#27A El pueblo habló y lo que dijo fue contundente

foto6Mario Rodríguez
Dicen que todas las crisis traen oportunidades y abren las puertas para cambiar. Ayer, la gente, el pueblo, en fin, todos los sectores que conforman la sociedad guatemalteca le abrió una y mil puertas al corrupto de Otto Pérez Molina para que dé un paso en la dirección correcta y deje el cargo sometiéndose a los tribunales de justicia para aclarar las acusaciones que pesan sobre su persona.

La movilización del #ParoNacional vislumbro un mejor futuro para el país. Demostró que el compromiso y conciencia ciudadana van más allá de una simple renuncia y solicitó con la misma determinación un cambio sustancial en el país, que implica por el momento la postergación de las elecciones generales, la reforma de la Ley electoral y de partidos políticos y un compromiso para llevar adelante la reforma del Estado.

La marcha además de ser contundente y masiva, permitió observar como aquellos sectores que han sido parte y responsables directos de las crisis, como el CACIF, sólo se comprometen en defensa de sus pinches intereses económicos sin importarles en los más mínimo el interés del país y su gente. La respuesta de los pequeños negocios, las empresas familiares, los comercios y en general de los medianos y pequeños empresarios retrato de cuerpo entero a la cúpula dirigente, quién a la postre fue uno de los grandes perdedores de la jornada.

Pero a pesar de todo esto, Otto Pérez se empeña en mantener su cargo. A su pose de soldado kaibil, se une el temor de ir a la cárcel y de un futuro incierto, por la persecución penal en su contra. Además se le suma su falta de ética y vergüenza, lo que hace que se aferre al cargo por el momento, sostenido por la sola convicción de la su ahora aliado Líder, Baldizón, le proporcione una salida con impunidad, si llega a ganar las elecciones.

Ante la masiva movilización nacional del pueblo guatemalteco a las instancias del poder político solo les queda aplicar lo que pide la voz del soberano pueblo. Lo cual implica suspender las elecciones, modificar la ley electoral y de partidos políticos y propiciar una reforma del estado que garantice que todos estos hechos nunca más vuelvan a ocurrir.

La Guatemala profunda se pronunció, y fue tan contundente que solo un delincuente desvergonzado puede aferrarse al puesto, antes de ir a la cárcel.

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