Del plato a la boca

Por: Jorge Mario Salazar
Analista Político

Como suele pasar en Guatemala, los planes, proyectos y procesos no culminan en el tiempo estipulado y el Congreso no podía ser la excepción. En una maniobra audaz y legalista, Mario Taracena se hizo el quite de la ofensiva de los poderes ocultos que se sacaron otro as de la manga para dar un golpe de mano en el Congreso y sacar a codazos a los que impulsan las reformas controladas del Estado para la oxigenación de los sistemas político y jurídico del país. Nada más y nada menos que el abogado del diablo. Oliverio García Rodas, a quien acusan en los medios de comunicación de estar vinculado desde muy atrás con el narcotráfico y quien, a la luz de todos, se puso a defender a Otto Pérez Molina y oponerse a las reformas de Estado, desde la Comisión de Asuntos Legislativos del Congreso.

Con un candidato así, con esa definición de su gusto por los militares y por los grandes negocios del poder paralelo, se alinean la mayoría de diputados reciclados de partidos políticos como Lider y PP, para echar para atrás las reformas y salvar de la cárcel a las pandillas que pueblan el centro de detención Mariscal Zavala, echar a la Cicig, y terminar rápido con doña Thelma Aldana. Apoyados también por el Jimmy Morales y otros aliados de la corrupción organizada, creyeron que el golpe de mano ya había cuajado y cantaban victoria hasta que Taracena les dio un portazo y los dejó con un palmo de narices. Este martes veremos si es que logran asaltar el poder o nuevamente los evade Taracena para ganarse otros días y pincharle las llantas a la plataforma de García Rodas.

En su esencia, el sistema no tiene chapuz. Habría que reiniciarlo en su totalidad ya que a veces olvidamos que la política se determina por la economía, y que en gran medida, la desregulación de funciones de control del Estado abrieron las puertas para que las mafias se hicieran con la administración. Pero si lo que se quiere hacer es, establecer reglas claras para la participación política, recortar las manos largas de las mafias, que el dinero de la administración pública llegue en su mayoría a su destino final y que la justicia nos proteja a todos los guatemaltecos, hombres y mujeres, ladinos e indígenas en su más amplia diversidad y quitarle los privilegios a personas y entidades que se han aprovechado de los recursos del Estado para su propio beneficio en la más absoluta impunidad. Entonces, estas reformas de leyes pueden contribuir a que se amplíe la integración simbólica del Estado y que podamos avanzar en la reducción de las grandes brechas sociales, causantes de la marginación, de la pobreza, la migración a los EE.UU. y de la violencia rampante.

Por esta razón es importante que en el Congreso de la República se observe y se viva el compromiso de los políticos por las reformas de leyes, que al fin y al cabo también les benefician, además que ante la ausencia de un liderazgo del ejecutivo, el Congreso es el llamado a mantener la unidad de la Nación, facilitando el desarrollo y el cumplimiento de los objetivos de las políticas públicas. Si se retrocede mediante la imposición de una mayoría parlamentaria sobre la base del Lider y el PP con otros nombres, estaremos a las puertas de una nueva situación de ingobernabilidad y descontento social. Esta vez no vendrá de grupos urbanos ni redes sociales. El campesinado y organizaciones populares aliados a muchos grupos de las ciudades, estudiantes y profesionales ya se preparan. Este miércoles habrá una parada nacional. Me parece que es la primera de una serie de llamadas que la sociedad organizada hará a los políticos que prometieron y no han cumplido. Esta gran parada tiene una finalidad política bien clara: la renuncia de Jimmy Morales, la que se extenderá hacia todo lo que le represente. Hay un salto de la lucha social a la lucha política y eso puede ser chispa en hierba seca.

Los políticos que creyeron tener su control en el Estado para seguir siendo corruptos y ladrones podrían ver que del plato a la boca se cae la sopa.

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