Y ahora qué hacer con la SAT

Canal Antigua

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Mynor González

La bomba que la CICIG hizo estallar esta semana, con el desbaratamiento de una de las tantas redes de corrupción cohabitan en la SAT, pone nuevamente en primera plana los problemas por los que atraviesa esta Institución. Dejemos que los entes correspondientes, deduzcan responsabilidades a los implicados,

Sin embargo la Superintendencia de Administración Tributaria, debe continuar trabajando para cumplir con sus responsabilidades, lo cual derivado de la actual coyuntura se pone cuesta arriba, ya que el descredito al que está siendo sometida va a repercutir en el ánimo de los colaboradores de dicha institución que al final van a cargar con toda la presión de la población.

Desde hace tiempo se viene hablando de los problemas que se está viviendo a lo interno de la institución, principalmente en la Intendencia de Aduanas, lo cual repercute en la baja recaudación que se ha tenido, entre las diferentes variables que se mencionan, se habla de crear un nuevo ente recaudador, refundar la SAT, hacer una reingeniería en la Institución, crear un Institución que se dedique a la recaudación de tributos externos y otra de tributos externos, etc. etc.

Independientemente de cómo se le llame a este proceso, es importante que incluya entre otras cosas, mejorar el sistema tecnológico, modernizar los procesos de recaudación, capacitación constante a los colaboradores de la SAT, evaluar la actual Ley Orgánica de la SAT, redefinir la estructura organizativa de la Institución, estabilidad y autonomía para sus autoridades, fortalecer los controles internos y crear controles externos, eliminar la dependencia que se tiene del Organismo Ejecutivo.

Lo anterior permitirá la despolitización de la Entidad, elaboración de planes a mediano y largo plazo, independencia institucional, desarrollo profesional y administrativo, empoderamiento de la Institución, modernización y actualización constante de las herramientas informáticas, recobrar el prestigio de la entidad, lo cual redundara en una mejor recaudación.

Pero sobre todo, este proceso no lo pueden impulsar las actuales autoridades del Ejecutivo; ellos no tiene ninguna solvencia para iniciar este proceso, ha quedado demostrado que no tuvieron los suficientes elementos objetivos, ni conocimiento del perfil que se necesita, para nombrar a las autoridades de la SAT, lo cual se refleja en la situación que vive actualmente, dicha entidad.

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