La SAT soy yo

3293984624_e73a6118e3Mynor Gonzalez

Son las nueve con quince minutos, del quince de abril de dos mil quince, debo hacer un trámite de cierre de un negocio y llego a la oficina tributaria que la Superintendencia de Administración Tributaria tiene ubicada en el Centro Comercial Galerías del Sur, después de aproximadamente una hora de espera al fin me atiende una señora con aspecto de sargento; ya alguien cuando estaba esperando me comento: ….ojala no nos toque esa señora, porque siempre pone peros…. Señalándome a la sargento; me saque la lotería, sí me toco la sargento.

Empieza a revisar el formulario SAT 2175, Cese de: Actividades Definitivo o Copropiedad de Bienes y/o Derechos, que en uno de sus apartados solicita: Dirección para recibir notificaciones, (textualmente así dice el formulario), cuando llega al mismo me indica que no me lo puede recibir porque los datos que debía anotar en ese apartado era el domicilio fiscal del contribuyente, a lo que yo le respondo que el formulario no pide eso, y le recalco, ahí lo que solicita es una Dirección para recibir notificaciones y no necesariamente debe ser el domicilio fiscal, a lo que me espeta: LA SAT SOY YO, y ahí lo se debe anotar es el domicilio fiscal.

Aquí hay dos situaciones importantes que se deben analizar, la primera la actitud poco profesional y abusiva de la persona de la ventanilla y la otra la falta de unidad en los criterios que se aplican ya que en otras oportunidades, cuando he hecho este tipo de trámites, no se me había cuestionada esta situación.
Hoy por hoy el prestigio de la Superintendencia de Administración Tributaria, está por el suelo y si bien es cierto hay muchos elementos exógenos que están afectando su normal funcionamiento, hay situaciones internas, como la que he relatado; que fortalecen esa mala imagen que la población tiene de esa institución.
Por el trabajo que desarrollo, tengo que presentarme muchas veces a oficinas de la SAT a resolver situaciones de mis clientes y lamentablemente, no es la primera vez que vivo circunstancias como esta, de ahí la necesidad sentida de empezar un proceso para recuperar la credibilidad y la buena imagen que en algún momento tuvo la Superintendencia de Administración Tributaria.

En ese sentido es importante que las autoridades tomen cartas en el asunto, impulsen políticas de capacitación para todo el personal de la institución principalmente para aquellos colaboradores que atienden al público, ya que ellos son la cara publica de la Institución y con tratos como el recibido por mi persona en nada colaboran con la instituciones, personas como esta le hace un gran daño a todo el personal ya que el público tiende a generalizar y estoy seguro que dentro del personal de SAT, hay trabajadores que desarrolla con profesionalismo sus actividades y deseo de hacer bien las cosas, y por otra parte desarrollar procedimientos y criterios homogéneos, de uso generalizado para todo el personal, independientemente de la intendencia o gerencia a la que pertenezcan, basados en ley lo cual ayudara a reducir costos en tiempo, materiales tanto para la SAT como para los contribuyentes.

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