Tendencia global: nuevo orden mundial “tripolar” con la desglobalización y regionalismos

Alfredo Jalife-Rahme

Nunca será suficiente enfatizar la prospectiva sobre el nuevo orden mundial en los próximos 10 años del mandarín Xi, durante el 95 aniversario de la fundación del Partido Comunista Chino: “el mundo se encuentra al borde de cambios radicales, contemplamos cómo la Unión Europea (UE) se está desmoronando (sic) y la economía de Estados Unidos se está colapsando (sic). Esto concluirá en un nuevo orden mundial que a lo sumo durará 10 años”, cuando “Rusia y China puedan formar una alianza ante la cual la OTAN será impotente (https://goo.gl/1Frhkx)”.

Del lado anglosajón, es más resonante el clamor sobre el “fin de la globalización”, de lo que no se enteran, o no les conviene, sus aldeanos turiferarios en Latinoamérica.

Martin Jacques (MJ) –autor del visionario libro Cuando China gobierne el mundo: el fin del mundo occidental y el nacimiento de un nuevo orden mundial (https://goo.gl/mkukW3)”– explaya “la muerte (sic) del neoliberalismo” global y “la crisis de la política occidental (https://goo.gl/AkGkZE)”. A su juicio, “la economía occidental se ha estancado y ahora se acerca a su década perdida sin fin a la vista”. Aduce que “el periodo más dinámico del crecimiento occidental de la posguerra fue en el fin de la guerra y al inicio de la década de los 70, la era del capitalismo de bienestar social y keynesianismo, cuando la tasa de crecimiento era el doble del periodo neoliberal (Nota: del thatcherismo/reaganomics) desde 1980 hasta el presente”.

Para MJ, “la característica más desastrosa, de lejos, del periodo neoliberal ha sido el inmenso crecimiento de la desigualdad”, lo cual coincide con las conclusiones del economista galo Thomas Piketty. Enuncia que “amplios sectores de la población, tanto en EU como en Gran Bretaña, se encuentran ahora en rebelión”, que “ha paralizado a la élite gobernante” cuando los “neoliberales y monetaristas están en retirada”. Hoy la “desigualdad se encuentra en el pináculo de la agenda política”, en sincronía con el “nacionalismo económico”.

El laureado Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz, acaba de sentenciar la “muerte de la globalización (…), escuela dominante del pensamiento (sic) económico en occidente, del FMI y el Banco Mundial (BM) en los pasados 30 años (https://goo.gl/PvBsfu)”.

Fue cuando inquirí: “más allá del ultrarreduccionismo economicista y/o financierista, carente de visión geoestratégica, ¿qué sigue, cuando se despliega la desglobalización en pleno caos global geopolítico debido a la decadencia de EU y su fallido orden unipolar? ¿”Economía mixta” de libre mercado con control estatal (sumado hoy del “control ciudadano cibernético”)? ¿Preponderancia de la economía real sobre el pernicioso financierismo de las burbujas especulativas de las plazas de Wall Street y la City? ¿Neokeynesianismo con re-regulación?

¿Proteccionismo regionalizado en los diferentes bloques económicos bajo la férula geopolítica de las esferas de influencia del nuevo (des)orden tripolar EU/Rusia/China? ¿Regionalismos de libre comercio y proteccionismos regionalizados en los diferentes bloques económicos, si es que no se balcanizan en el camino, bajo la férula geopolítica de las respectivas esferas de influencia tripolar?

Queda pendiente el devenir de la hegemonía unipolar del dólar (http://goo.gl/wvCU55), paradójicamente omnipotente en la fase del caos global, que no refleja el imperante híbrido mundo multipolar ni el nuevo (des)orden tripolar de EU/Rusia/China, cuando estas dos últimas superpotencias apuestan a la desdolarización global y al resurgimiento del oro, acompasados de la internacionalización de la divisa china en ascenso”.

En un reciente seminario, el Center for China and Globalization (CCG), con sede en Pekín, y el Centro Estratégico de Estudios Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), con sede en Washington, Long Yongtu (LY), anterior negociador del ingreso de China a la OMC, abogó en forma implícita por un “G-2” meramente geoeconómico de China/EU para la “gobernanza económica global (https://goo.gl/1cjG7Z)”. Nada que ver con el tramposo “G-2 geoestratégico (https://goo.gl/NOEMFf)” de Zbigniew Brzezinski (ZB), ex asesor de Seguridad Nacional de Carter e íntimo de Obama (que rechazó China), con el fin de repartirse el pastel global sin Rusia ni la UE. Ya ZB había retrocedido cuando pregonó hace poco un asombroso “realineamiento”, con el coralario implícito de una “tripolaridad” de EU/Rusia/China (https://goo.gl/dgNb6n).

Según LY, China y EU, “con diferentes fases de desarrollo, tienen la habilidad para ayudar a forjar las guías económicas internacionales”, cuando “el comercio internacional, el cambio climático y el comercio electrónico han emergido en las décadas recientes sin claros precedentes o reglas”. Reconoce que “China se ha beneficiado mucho de haber entrado a la OMC y no tiene intención de cambiarla”, por lo que “el resto del mundo debe estar tranquilo”.

Diserta que la “nueva ruta de la seda (one belt; one road: OBOR, por sus siglas en inglés)” y el AIIB (Asian Infraestructura Investment Bank) fueron “iniciados por China y, más que un desafío, son complementarios al existente sistema financiero global”, ya que “las presentes instituciones financieras internacionales, que incluyen el BM y el ADB (Asia Development Bank) no pueden suplir las demandas en infraestructura”.

Scott Kennedy, vicedirector de la cátedra Freeman en estudios chinos en el CSIS, arguye que China no tiene objetivos de empezar desde cero, sino que más bien jerarquiza el concepto de “inclusión armónica”.

He Yafei, anterior viceministro de Relaciones Exteriores de China, juzga que con “el TPP (Trans Pacific Parthnership), dominado por EU, Washington desea instalar su propio círculo” y “evitar tener a China para que influya en sus reglas”.

En un seminario anterior en Pekín, su think tank CCG abordó los “desafíos de la desglobalización (https://goo.gl/LgkMFu)” y sus tendencias en el mundo: el Brexit; el trumpismo en EU, con el “americanismo” para sustituir la globalización, y el retorno del proteccionismo comercial y la exclusividad del TTIP y el TPP.

Según LY, “la OMC no puede más en forma efectiva colocar las reglas del comercio internacional, por lo que los acuerdos comerciales regionales (sic), como el RCEP (Regional Comprehensive Economic Partnership) son benéficos para empujar adelante la globalización”, que deberá ser más “económica” que “financierista”, como abordó la cumbre del G-20 en Hangzhou.

Para Huo Jianguo, alto funcionario del Ministerio de Comercio, “desde el punto de vista económico, los países desarrollados empujados por la globalización elevaron el nivel de su estructura industrial de una manufactura-céntrica a un enfoque de servicios”. Pero hoy “la gobernanza global se ha retrasado detrás del rápido desarrollo del comercio y las inversiones globales, lo cual puede ser paliado por el multilateralismo”.

Admite que “un problema de los acuerdos comerciales regionales, con el beneficio de innovación de sus reglas, es que pueden llevar a alianzas políticas y militares con consecuencias negativas”.

La desglobalización y los regionalismos son reflejo del nuevo orden tripolar global.

www.alfredojalife.com
La Jornada

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