«Izquierda sin sujeto»: Hacia una política de actores sociales y políticos

trPOr Marco Fonseca

«Izquierda sin sujeto»: Hacia una política de actores sociales y políticos
Marco Fonseca

Mario Roberto Morales ofrece algunas aclaraciones parciales y también parcialmente en respuesta a las críticas amistosas que le hemos formulado en las redes sociales. Su última pieza clarifica algunos elementos importantes sobre la naturaleza de lo que él sigue llamando el «sujeto» del cambio para nuestros días, aunque ahora también incorpora la noción del «actor» como posible agente en el timón del cambio. No se trata solo de diferencias semánticas sino teóricas y programáticas muy importantes. Aunque la referencia que MRM hace a Gramsci es vaga – y, de nuevo, sin referencias textuales – Gramsci sí nos ofrece elementos importantísimos para desarrollar una crítica del sujeto burgués y también para repensar el significado y naturaleza del actor – lo que él llama el Príncipe Moderno – para la Refundación.

Claro, para entender la crítica al sujeto moderno hay que entender la dialéctica de la ilustración o del iluminismo no solo como la misma fue formulada en el siglo veinte en Europa for Adorno y Horkheimer, incluso Foucault, así como en Latinoamérica por Franz Hinkelammert. También tenemos que retornar a Hegel y, a partir de allí, iniciar una reconstrucción crítica y dialéctica de la filosofía de la praxis. Encontramos intentos recientes de este tipo en el pensamiento de Zizek y rechazamos las soluciones postmodernistas.

Por un lado, como lo demuestra la tradición que va desde Kant hasta Rawls y Habermas, la modernidad abre las puertas para la auto-crítica del sujeto burgués. Esa es una de las funciones que debe jugar el imperativo categórico (en la ética) o la crítica de la razón pura (en el conocimiento), práctica (en la política) y del juicio (en la cultura y la estética). Aunque ese fue en parte el legado de Kant, el mismo desembocó en los callejones sin salida de Fichte. Por otro, pues, la misma modernidad crea nuevas formas de sujeción y sometimiento que contienen, dialécticamente, lo noción de que entre más se profundiza el proceso de individualización o «racionalización», más libre se es; entre más se profundiza el proceso de vaciar al sujeto, más se acerca uno a las certezas de la razón. Este problema ya estaba presente en los formalismos de la filosofía kantiana. El resultado ha sido, como lo llama Hegel, el «sujeto-hoyo» o el «sujeto sesgado» de la modernidad, el sujeto que el estructuralismo creyó, medio errado y medio correcto, que era un puro «efecto» o epifenómeno de estructuras, y que hoy el neoliberalismo se encarga de rellenar con consumerismo y el postmodernismo lo hace con el expresionismo abstracto o la estética de la industria cultural tipo Warhol.

La dialéctica de la modernidad también fue el objeto de atención de la crítica al iluminismo que elaboró, por un lado, Freud y en esa tradición Lacan y, por otro, la Escuela de Francfurt y en esa tradición algunas corrientes de la Teoría Crítica actual. Ellos también partieron, en principio, de la crítica hegeliana a la filosofía kantiana del sujeto así como a la sociedad moderna, liberal-capitalista, como un todo y, detrás de ésta a la tradición de la subjetividad agustiniana. Y de esa crítica hegeliana también partió Marx, no solo el joven Marx de los Manuscritos de 1844 sino también el Marx maduro de los Grundrisse y de El capital y su crítica al fetishismo de la mercancía y del sujeto. Y de allí también parte la crítica de Gramsci a la sociedad civil y, dentro de ella, al «sujeto» de la misma.

Hoy, entre muchas otras tareas, la izquierda debe plantearse – como correctamente lo dice el pensador argentino León Rozitchner – una «izquierda sin sujeto» (ver http://tinyurl.com/gwvftsu). En otras palabras, ya no podemos reivincar la filosofía del sujeto (como la llama Benhabib), ni en su versión revolucionaria (es decir, en forma de un «sujeto colectivo» crítico del sistema) ni en su versión más ilustra y liberal como para entrar en un diálogo con el liberalismo o el neoliberalismo actual. Hoy ya no podemos presentar dicha filosofía del sujeto como la meta de nuestro propio renacimiento crítico y nuestra propia Refundación.

Vamos patria hacia la #RefundaciónYa

Marco Fonseca es Doctor en Filosofía Política y Estudios Latinoamericanos por parte de la York University. Actualmente es instructor en el Departamento de Estudios Internacionales de Glendon College, York University.

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