Mujeres en fuga: migrantes centroamericanas escapan de la violencia de sus países

Por Cristina Fontenele

El Salvador, Guatemala, Honduras y México han aumentado los pedidos de asilo en Estados Unidos. Datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) revelan que un número creciente de mujeres de estos países está huyendo para escapar de la violencia descontrolada, perpetuada por las pandillas y por los compañeros de las víctimas. En el informe Women on the run (Mujeres en fuga), el 85% de las mujeres entrevistadas describieron su vida, en barrios controlados por grupos criminales armados.

Según el informe, se estima que existen 20 mil miembros de pandillas en El Salvador, 12 mil en Honduras y 22 mil en Guatemala. Escapar de la violencia de esos grupos es uno de los principales motivos de la fuga de mujeres de sus países

Sin seguridad en casa, las mujeres huyen para protegerse a sí mismas y a sus hijos de los asesinatos, extorsión y violaciones. Pero, en esas migraciones forzadas, los más vulnerables también son los niños y las mujeres. Estadísticas del gobierno de Estados Unidos muestran que más de 66 mil familias, en general madres y niños, llegaron a Estados Unidos, en 2014.

La investigación del Acnur entrevistó a 160 mujeres, que llegaron a Estados Unidos desde octubre de 2013. Ellas relatan cómo grupos criminales aterrorizan a la población de sus países, para controlar grandes áreas. El 64% de las entrevistadas dijo haber recibido amenazas directas y ataques de pandillas, siendo éste el motivo principal de fuga de su propio país.

Anya, de Honduras, relata: “yo vi al [cartel de drogas] matar a alguien en la calle, cuando estaba saliendo de la escuela. Ellos me vieron huyendo. Las amenazas comenzaron ese día. Ellos me dijeron que, si yo decía cualquier cosa o me mudara, ellos me encontrarían y me matarían. El [criminal] me violó dos veces, me raptó cuatro veces, golpeó a mi pareja, y me maltrató de muchas otras formas. Ellos dijeron que iban a matarme. Ellos también dijeron que, si yo no me iba, encontrarían a mi familia y la matarían también. Entonces, decidí irme”.

Además de la violencia impuesta por los grupos criminales, existen los abusos físicos, sexuales y, muchas veces, abusos psicológicos, realizados por los propios compañeros de las mujeres. En el informe se dice que el 58% de las entrevistadas dieron testimonios de agresión y abuso sexual. Casi todas las mujeres que sobrevivieron al abuso doméstico recordaron que son llamadas como “ligeras” o “putas” por su compañero.

También hay casos de violencia y abuso policial. Una transgénero de El Salvador relató al equipo de la Acnur: “yo hice una queja delictiva contra los policías que me violaron y me golpearon, y tengo miedo que ellos me maten… Ellos matan mujeres trans frecuentemente. Yo tenía muchas amigas que fueron asesinadas”.

Separarse de los hijos es otra situación de violencia que enfrentan las “mujeres en fuga”. Más del 60% de las entrevistadas relataron que tuvieron que dejar atrás a uno o más niños. Carolina, de Honduras, fue forzada a partir sin los hijos, que quedaron con el marido abusador. En contacto telefónico con la hija de 13 años, Carolina reveló que el marido, ahora, estaba abusando de la joven. “Ella [mi hija] está pagando por lo que ocurrió conmigo”.

Fuente: www.adital.org.br

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