Intervencionismos ideológico a nivel político y técnico

El poder dominante se manifiesta siempre en dos dimensiones: la fuerza y el consentimiento, siendo a la vez, coerción y hegemonía. Una hegemonía acorazada de coerción. Gramci.

Por: Vinicio E. Yol Zamora

En Guatemala, lo político y lo técnico a nivel de las instancias de gobierno, no solamente pasan por un total divorcio (profundizado con la aplicación del consenso de Washington), sino ahora se ven aún más separados por el intervencionismo ideológico.

Lo ideológico representa un aspecto macro en el campo de las ideas, las cuales se materializan en la vida diaria de los ciudadanos que moldean no solamente criterios, sino formas prácticas de organización social, política, económica y productiva.

El sector agrícola de Guatemala a nivel gubernamental en donde el Ministerio de Agricultura es la instancia “rectora” por mandato, para nada es la excepción en cuanto a este divorcio, sino es, por la importancia que debería de ejercer en el país, un espacio donde el intervencionismo ideológico se ha convertido en un bastión fundamental para ciertos intereses nacionales e internacionales.

Este intervencionismo ideológico se mete por la puerta grande del Ministerio aprovechando el gran vacío que tenemos en los aspectos técnicos (los cuales carecen no solamente de calidad técnico – científica), insuficiente disponibilidad financiera, sino además, inexistentes bases sólidas de carácter ideológico que lleven al campo de las ideas la lucha por la hegemonía a través de las formas prácticas de organización social, política, económica y productiva.

Son precisamente estos aspectos (falta de ideología, debilidad técnica y recursos insuficientes) los que ejercen la función de coerción y provocan la hegemonía de los intereses nacionales e internacionales en el sector agrícola, que pretenden la reproducción de la especificidad madre del capitalismo como lo es la “acumulación del capital”.

El Ministerio de Agricultura debiera ser un espacio que materialice conocimiento de altísima calidad y que impacte verdaderamente a los sectores de producción en sus diferentes niveles de organización, los cuales, son altamente antagónicos y desiguales, con rasgos cuasi feudales.

Sin embargo, se ha convertido en un espacio en donde las instituciones “nacionales” e “internacionales” apoyados por el gran capital y con fundamentos ideológicos neoliberales se pasean a sus anchas “colaborando” en la formulación de las bases ideológicas a nivel de políticas sectoriales, planes, programas y proyectos.

Todo esto se respalda a lo interno del Ministerio (autoridades y trabajadores) por el consentimiento impuesto y autoimpuesto (consciente o inconsciente) por esta maquinaria ideológica cual aplanadora, provoca en muchos de los profesionales del sector, una pasividad tal, que los convierte únicamente en observadores del gran circo y otros, se organizan para desbancar a las autoridades de turno con el “único” objetivo de saborear las mieles del poder.

Concepción de Antonio Gramci, tomado de la ponencia de Leopoldo Lavín Mujica en el marco del tema: Marx y sus continuadores en el siglo XXI.

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