Estándares internacionales sobre el derecho a la consulta. El caso Xalalá

Secuencia-01_139Lieselotte Viaene, Investigadora post-doctoral asociada
Centro de Derechos Humanos Universidad de Gante – Bélgica

“El agua es como la sangre que corre tanto en las mujeres como los hombres.
Sin agua, los cerros y valles sagrados no pueden vivir
y tampoco los seres humanos ni los animales.”
Anciano q’eqchi’

El mega proyecto energético llamado “Xalalá” es la espada de Damocles que pende desde 1970 sobre decenas de
comunidades indígenas maya q’eqchi’ asentadas cerca del río Chixoy en Guatemala. El proyecto volvió en 2004, y
desde ese momento está muy alto en la agenda energética y económica del país.

El gobierno Otto Pérez Molina, lo declaró varias veces “prioritario y de gran necesidad para la nación”, pero en diciembre del año pasado lo descartó por “su conflictividad latente”. Sin embargo, para el Instituto Nacional de Electrificación (INDE), este mega proyecto energético sigue siendo muy importante para impulsar la transformación de la matriz energética y para garantizar la sostenibilidad de la “tarifa social”. La causa principal de la conflictividad es la omisión de los sucesivos gobiernos de informar y consultar las comunidades potencialmente afectadas sobre este proyecto. De hecho, a 20 años de la ratificación del Convenio 169 de la OIT, Guatemala no ha consultado a los pueblos indígenas maya los centenares proyectos extractivos y energéticos.

A solicitud de la Municipalidad de Herent en Bélgica, elaboré el informe “La hidroeléctrica Xalalá en territorio indígena maya q’eqchi’ de Guatemala. ¿Qué pasará con nuestra tierra y agua sagradas? Un análisis antropológico-jurídico de los derechos humanos amenazados” que analiza la situación socio-política y de derechos humanos, a nivel tanto nacional como local y formula también recomendaciones a los actores clave.

Uno de los objetivos de esta investigación es aportar al desarrollo e interpretación del alcance del derecho a la consulta para obtener el consentimiento previo, libre e informado en la práctica y fomentar un mejor entendimiento intercultural de los derechos humanos.

Un encuentro difícil entre la norma internacional y la realidad socio-político y cultural local.

Los datos etnográficos revelan que si en un futuro el Estado guatemalteco decide seguir impulsando este proyecto hidroeléctrico, deberá enfrentar múltiples desafíos para asegurar un genuino proceso de consulta con las comunidades potencialmente afectadas.

Estos son algunos de los problemas:

1. Falta de transparencia y acciones del INDE fomentan la conflictividad social y divisionismo
Sin resultado, desde hace 10 año, las comunidades q’eqchi’ asentadas a la orilla del río Chixoy han solicitado información sobre los planes y el diseño del proyecto. El hecho que hasta hoy en día el INDE todavía no haya compartido oficialmente el nuevo diseño y visión del proyecto, y por no aclarar su rol y sus actividades en la zona de influencia, está fomentando la conflictividad social en contradicción con los objetivos en su nuevo Modelo de Gestión Integral que parte del respeto a los derechos de los pueblos indígenas

2. Ausencia histórica de un clima de respeto mutuo y buena fe de parte del Estado

Un clima de confianza y una actitud de buena fe de ambas partes son condiciones fundamentales para realizar procesos genuinos de consulta. Sin embargo, en general, los indígenas q’eqchi’ desconfían profundamente el Estado guatemalteco porque nunca han tenido ninguna experiencia positiva. Esta zona, como reconoce el mismo INDE, ha sido abandonada por el Estado lo cual se traduce en extrema pobreza y baja garantía de derechos a la salud, educación e ingresos. El pueblo q’eqchi’ ha sido desprotegido sistemáticamente de sus derechos territoriales por satisfacer intereses de finqueros nacionales y extranjeros, militares, empresas agroindustriales y narcotraficantes.

Además, fueron golpeados por las tácticas contra-insurgente del Ejército, como masacres, tierra arrasada de sus comunidades y la imposición del sistema de patrullas de autodefensa civil (PAC) durante el conflicto armado interno.

Se estima que en la región de Cobán, incluida en la zona de influencia de la represa Xalalá, la población q’eqchi’ ha sufrido por lo menos 23 masacres y se han destruido 36 de sus comunidades. Como consecuencia, la gran mayoría de los q’eqchi’ que viven en esta zona de influencia son desplazados internos o retornados que han vivido muchos años de refugio en México.

Existe un desequilibrio histórico entre la población q’eqchi’ y el Estado guatemalteco que se debe mitigar primero antes de llevar a cabo un proceso de consulta. De no ser así, cualquier expresión de consenso o acuerdo resultante de la consulta carecerá de legitimidad y sostenibilidad.

La desprotección histórica del Estado guatemalteco del pueblo q’eqchi’, la actuación del INDE y las visiones de los derechos humanos chocan con sus propios criterios de consulta, de buena fe y visiones sobre derechos humanos.

3. Criterios mínimos q’eqchi’ de un proceso de consulta de buena fe En la cultura q’eqchi’, llegar a acuerdos mutuos mediante consultas y diálogos es un pilar fundamental para mantener o recrear la unidad (junajil)
comunal. En su idioma las nociones que aluden a consultar, dialogar, llegar a acuerdos y unidad se encuentran interconectadas. Una consulta a nivel de la comunidad, como supone el derecho a la consulta de los pueblos indígenas, se podría describir como nimla patzok (gran pregunta/consulta) que se realizará durante reuniones o eb li chutam de la gente (komonil). La práctica de llegar a un acuerdo mutuo se expresa como ch’olaak sa junajil ch’ool que significa literalmente “aclararse hacia un solo corazón”. Esta expresión denota el proceso de ordenar las palabras expresadas por los participantes durante la reunión de manera que todos lleguen a tener “un solo corazón”, un solo pensamiento o una sola idea.

Un proceso de consulta se dará de “buena fe” cuando ambas partes demuestran la intención positiva de llegar a un acuerdo mutuo (chabil pabaank), acuden a las reuniones con consejos y palabras genuinas (chabil naleb) y también actúan según lo dicho (chabil banuhom).

4. Afectaciones individuales, colectivas, de la naturaleza y lo espiritual

El derecho a la consulta es una salvaguarda de los derechos humanos fundamentales del pueblo q’eqchi’. El desafío para un proceso de diálogo intercultural es la incorporación de visiones indígenas sobre las afectaciones a los seres humanos, la naturaleza y lo espiritual con el mismo peso que los datos técnicos proporcionados por el INDE y la empresa constructora. Los q’eqchi’ perciben este proyecto como otro nimla rahilal, una expresión que normalmente usan para referirse a la violencia sufrida en la época del conflicto armado interno.

Es decir, la población teme profundamente que el impacto provoque un nuevo gran dolor y sufrimiento que no solamente estará localizado a nivel individual físico y emocional, sino también a nivel colectivo de las comunidades y en la esfera espiritual.

La destrucción de las bases de substancia física – el río Chixoy, los afluentes, las orillas fértiles, otras tierras de cultivo, bosques – y el espiritual – las cuevas y otros sitios sagrados, los Tzuultaq’a (espíritus de la montaña), el maíz sagrado, los nacimientos de agua y ríos sagrados, será un impacto profundo. Por tanto, la construcción de esta represa implicará vivir en un estado permanente de violaciones individuales y
colectivas de los derechos humanos.

5. Enredos lingüísticos maya q’eqchi’ – español

El hecho que la gran mayoría de los q’eqchi’ son monolingües implica que la institución guatemalteca encargada del proceso de consulta deberá traducir términos y conceptos españoles al q’eqchi’ y viceversa,Ya existe un buen ejemplo del choque cultural que provocan estos enredos lingüísticos. La Oficina Regional del Programa Nacional de Resarcimiento en Cobán decidió traducir “resarcimiento” como xiitinkil li raylal (rahilal), que significa literalmente “remendar el sufrimiento, el dolor”, para ser usada como una metáfora que indique “remiendo”
el tejido social actual. Sin embargo, esta expresión q’eqchi’ no refleja realmente lo que piensan los sobrevivientes del conflicto armado, porque es como si solo un poquito está roto.

Por lo tanto, la interpretación intercultural de los derechos humanos en dialogo con los pueblos indígenas es una necesaria estrategia para aterrizar esta normas universales en la sociedad multiétnica de Guatemala y también en casos de evaluación de derechos humanos en riesgo por proyectos energéticos y extractivos en su territorio. En marzo 2015 se realizó una gira de presentación de este informe en Guatemala.

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