Nicolas Maduro construye una nueva diplomacia de paz

Rosita Caldera

Para nadie es un secreto que Venezuela y su gobierno han tenido sucesivas victorias, nacional e internacionalmente, en los últimos meses. Esos hechos están a la vista de todas y todos, pero el periodismo internacional o un sector interesado, prefiere silenciarlos, omitiendo darles la debida cobertura, mientras insisten en difundir las versiones opositoras falseadas, que niegan el crecimiento de la conciencia política y revolucionaria de las mayorías en este país.

A Venezuela y a su gobierno lo provocan de diversas maneras. Lo amenazan. Nos calumnian todos los días. Ex mandatarios venales atacan cuando quieren con sus vocerías injuriosas todas las gestiones y medidas que anuncia el gobierno nacional. Mienten y hablan mal de Venezuela, incluyendo a su legítimo presidente, que ya hizo historia ante el mundo como un predicador de la paz y la concordia universal.

Con frecuencia salen figuras con poder mediático y ciertos figurantes de la política mercenaria y retorcida a montar el coro de atropellos contra este país que circula sin restricciones ni límites, aún cuando la verdad es muy distinta. Esta comparsa de lacayos, por distintos medios, aparece con estudiada precisión, ofreciendo comentarios, declaraciones, acusaciones y juicios distorsionados sobre la realidad venezolana, sin conocer la verdadera situación creada por las organizaciones del narcotráfico colombiano en nuestras fronteras.
Se han apresurado, estos farsantes de la política, algunos con prontuarios policiales acumulados en sus propios países, a cuestionar todas las medidas que soberanamente se han adoptado en Venezuela para gobernar a favor del pueblo. Una de esas acciones fue aplicar medidas de excepción en territorio de fronteras La decisión se aplicó de una manera ejemplar. A diferencia de otros gobiernos, el de Venezuela concibió una estrategia multifocal, con enfoque de Misión Social, con participación cívico-militar y con el objetivo de establecer una “ Frontera de Paz” en esos territorios limítrofes.

Así lo proclamó Nicolás Maduro y así lo está haciendo. En la actualidad, como lo ha dicho el presidente venezolano, hay unos 30.000 soldados desplegados en las zonas fronterizas, dedicados a servir a las comunidades, a garantizar la seguridad de las familias que habitan en esas zonas, a proteger a todas las comunidades de los ataques paramilitares que prenden fuego a las subestaciones eléctricas, que destruyen los cultivos, que roban y saquean las casas, las haciendas y los establecimientos comerciales.

En la nueva “Frontera de Paz” que propicia Maduro con apoyo de la población civil que se siente resguardada, se dio inicio a un repoblamiento más organizado. En este proyecto hay concertación en las mesas de diálogo integradas por colombianos y venezolanos que trabajan desde hace más de un mes. Esta es una de las grandes victorias que ha obtenido Venezuela y su nueva diplomacia de paz.

Está evidente. No es como lo vienen pintando desde el exterior los que conspiran todos los días para descalificar y para mentir sobre Venezuela y su gobierno.Ha sido una victoria. El manejo de este problema fronterizo con la misión de paz ha quedado ante la vista del mundo como una victoria de los bolivarianos, que han evitado una contienda que otros malintencionados estaban provocando y, por el contrario, se está ahora trabajando para construir una frontera económicamente productiva, socialmente estable y ambientalmente sustentable. Sin embargo, mientras el gobierno de Venezuela presenta las pruebas de las agresiones y excesos del paramilitarismo, con su comercio ilícito, tráfico humano y diversas fechorías, el coro de la oposición no ha cesado de vociferar en contra, dentro y fuera del país.

Para una inmensa mayoría el control de las fronteras es una medida necesaria, pero un sector que nacional e internacionalmente conspira contra el proceso democrático que impulsa el presidente Maduro, sigue propiciando una contienda, venga de donde venga; sea instigando por el lado colombiano o en los límites con el Esequibo. La posición asumida por el Jefe del gobierno de Venezuela de propiciar el diálogo y buscar fórmulas de entendimiento y comprensión por encima de las diferencias; de hablar y arreglar los conflictos con respeto y dignidad, ha sido la mejor bandera y el mejor escudo enarbolado victoriosamente, ante los que siguen instigando una guerra.

Otras victorias se avecinan para la Venezuela heroica que sigue luchando por hacer realidad el sueño de Bolívar y de nuestros libertadores, de construir un territorio de paz en América Latina y el Caribe.

Periodista venezolana
Analista de medios de comunicación social

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