Guatemala vota por candidato respaldado por militares

cq5dam.thumbnail.624.351Por Steven Dudley –

Jimmy Morales, líder de un partido político fundado por exmilitares, ganó la primera ronda de las elecciones presidenciales en Guatemala el 6 de septiembre. Se programa la segunda ronda para el 25 de octubre entre Morales y quien obtenga el segundo lugar, que aún está por definir.

Morales, quien encabeza el Frente de Convergencia Nacional (FCN) y describe su ideología como “nacionalismo cristiano”, agradeció a Dios al conocerse los resultados finales y saberse que había ganado casi una cuarta parte de los votos. El segundo lugar se mantuvo en disputa entre Manuel Baldizón, veterano agente de poder del departamento de Petén, y Sandra Torres, exguerrillera convertida en primera dama, quien alguna vez promovió programas para los pobres en las zonas rurales.

Se espera para el próximo 8 de septiembre el anuncio de las autoridades sobre quién será el contendor en las elecciones para presidente, en lo que de seguro será un resultado muy controvertido independientemente de quién sea declarado ganador.

Hubo algunos reportes de incidentes de violencia y adulteración de votos, aun cuando Guatemala pasa por una difícil transición. El presidente Otto Pérez Molina renunció y fue arrestado por corrupción pocos días antes de las elecciones. Su exvicepresidenta, Roxana Baldetti, también está en la cárcel por acusaciones similares.

Análisis de InSight Crime

Morales afirma que es popular porque nunca ha desempeñado un cargo público, y por lo tanto no se ha manchado de la corrupción que acosa a los políticos de carrera. Pero en algunos aspectos claves, Morales representa una continuación de la desacreditada administración de Pérez Molina. El actual gobierno de Guatemala está plagado de exmilitares, que estuvieron enredados en escándalos de corrupción, los cuales muchas veces se remontaban incluso a sus épocas en el ejército.

Si bien Morales niega tener contacto con militares, su partido, el FCN, fue constituido en gran parte por exmilitares de la derechista Asociación de Veteranos Militares de Guatemala (Avemilgua). Morales también fue instruido, en parte, por el secretario de inteligencia de Pérez Molina, Ricardo Bustamante. Entretanto, uno de los principales operativos de campaña de Morales ha sido ligado a una brutal campaña de contrainsurgencia a comienzos de la década de 1980.

El discurso de Morales es nacionalista, con la evocación de palabras como honor y dignidad, pero también es religioso, con frecuentes referencias a citas bíblicas y agitación de la pasión eclesial. El excomediante —que pasó 15 años haciendo reír a los guatemaltecos, en ocasiones en formas cuestionables, que algunos podrían calificar de racistas (vea más adelante)— es un hábil orador y argumentador. También tiene amplia educación, con grados en teología y negocios.

La victoria de Morales no lo convierte necesariamente en el candidato con mayores probabilidades en la segunda ronda. Tanto Baldizón como Torres tienen muchos seguidores en la parte rural de Guatemala, lo que podría inclinar la balanza a su favor el 25 de octubre.

Por su parte, Baldizón ha estado de campaña desde las últimas elecciones en 2011, cuando perdió en segunda vuelta frente a Pérez Molina. La capacidad de Baldizón de dirigir esta campaña casi continua, con por lo menos cuatro helicópteros a su disposición, ha suscitado dudas sobre sus fuentes de financiación política.

Aunque nunca ha afrontado cargos, el candidato de Baldizón a la vicepresidencia, Édgar Barquín, ha estado envuelto en un escándalo por lavado de dinero. Si se acusara formalmente a Barquín, Baldizón se vería obligado a retirarse de la contienda.

Entretanto, Sandra Torres es bien conocida por los guatemaltecos como exguerrillera y exprimera dama durante la administración de Álvaro Colom (2008 a 2012). Ellos están separados, pero Torres conserva mucho de su apoyo en el campo guatemalteco, que ayudó a Colom a ganar la presidencia en 2007.

Ni Torres ni Baldizón tienen una ventaja clara al entrar a la segunda ronda. Tampoco es claro cuánto de los escándalos por corrupción que han convulsionado al país tendrá un papel en las próximas semana, entre la primera y la segunda rondas.

Además del dilema legal de Barquín, pueden presentarse otros cargos potencialmente dañinos contra los candidatos finales. Como lo evidenciaron la caída y el arresto de Pérez Molina, la comisión contra la impunidad en Guatemala, conocida como la CICIG, y la Fiscalía General han vuelto recientemente un hábito el levantar cargos perjudiciales contra cualquiera que encuentren en sus investigaciones.

Al final, para el 25 de octubre, los guatemaltecos podrán votar por quien literalmente podría ser el último —o la última— que quede en pie.

Fuente: es.insightcrime.org

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