La sopa en dos platos

Por Jorge Mario Salazar M.
Analista Político

En octubre, se retoma una dinámica política con algunos aspectos que amenazan con retrocesos peligrosos para el país. Esta actividad se concentrará en el Congreso y seguramente hará sombra sobre otros factores de la realidad nacional que igualmente significan riesgos, sobre todo en un gobierno de prestidigitadores que hacen muy obvias ciertas maniobras para ocultar la vulgar vieja política que practican con las dos manos en la oscuridad y opacidad del ejecutivo y sus alineaciones en el Organismo Judicial.

En el congreso se disputarán la nueva Junta Directiva y la presidencia para la legislatura 2016-2017. Se disputarán, en dos platos, la posibilidad de que el Congreso de la República siga liderando un proceso de reformas livianas y manejables, garantizando estabilidad al poder económico en consonancia con los intereses de la nueva política de los EE.UU. O bien, por el contrario, retoman control las mafias articuladas alrededor de grupos militares y económicos de la contrainsurgencia, defenestrados por la acción depuradora del Ministerio Público y la Cicig.

En el grupo que seguiría liderando esta reforma controlada se encuentra la UNE, con un paquete de alianzas en número de votos, dando espacio a la mayor diversidad de expresiones partidarias. Su problema principal es la división interna ya que los poderes dentro del partido están fraccionados. Su mayor opción ganadora es seguir con Mario Taracena, pero el puesto de presidente también lo quiere Orlando Blanco y Jairo Flores, ambos segundos de doña Sandra, quien defiende su liderazgo natural del partido y las inversiones políticas que tiene.

La fortaleza de Taracena es el apoyo que ha obtenido de amplios sectores sociales y económicos por sus acciones durante el presente año y el beneplácito de la Embajada que no se inmutan en adularse recíprocamente. Los otros dos uneístas arrastran con más anticuerpos que simpatías y su debilidad es manifiesta con el escándalo que les acaba de estallar en las manos por medio de un simple viceministro.

Por el lado ultra conservador, sin muchos apoyos físicos se encuentra Fernando Linares Beltranena, vocero de los que se han quedado sin voz: los militares en retiro que están siendo juzgados, con una propuesta de dejar las reformas que se impulsan ya que no son necesarias, que se retorne a la soberanía nacional expulsando a la Cicig y que las cosas vuelvan a su cauce. Al ejercicio pleno de los poderes fácticos que se enseñorean dentro de la administración pública. Su debilidad está en el número de votos posibles. Pero entre sus apoyos podría tener a Rabé, Angel González, con más de política por publicidad, pensando para la otra elección.

Paralelo a Skipy, la propuesta FCN-Nación, partida en tres expresiones. Los militares Ovalle y Melgar Padilla como línea dura del partido, Hernández como representante de la “otra” cooptación del Estado y la diputada Sandra Sandoval (ex Todos), connotada por regañar a funcionarios de nivel medio, como representantes de los tránsfugas que se unieron a FCN en otra de las mentiras que supuestamente llevaron a Jimmy al guacamolón. Estas tres tendencias podrían unirse a Skipy para lograr una mayoría de votos y con ello asegurarían el mayor retroceso de la política de los últimos años, el aseguramiento del Estado Fallido.

Las tendencias de FCN- Nación tienen debilidades y fortalezas propias. Los militares, débiles en las circunstancias actuales ya que arrastran todas las transas del sector, el espionaje y las movidas chuecas que se les ha evidenciado y de las que no se ha podido apartar el presidente ni el vicepresidente, un desprestigio ante el cual, calladitos se ven más bonitos. Hernández, también anda jalando su chamarra sucia ya que no deja de insistir en que la motivación de hacer política es el enriquecimiento de sus grupos de apoyo y la continuación del despojo de Estado. Sandra Sandoval, por su parte, promueve agregados a esta posible coalición con Skipy, a los traídos a menos con el discurso de la “refundación del Estado”, apadrinada por el expresidente Portillo y la mancha de viajeros a la casa de Serrano en Panamá.

El Cacif, también partido en tendencias, buscaría el apoyo de Skipy Linares con los grupos más tradicionales que ahora se dan cuenta que su añeja alianza con los gringos se acaba, mientras que sectores más dinámicos como el comercio y el financiero, así como importantes emergentes apoyarían las reformas de Estado para alinearse a la prosperidad gringa y desechar las viejas prácticas. Buscan más modernidad y menos conflictividad.
En dos platos, los reformistas y los revisionistas a la tor trix intentan controlar el Congreso para los fines propios. Aderezados con diferentes sabores y pintados con diferentes colores, la política puede moverse un poquito hacia adelante o dos pasos para atrás. Para la ciudadanía, atrapada en las luchas de baja intensidad por milenarias reivindicaciones y defensas de derechos conculcados, esta lucha del congreso se encuentra fuera de su alcance y casi de su interés.

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