Lectura entre líneas de la Declaración del Departamento de Estado

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Por Luis Solano

El espaldarazo transmitido al mandatario Otto Pérez Molina en la declaración del Departamento de Estado de Estados Unidos con respecto a la renuncia de la vicepresidenta Roxana Baldetti, va acompañado de un tácito respaldo a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Y , más importante aún, lleva implícitos varios mensajes que tienen que ver con la política de seguridad nacional estadounidense y los proyectos en Guatemala en materia de inversiones y de combate al narcotráfico y corrupción.

La declaración, emitida el 8 de mayo inmediatamente después de anunciarse la renuncia de Roxana Baldetti, es un llamado a la administración de Pérez Molina a enfocarse en las grandes tareas que le interesan a Estados Unidos. La integración y la puesta en marcha de fuerzas de tarea interinstitucionales para combatir el narcotráfico y la corrupción en todas las fronteras de Guatemala, es uno de los grandes proyectos estadounidense que aún no se consolida. Ejercicios militares del Comando Sur, a partir de junio, estarán remarcando esos intereses que además tienen que ver con la presencia en la región cada vez más fuerte de Rusia e Irán.

Los mensajes de la Declaración del Departamento de Estado

Diplomáticamente, el Departamento de Estado se congratula al decir que “toma nota” de la decisión de Roxana Baldetti de renunciar a la Vicepresidencia. El texto inicial de la Declaración, lo pone de manifiesto: “Apoyamos los esfuerzos del presidente Otto Pérez Molina y su Administración para hacer frente a los cargos de corrupción oficial en Guatemala”. Luego, traza los caminos a seguir: “El fortalecimiento de la transparencia y la rendición de cuentas es un elemento central de la Alianza para la Prosperidad y la Estrategia de Participación de Estados Unidos en Centroamérica. Guatemala ha sido y permanece un fuerte socio de los Estados Unidos y un líder en la región. Instamos a todos los guatemaltecos a que apoyen a las instituciones gubernamentales que investigan y procesan las denuncias de corrupción, y exhortamos a la Administración del presidente Pérez Molina a trabajar de cerca con la CICIG”.

El espaldarazo de Estados Unidos a Pérez Molina, es al mismo tiempo una presión que busca garantizar que se cumplan los esfuerzos de la política exterior estadounidense en materia de combate al crimen organizado en la región, y específicamente lo que se está diseñando en este territorio por demás geoestratégico que es Guatemala.

La CICIG es fundamental en esos planes, como también lo es la estabilidad política. Respaldar a Pérez Molina en el marco de la crisis institucional por los escándalos de corrupción que le han salpicado, no es ingenuo. Es claro que de llegar a caer Pérez Molina, si la demanda de renuncia se ampliara desde los actores de poder, pondría en mayor riesgo esa relativa estabilidad política en plena campaña electoral, y no sólo en términos locales sino que podría también dar al traste en el corto y mediano plazo con los intereses estadounidenses que se proyectan en la región.

Uno de ellos, el Plan de la Alianza para la Prosperidad que juega un papel central, pero su instalación depende en gran medida del combate al crimen organizado que está provocando, entre otros fenómenos, abundante migración hacia la potencia del norte y que lo convierte en un problema de seguridad nacional para Estados Unidos.
Las fuerzas de tarea interinstitucionales

Entre los grandes proyectos de Estados Unidos en Guatemala, está la instalación de una especie de muro de contención antidroga y control del contrabando. Con el gobierno de Pérez Molina, la administración de Barack Obama alcanzó un compromiso estratégico en relación con la constitución y puesta en marcha de un conjunto de fuerzas de tarea interinstitucionales para combatir el narcotráfico y el contrabando en las porosas zonas fronterizas de Guatemala.

El éxito de este proyecto requiere de estabilidad política, del combate a la corrupción interna estatal, la depuración de instituciones de seguridad entronizadas por organizaciones narcotraficantes y del crimen organizado, y la consolidación de una jerarquía institucional que haga funcionales las fuerzas de tarea.

Durante la contrainsurgencia, las aduanas de Ciudad Tecún Umán y El Carmen fueron controladas por el Ejército con el propósito de evitar el contrabando de armas para las guerrillas. Ese control en general, y esa región en particular, dio paso a estructuras criminales como la Red Moreno.

Este proyecto, que dio comienzo en 2013 con la instauración de la Fuerza de Tarea Tecún Umán, fue el arranque de un desafío estadounidense para contener el tráfico de drogas en el suroccidente de Guatemala, una de las zonas más complejas del país, y cuya ruta finaliza en Estados Unidos.

En ese contexto, este año es clave. En marzo de 2015, se instaló la Fuerza de Tarea Chortí, en Zacapa, para operar en los departamentos de Izabal, Chiquimula y Zacapa que tienen frontera con Honduras. A finales de 2015, quedarían instaladas la Fuerza de Tarea Xinca, para operar en Jutiapa, departamento que tiene frontera con El Salvador, y la Fuerza de Tarea Balam, en Petén, para operar en la frontera con Belice. Dos más se planifican para operar en la frontera noroccidental y norte de Guatemala con México.Todas estas fuerzas de tarea están integradas por miembros del Ejército de Guatemala, agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) que pertenecen a la Subdirección General de Análisis e Información Antinarcótica (SGAIA), personal de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) y del Organismo Judicial. En teoría, el Ministerio de Gobernación debe estar a cargo, algo que aún no se consolida; en la práctica, todo indica que el control recae en el Ministerio de la Defensa.

Todas estas instituciones han sido penetradas por poderes paralelos y crimen organizado a distintos niveles. En todas se han detectado estructuras criminales pertenecientes a los llamados Cuerpos Ilegales y Aparatos Clandestinos de Seguridad (CIACS). Detectarlos y desmantelarlos es una tarea en la que la CICIG es clave, al igual que el compromiso del gobierno de turno.

El gobierno de Estados Unidos ha gastado US$22.5 millones en la formación y entrenamiento de la Fuerza de Tarea Tecún Umán, una especie de plan piloto para la integración y entrada en operaciones del resto. En su preparación han intervenido el Comando Sur (U.S. Southern Command-USSOUTHCOM), con sede en Miami y muy involucrado en la preparación del Plan Alianza para la Prosperidad; el Ejército Sur de Estados Unidos (U.S. Army South -USARSOUTH); el Equipo de Asistencia para la Planificación Conjunta (JPAT, por sus siglas en inglés) de la Oficina de Cooperación de Seguridad de Estados Unidos en Guatemala (USARSOUTH, por sus siglas en inglés); la Guardia Nacional de Texas; la Agencia de Aduanas y Patrulla Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés); y de la Unidad Operacional Alfa (ODA, por sus siglas en inglés) perteneciente a Operaciones Especiales del Comando Sur de Estados Unidos (USSOCSOUTH, por sus siglas en inglés).
Un Estado débil o inexistente

A la estructura de las fuerzas de tarea se le presenta un desafío con raíces históricas. Por un lado, la Fuerza de Tarea Tecún Umán se ha instalado en lo que fue la principal base contrainsurgente en el suroccidente de Guatemala durante la década de 1980: Santa Ana Berlín.

Durante la contrainsurgencia, las aduanas de Ciudad Tecún Umán y El Carmen fueron controladas por el Ejército con el propósito de evitar el contrabando de armas para las guerrillas. Ese control en general, y esa región en particular, dio paso a estructuras criminales como la Red Moreno, cuyos tentáculos de larga data y alcance siguen vigentes, incluso entronizada en “La Línea”, estructura cuyo desmantelamiento condujo a la crisis institucional actual.

Sin embargo, como cualquier zona fronteriza de países que se debaten con problemas estructurales de pobreza, profundas disparidades económicas y sociales, poca o nula presencia del Estado en las fronteras y la presencia de caudillos y grupos de poder paralelo que están por encima del Estado propician la proliferación de los negocios ilícitos y el crimen, incluso de la mano del Estado y los grupos de poder real.

Esta es una realidad que se arrastra desde la época de la Colonia. El llamado Triángulo Norte, conformado por Guatemala, El Salvador y Honduras región para la que se diseñó el Plan Alianza para la Prosperidad, resulta clave para explicar cómo los negocios ilícitos y el contrabando se asentaron en la región hace tres siglos, e incluso cómo el Estado guatemalteco se fue configurando desde esos escenarios donde echó raíces un andamiaje institucional hoy día en la picota.

Parte de ese fenómeno histórico es estudiado a profundidad por la académica guatemalteca Matilde González–Izás, en una de sus más recientes obras: Territorio, actores armados y formación del Estado. Las rutas del contrabando y la defraudación aduanera en el Siglo XVIII, son graficadas en un mapa que reproduce González-Izás.

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Fuente: González-Izás, Matilde. Territorio, actores armados y formación del Estado. Editorial Cara Parens. Universidad Rafael Landívar. Primera edición, 2014. Página 42.

En mapas recientes, rutas similares aparecen trazadas para el narcotráfico y los vuelos ilícitos. Esos puntos de entrada y salidas pertenecen o están resguardados por grupos de poder, familias locales, caudillos y patriarcas que se reciclan en el tiempo y espacio para controlar cada negocio ilícito que se origina en las fronteras, en particular las que tiene Guatemala en el Triángulo Norte y con México.

RUTAS INTERNACIONALES DEL NARCOTRÁFICO
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Fuente: General de Brigada Mario David Villanueva Reyes. Tesis de Master. Sistemas de inteligencia y lucha contra el narcotráfico en Centroamérica. Tegucigalpa, Honduras, 3 de Diciembre de 2007. Página 87.

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Fuente: General de Brigada Mario David Villanueva Reyes. Tesis de Master. Sistemas de inteligencia y lucha contra el narcotráfico en Centroamérica. Tegucigalpa, Honduras, 3 de Diciembre de 2007. Página 87.

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Plaza Pública, 24 de febrero de 2014. Julie López. 9 apuntes sobre el panorama del narcotráfico sin “El Chapo”.

En ese contexto, es en las fuerzas de tarea interinstitucionales que recae ahora enfrentar un fenómeno con profundas raíces históricas. Por lo tanto, los esfuerzos por contener el tráfico de drogas y el contrabando tendrán objetivos represivos y no tanto eliminar de raíz esos ilícitos. Las fuerzas de tarea no pueden estar constituidas para un propósito de esa naturaleza.

Más bien pareciera que lo se busca es reducir cuantitativamente lo que llega a Estados Unidos por esas rutas, y generar nuevas condiciones de seguridad en esas regiones que tienen el potencial de ser receptores de inversión pública y privada para contener el desbordado flujo migratorio hacia el norte que es uno de los objetivos de la Alianza para la Prosperidad.
Ejercicios militares a partir de junio

Otro de los factores de corto plazo que está determinando la posición del gobierno estadounidense, expresada en la Declaración del Departamento de Estado, son los ejercicios militares programados a partir de junio, en los cuales están interviniendo tropas de varios países del continente americano.

Para el caso específico de Guatemala, la crisis institucional que experimenta la administración de Pérez Molina pone en riesgo las acciones militares programadas en las que se supone estarán participando las fuerzas de tarea interinstitucionales en los ejercicios programados en el Triángulo Norte. Estos ejercicios se realizarán conjuntamente con una nueva unidad militar estadounidense que se prepara para instalarse temporalmente en Centroamérica.
El éxito de este proyecto requiere de estabilidad política, del combate a la corrupción interna estatal, la depuración de instituciones de seguridad entronizadas por organizaciones narcotraficantes y del crimen organizado…

Integrada por 250 marines, la denominada Special Purpose Marine Air-Ground Task Force-South o SPMAGTF-South (Fuerza de Tarea de Propósito Especial Aire-Tierra de Marines-Sur) se instalará en la base aérea de Soto Cano de Palmerola, Comayagua, Honduras.

Se trata de una unidad especial de respuesta rápida a crisis, que se instalará a partir de junio hasta noviembre, para participar en misiones antinarcóticas, contrabando y de asistencia humanitaria. Uno de sus propósitos es el adiestramiento de fuerzas militares y policiales a cargo de combatir el crimen organizado, particularmente, en el Triángulo Norte, según se desprende de información publicada por el diario del Cuerpo de Marines de Estados Unidos.

Esta unidad especial se dispersará en el área geográfica que controla el Comando Sur de Estados Unidos. Con transporte marítimo y aéreo de alto calado, el primer ejercicio que realizará en el marco de la segunda fase del operativo denominado Tradewinds 2015, está programado para junio, en Belice, donde se combinarán fuerzas de Canadá y México, varios países caribeños y el país anfitrión.

Esos ejercicios militares se dan en el marco de una acelerada presencia y fortalecimiento de relaciones de Rusia con la región centroamericana, particularmente en Nicaragua, al igual que lo hace Irán en el Cono Sur y Nicaragua. Una nota de la agencia EFE, del 9 de mayo de 2015, apunta que “Entre 2013 y 2015, Rusia conversó sobre temas comerciales con Costa Rica, firmó un acuerdo policial con Honduras, un tratado de extradición con Panamá, estrechó relaciones con Guatemala y vio cómo El Salvador abría su primera embajada en su territorio tras 23 años de relación.”

Esa nota agrega que en enero de 2014, el director de la Agencia Antidrogas de Rusia, Víctor Ivanov, “presidió el inicio de la construcción de un centro de entrenamiento de lucha antidrogas en Nicaragua, para preparar a agentes operativos de toda Centroamérica. Aunque la construcción no aparece en el aporte de la cooperación rusa de 2014, en abril pasado 28 agentes de Belice, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana, se graduaron del Centro de Capacitación Antidrogas de Centroamérica, tras ser entrenados por expertos rusos en Managua.”

En todo caso, lo que acá interesa es que los ejercicios militares de este año profundizarán la asistencia y entrenamientos estadounidenses a las fuerzas de tarea interinstitucionales de Guatemala. Esto se gestó durante la reunión que sostuvieron en Guatemala, Pérez Molina y el comandante general del Comando Sur, John Kelly, el 21 de febrero de 2015. Y todo ello requiere de estabilidad y compromisos políticos.

Publicado por Plaza Pública

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