Por favor ya no tengan fe

Por: Manuel Antonio Hernández Linares

Cuando en la carretera se produce un derrumbe
en el cual mueren varios viajeros,
es que alguien, muy lejano o inmediato,
tuvo un ligerísimo atisbo de fe.
Augusto Monterroso.

¿Cuánta fe desbordo un fulano la primera noche de octubre, para que un torrente montañoso se haya desplazado y dejado como raíces del nuevo cerro la sangre de las personas, víctimas de un atisbo de fe?

¿Cuántos fervientes mas moverán las montañas de los tercer mundos y dejaran bajo de ellas vidas que pudieron y no lo serán?

Curiosamente la gente siempre tiene atisbos de fe en tiempos lluviosos, no me explico porque no enfrentamos esos actos de fe.

Siempre hemos sido afectados por estas personas y lo único que hacemos año con año es expiar nuestras culpas con caridad cristiana juntando azúcar, frijol, arroz, pañales y demás producto que seguramente no lo gozaran en plenitud los afectados.

Jamás nos hemos puesto a pensar que una vivienda digna (No jaulas de oro que ofrecen como residenciales carísimas o apartamentos hacinados) en lugares no riesgosos nos daría la seguridad de que todo estaría bien si a alguien se le ocurre tener fe.

Y el tiempo se va en caridad cristiana y la gente sigue buscando habitar en los pies del cambray puesto que las oportunidades de vivienda son escazas o nulas. Y el cristiano sigue en su caridad mientras juzga a las victimas con su frase favorita “¿porque viven ahí sí saben que es riesgoso?”.

Ojala nadie más tenga fe, puesto que al ritmo que vamos se castigara bajo ley al ferviente antes de evitar las desgracias de los soterrados.

En memoria de las víctimas del cambray, demás victimas que mueren injustamente en Guatemala y ESPECIAL AGRADECIMIENTO a los RESCATISTAS.

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