero y sus entidades bancarias, las grandes fábricas de armas y los medios de comunicación masivos.

Žižek por su parte, lo dijo sin ambagues: ambos son lo peor. Pero dijo algo más que a mi me llamó la atención. Y es que según este filósofo que ha sido muy crítico de la izquierda mundial, frente a este panorama, un voto verdaderamente crítico se habría decantado por Trump. ¿Por qué? Para elegir a un peor que implicara un cambio, la que ofreciera las condiciones para un proyecto emancipatorio radical.

Pero lo que se ha visto es que no fue un lectorado urbano el que lo eligió. En gran medida fueron muchos norteamericanos del campo, obreros, y también, muchos latinos. Son ellos los que salieron a los centros de votación y emitieron su opinión final que ha puesto al mundo de cabeza, claro, a cierto mundo. Y es por eso que en esta nota llamo revolucionario al electo presidente.

Habría que ver las noticias de los grandes mercados mundiales: su mera victoria electoral los está haciendo perder dinero. Trump dijo que eliminaría los tratados de libre comercio… ¿Acaso no fue algo que los movimientos sociales tanto quería? ¿Será posible que en realidad esto vaya a suceder? ¿Cuáles serían las implicaciones de las posibles políticas de Estados Unidos en el futuro próximo?

Quizá ahora sea posible que surja una izquierda auténtica, atizada por este “vulgar oportunista”, como afirma Žižek. Y es que el pueblo norteamericano es variado y enorme. Y ahora más que nunca deberá enfrentar sus propios miedos y eso, ojalá, genere un cambio social, lo cual no estoy seguro que tendría tantas posibilidades de haber ganado Clinton. Una nueva historia está a punto de empezar a escribirse.

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