Reforma integral a la Ley Electoral parece lejana

dffgrrrRedacción PúblicoGT

El pasado jueves se instalaron las mesas técnicas para reformar cuatro leyes, La Electoral y de Partidos Políticos, Contrataciones del Estado, Servicio Civil y Sector Justicia, sin embargo, la primera, por la coyuntura del país es la más exigida por la sociedad; sin embargo, una reforma integral y de verdadero beneficio se ve lejos.

El pasado 28 de mayo, previo a celebrar la sesión solemne del Congreso para celebrar el día de la Constitución, el pleno del Tribunal Supremo Electoral (TSE), entregó una guía con temas “importantes” a tomar en cuenta para una reforma de la Ley Electoral.

Una semana exacta después se instaló la mesa específica para tratar las reformas a dicha ley. Si bien es cierto el establecimiento de dicha mesa podría interpretarse como un acto de “buena voluntad” del Legislativo que se concrete una reforma benéfica es otra historia.

Primero la Ley Electoral será modificada por aquellas personas a quienes afectará directamente, entiéndase los políticos. Entre los temas más álgidos de las reformas figura el transfuguismo, la reelección, el financiamiento de las organizaciones y la inclusión de género y etnia.

Esas aristas fueron incluidas en la hoja de ruta del TSE y supuestamente adjuntas por “el clamor popular”; pero, esperar que los políticos cambien algo que hoy los beneficia directamente se ve complicado para la sociedad.

Un claro indicio fue lo que pasó el jueves último, pese a la protesta que se realizó afuera del Congreso las peticiones de las organizaciones campesinas e indígenas parecen no tener eco y un civil ¬¬–Virgilio Álvarez, reconocido sociólogo– que quiso opinar ni siquiera fue tomado en cuenta para tomar la palabra.

Con estos dos ejemplos, vagos si se quiere, se puede formar un criterio, y es que sí los políticos se niegan a atender peticiones de quienes se organizan y de quienes invitan no cuesta creer que no tomaran en cuenta los deseos de una población ausente en las mesas.

Para nadie es un secreto que la reforma del sistema político guatemalteco es urgente y tampoco que tradicionalmente la clase política del país es aquella que busca sus intereses, que utiliza a los partidos como vehículos para llegar al poder y a quienes pareciera que lo que menos les importa es el pueblo que los colocó donde están.

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