El estado como problema y como solución

Omar Marroquín Pacheco

El titulo de este artículo así como el desarrollo del mismo se desprende de un escrito de Peter Evans, sociólogo norteamericano profesor de sociología en la Universidad de Berkeley en California, el imparte la materia de economía política y realiza una comparación del desarrollo nacional en países en desarrollo.

Para Evans después de la II Guerra Mundial, en la década de los 50’s y los 60’s se afianzaron las teorías que el Estado podía emplearse para fomentar un cambio estructural, tiempo después se socavó la imagen del Estado como un agente de cambio, presentándolo como un obstáculo para el desarrollo.

Este nueva imagen del Estado como problema, al no cumplir los roles asignados, producto de giros negativos tanto del comercio internacional de los años 70’s, altas tasas de interés, reducción del crédito, obligaron a implementar programas de ajuste estructural (dictadas por la comunidad internacional).

Surgen o toman preeminencia las teorías minimalistas que insistían en reducir el Estado a su mínima expresión, impulsando la actuación de la iniciativa privada. Lo que llevo a muchos países en América Latina a la privatización de las empresas estatales y, en muchos casos al apropiación de las rentas públicas.

Evans analiza a otro autor Kahler, quien puntualizó que las recetas ortodoxas presentaban contradicciones, en el sentido del Estado como fuente de problema era quien podía convertirse en agente impulsor de programas de ajuste, lo que constituye entonces la solución.

En este devenir histórico el Banco Mundial, quien antiguamente propuso programas de ajuste estructural, planteo posteriormente que la respuesta debería encaminarse a la restructuración del Estado y no a su desmantelamiento.

Aún las teorías del desarrollo que privilegian al mercado, reconocen la existencia del Estado como esencial para el crecimiento económico , pero bajo la perspectiva de un Estado mínimo.

La esencia de la acción del Estado, radica según Evans en el intercambio de los funcionarios y sus sustentadores, para ser funcionario generalmente se necesita de un partido político como medio o como vehículo para tener acceso al poder, Khrueger apunta que “la competencia por ocupar cargos públicos es básicamente una competencia por las rentas”.

Para Evans existen dos tipos de Estados el predatorio, en el cual la clase política se apropia de las rentas públicas, no voy a profundizar mucho en este tema ya que como guatemaltecos lo hemos experimentado en carne propia con el caso la Línea y toda la apropiación de los recursos del Estado por los altos funcionarios que hoy por hoy guardan prisión.

El otro tipo de Estado es el desarrollista algunos ejemplos lo constituyen: Taiwán, Corea del Sur, Japón desde luego cada uno con sus niveles de especificidades. Todos estos Estados se desarrollaron por la participación activa del Estado, por lo que no es la burocracia la que impide el desarrollo, sino la ausencia de un aparato burocrático coherente.

Es importante señalar que estos Estados asiáticos tradicionalmente han concentrado los grandes talentos que egresan de las universidades, son sometidos a exhaustivos exámenes de admisión, en una clara expresión weberiana, en donde los altos cargos públicos son los más prestigiosos de estos países y el estatus que esto les confiere a sus funcionarios.

En Corea el 55% de los funcionarios que ingresan a la función pública son graduados de la Universidad Nacional. El caso de Taiwán que ahora los otrora prestigiosos funcionarios públicos están siendo absorbidos por la iniciativa privada.

Como reflexión final queda que la consigna es la reconstrucción del Estado no su desmantelamiento, es decir la transformación del Estado en donde deje de ser un problema y se convierta en solución, es vital y principalmente en los países del Tercer Mundo.

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