Luis Grijalva: el candidato que derribó a la clase política en Xela

Foto: Fabiola Ávila

Foto: Fabiola Ávila

La segunda ciudad más grande de Guatemala, la capital de Quetzaltenango, vivió el domingo 6 de septiembre un día atípico. Entre denuncias de acarreo, inundaciones y la falta de buses (por la misma lluvia), los pobladores salieron a las urnas para hacer historia. Y lo lograron: los partidos tradicionales, los que gastan millones en campaña y que siempre aseguran su victoria esta forma, fueron arrasados por uno pequeño, un oustsider que unió el día de las elecciones a diferentes sectores del municipio altense.

La última encuesta, realizada por la División de Ciencias Económicas del Centro Universitario de Occidente (Cunoc), y publicada por el diario El Quetzalteco tres días antes de las elecciones ponía las cosas así: los primeros tres lugares eran ocupados por Líder (12.80 %); PP (11.60 %) y UNE (10.80 %). En el cuarto lugar aparecía el candidato de Encuentro por Guatemala, Luis Grijalva, un ingeniero electrónico y licenciado en ciencias políticas.

Cuando Nómada llegó a la ciudad de Quetzaltenango, en medio de la captura y renuncia de Otto Pérez Molina, el ambiente sobre quién ganaría la alcaldía municipal aún era incierto. Las respuestas iban orientadas hacia una lucha entre Armando Paniagua y el actual alcalde Jorge “Mito” Barrientos. También se hablaba de la posibilidad de una victoria de Julio de La Roca, de la UNE. Unos cuantos dijeron apoyar a Grijalva.

Pero el rechazo hacia los políticos tradicionales también era notorio. “Si Barrientos gana sería fraude electoral. Tampoco podemos permitir que gane Paniagua”, aseguró días atrás Donald Urízar, del colectivo VOS, durante una protesta pacífica frente al parque central. Entre el cáncer y el sida; así veían a quienes – hasta ayer por la noche – parecían los posibles ganadores de la elección.

Armando Paniagua, del PP, aunque no hay denuncias en su contra, ha sido acusado por el mal manejo de fondos en Fonapaz, institución que fue cerrada en 2013 por la corrupción existente. Además, durante el Festival del Libro Independiente en Xela (Flex) varios manifestantes fueron agredidos por miembros del PP. Los simpatizantes de la agrupación política, al sentirse molestos con quienes protestaban los insultaron y les rompieron los carteles que llevaban consigo.

Natán Rodas, diputado distrital de Líder por Quetzaltenango y candidato a la alcaldía, su mayor problema es no haber nacido en la ciudad. “En Xela es muy importante votar por candidatos locales”, afirma Alexis Rivera, estudiante de relaciones internacionales en la Universidad Rafael Landívar. Además, participar con el partido de Manuel Baldizón y las constantes acusaciones de llevar acarreados, lo afectaron.

El día de las elecciones, en la sede municipal del partido rojo, se reunieron varias personas a esperar buses y picops. Por este hecho, Mirador Electoral recibió una denuncia que se trataban de acarreados. La violencia y la trashumancia, al menos los pobladores de la ciudad, los relacionaban con el PP y Líder.

Otra opción, una que causaba incertidumbre y que muchos creían posible que llegara a la alcaldía era Mito Barrientos. El alcalde desde hace 12 años, quien ha sido criticado por el desorden municipal y no resolver el problema de las inundaciones, llegó a la comuna de la mano del Partido de Avanzada Nacional (PAN) y ha estado con la Gana, la alianza UNE-Gana, Creo y en este elección participó con Todos.

Barrientos no fue inscrito por el Tribunal Supremo Electoral por no contar con la constancia temporal de inexistencia de cargo, conocida como finiquito. Pero siguió en campaña. Estaba seguro que podría participar. Y el sábado 5 por la tarde, cuando la Corte Suprema de Justicia informó que le denegaba el amparo por lo que no podría concursar.

La negativa se debió a que reunió 24 denuncias, de las cuales nueva fueron dadas con lugar (en una adeuda Q150 millones). La Contraloría General de Cuentas le ha pisado los talones a Barrientos desde hace dos años y era inevitable que las investigaciones lo alcanzaran y afectaran.

El día de las elecciones su nombra amaneció tachado en la papeleta. Barrientos dijo que según el resultado apelaría esta decisión. Pero al cierre de esta nota, con el 99.19 por ciento de los votos escrutados, su partido sumaba 3 mil 706 votos; el 5.46 %, de un total de 71 mil 794.

En tanto que el candidato de la UNE, Julio de La Roca, era criticado por la integración de su equipo de trabajo. Por eso, quizá, obtuvo el segundo lugar; aunque con una diferencia de más de 12,500 votos.

Derrumbar la política tradicional

El nuevo alcalde, que se define como social cristiano, trabajó durante 30 años en Telgua, de donde se jubiló. Ha sido instructor de la pastoral de la Iglesia Católica y formó parte de los Scouts. Y hasta este año, siempre se mantuvo lejos de la política partidista.

En este país todo es un juego de estrategias. Y usualmente gana el que tiene más dinero en la billetera. Las deudas adquiridas con financistas (que luego dan lugar a la corrupción) terminan convirtiéndose en algo común para quien desea ocupar el cargo para el que se postula.

Pero Luis Grijalva, desde una agrupación que en la mayoría de casos pasa desapercibida, y que desde su primera participación en 2007 nunca había obtenido una alcaldía, logró arrasar y convertirse en el nuevo alcalde de la ciudad de Quetzaltenango con una cómoda ventaja.

A Grijalva lo beneficiaron varias cosas. Primero el hastío de un pueblo hacia el resto de candidatos; las acusaciones de corrupción que pesan sobre estos y las decisiones que tomaron durante el proceso electoral. También pesó el transfuguismo de los candidatos fuertes.

Pero sobre todo, la ventaja que tuvo el candidato de Encuentro por Guatemala es que se presentó como un candidato local, como alguien muy cercano a la población y nuevo en el mundo político, Viene de una familia clasemediera y su papá, un médico, “es el doctor de media Xela. Eso fue algo que lo apoyó mucho”, asegura Rivera. Venía de un partido pequeño, pero lo benefició el reconocimiento que tenía como ciudadano.

“Además, no invirtió casi nada (alrededor de Q80 mil, como informó Fabiola Ávila, miembro de su planilla) en su campaña. Eso hace que no tenga deuda política”, explica Aldo Herrera, del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF). La derecha también se alegró de su victoria. “Era la única opción”.

Grijalva, además, unió a diferentes sectores. La mayor parte de votos que recibió fueron urbanos: mestizo e indígena; universitario/profesional joven. Y quienes lo eligieron, como explica Urízar, lo hicieron por méritos, no por una ideología.

“Paniagua es una de las personas más corruptas que hay. Natán no es de Xela, sino de San Carlos Sija. Y muchos de los problemas locales son culpa del alcalde”, asegura Herrera. Sin acusaciones en su contra, con una imagen limpia, muchos lo vieron como una gran opción.

La postura de la secretaria general del partido al que pertenece, Nineth Montenegro, también lo benefició. La diputada, que obtuvo su reelección, presionó para que la comisión pesquisidora recomendara retirarle la inmunidad al expresidente cuanto antes. En medio de la crisis, Encuentro por Guatemala se convirtió en un rayo de esperanza para muchos. La agrupación se las jugó todas: su imagen, lejos de deteriorarse, se benefició al quedar como los únicos que escucharon las demandas de las protestas.

El partido al que pertenece no cuenta con mucho dinero. De hecho, por eso se decidieron por EG porque no les cobró un centavo por participar, dijo Julio Lima, su concejal I. Para la campaña contrataron 100 mantas vinílicas que colocaron en casas donde les permitieron hacerlo. Salieron a las calles, mercados y procuraron tener cercanía con los votantes. “Era para que la gente lo conociera, para que pudieran saber cuál es nuestro proyecto político. También imprimieron al menos 5 mil tarjetas de presentación, las cuales repartieron en diferentes actividades, incluso bodas.

Ayer nadie lo creía. Hace unos días, muchos hubieran tomado como un chiste la posibilidad de su victoria. Era un desconocido para el establishment. Pero un hombre de pueblo, de la calle, para quienes lo eligieron.

Grijalva, al llegar al colegio donde ubicaron el centro de monitoreo el domingo, estaba entusiasmado. “No siempre hay que creer lo que dicen las encuestas. Muchas son manipuladas”.

Su arrasadora victoria fue motivo de celebración ayer por la madrugada y hoy al mediodía, cuando un grupo de personas se reunió frente al parque central para corear su nombre y cantar Luna de Xelajú.

Un respiro para la democracia en Xela

Con la victoria, Luis Grijalva se enfrenta a un gran reto. Xela es un municipio, como todos, que sufre a causa de varios problemas. Debe combatir el desorden municipal. Resolver el desfinanciamiento de la comuna. Y solucionar las inundaciones cada vez que llueve.

El político salió victorioso de la crisis, pero deberá demostrar que puede con la responsabilidad que le dieron los votantes. Es alguien nuevo en este escenario, al igual que su planilla, y fue – sobre todo – la juventud cansada de la corrupción quien les dio el sí. A ellos, a sus votantes, se deben.

De acuerdo con Lima, tienen un plan para hacer una buena gestión. “Es un proceso a corto, mediano y largo plazo. Tenemos que hacer un dragado del río seco para evitar las inundaciones. Contratar asesores para llevar a cabo un plan de reordenamiento municipal. Hay mucho por hacer”.

Ayer, venció a las encuestas, ahora deberá saldar su deuda con quienes confiaron en él

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