Recuperar la credibilidad de la Sat

Mynor González

La tarea de recuperar la credibilidad de la Superintendencia de Administración Tributaria –SAT-, quede quien quede, corresponderá al próximo gobierno; por tiempo el actual ya no podrá hacerlo. Herramientas para iniciar ese proceso de manera inmediata ya existen, dentro de ellos está el retomar lo definido en el Pacto Fiscal o los Estudios que ha realizado el ICEFI, solo para mencionar un par.

Sin embargo estos estudios, a mi criterio tiene una deficiencia, y es que ha sido elaborados por académicos que se basan en estadísticas y estudios, pero en su gran mayoría no han laborado en la SAT, y si lo han hecho es en puestos de dirección, ellos no ha picado piedra.

Para de verdad hacer una buena y sana reingeniería en al SAT, se necesita la conformación de un equipo de trabajo que esté integrado por académicos y expertos en el tema tributaria, así como personas que conozcan la interioridad de cada una de las Intendencias, que son las áreas sustantiva de la Superintendencia de Administración Tributaria y donde mayores problemas de corrupción se perciben.

Es necesario que esta comisión conozca, por ejemplo cual es el proceso de una auditoria tributaria, como se determinan las entidades a auditar, cuales son las condiciones materiales que la Institución le da a los auditores, de qué manera son recibido por los contribuyentes, cuales con las características y conocimientos técnicos de cada colaborador y eso solo lo conoce alguien que ha estado en el campo desarrollando esos procesos.

De esa misma forma se debe conocer las funciones, fortalezas y debilidades de las otras áreas sustantivas, cada una de ellas es un pequeño motor dentro de toda una maquinaria fiscalizadora, que debe de impulsar de manera coordinada un trabajo de recaudación de fondos para que el Gobierno de turno cumpla con sus obligaciones constitucionales.

Teniendo esta panorámica, se podrán tomar decisiones y hacer las correcciones y mejoras que la Superintendencia de Administración Tributaria necesita, no solo para recuperar la credibilidad ante la población, sino también para desarrollar su trabajo con profesionalismo, ética y pertinencia.

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