De la indignación a la construcción de una nueva historia

tumblr_nohaiawO3n1ur1hg2o3_500Por Christian Lee* –

No es en la resignación en la que nos afirmamos, sino en la rebeldía…
P. Freire

Las manifestaciones también deben ser un espejo que interrogue, no únicamente a los operadores del poder, sino también a cada uno de nosotros y a nuestra situación en la historia en relación al poder.

En este momento los 60,000 manifestantes debemos generar ese vínculo entre lo político y lo cotidiano, reconociendo que nuestras circunstancias son producto del sistema de dominación, cristiano-oligárquico-militar. Es decir a través de esta coyuntura debemos reconocernos como oprimidos y que eso exige que identifiquemos que seguimos siendo sujetos en disputa donde se asientan y convergen permanentemente los poderes hegemónicos empresariales, militares contrainsurgentes y de la influencia política neoliberal de Estados Unidos.

Recuerdo que Severo Martínez Peláez, en alguna de sus obras explicó que: “durante los doscientos años de dominación colonial, se registró por lo menos un hecho de acción colectiva a la semana, como: motines, tumultos, levantamientos y manifestaciones”, algunas de estas acciones como ultima respuesta y/o vía frente al sometimiento y subordinación de la cuales eran víctimas la población local.

Esto debería de motivar una reflexión en cuanto a que los levantamientos populares son un derecho político-cultural para la construcción de un estado incluyente y plurinacional.

Sin embargo, hay que admitir que después de los 36 años Conflicto Armado Interno, existió un daño importante en el tejido social que favoreció la instauración del terror, miedo y la apatía de los sujetos contemporáneos, lo cual ha imposibilitado esencialmente que:

• Los sujetos diferenciados nos reconozcamos en un plano de derechos, necesidades y poder.

• Generemos espacios de debate para construir aportes políticos y realizar lecturas más precisas que nos ayuden a interpretar la realidad guatemalteca desde la historia no oficial.

• Y articularnos alrededor de lo que somos (con nuestra diversidad) con posicionamientos políticos consistentes.

Después de que 60,000 manifestantes, el último 16M, nos presentamos a manifestar rompiendo históricamente el miedo y el terror instalado durante el conflicto armado interno, convencidos de que las reformas no son solo posibles de construir, sino que tienen que suceder en un plazo inmediato; nos toca escribir una nueva historia.

Frente a esta coyuntura llena de exigencias colectivas, rabia, indignación y esperanza, todos los sectores populares tenemos y debemos llamar a un debate profundo para reconocernos, escucharnos e identificarnos en las diferencias, para así pasar a un estadío de organización popular con criterios de responsabilidad político-histórico que pueda responder a las urgencias inmediatas, como la reforma a la ley electoral y de partidos políticos y precisar un horizonte colectivo, como lo hace pensar el siguiente poema lleno de vigencia:

Atrevernos a llamarnos revolucionarios
Es atrevernos a empuñar un fusil,
A organizar a las masas,
A politizar y politizarnos,A leer y escribir,
A pensar y a discutir
A proponer y a sentir.
Si lo hacemos
Ya no será un atrevimiento.
¡Seremos Revolucionarios!

Robin García.

Guatemala de la indignación, mayo de 2015

* Psicólogo Social Latinoamericano

www.albedrio.org

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