Europa se inclina hacia China: el Banco Asiático de Inversión en Desarrollo

bancoMichael Hudson

Gran Bretaña, Alemania, Francia e Italia se hallan entre los países que se han sumado al nuevo Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras. Una expresión –opina el gran analista financiero y geopolítico Michael Hudson— de su malestar con el Banco Mundial y con un sistema financiero mundial dolarizado que fuerza a los países en vías de desarrollo a depender, económica y geopolíticamente, de los EEUU. Sharmini Peries le entrevistó (el 20 de marzo pasado) en su programa The Real New Network. Se reproduce a continuación una versión castellana de la transcripción de la entrevista. Ha procurado respetarse el estilo informal, y a trechos redundante, de una conversación oral.

El Banco Asiático para el Desarrollo de Infraestructuras (AIDB, por sus siglas en inglés), un rival asiático del Banco Mundial fue lanzado el pasado año por el presidente chino Xi Jinping. Se trataba inicialmente de una iniciativa asiática, pero la semana pasada el Reino Unido fue el primer país europeo se sumó informadamente al banco, lo que causó ciertas fricciones entre los EEUU y la Gran Bretaña.

Ahora un puñado de países europeos han venido a sumarse también –Italia, Alemania y Francia—, y Australia aguarda su turno.

Se halla aquí conmigo para hablar de este asunto Michael Hudson. Como saben ustedes, Hudson es un invitado habitual de este programa (The Real News Network). Michael es un distinguido profesor de investigación en ciencia económica de la Universidad de Missouri en la ciudad de Kansas. Dado el asunto que tratamos hoy, tal vez les interese a ustedes su libro intitulado Superimperialismo, particularmente el capítulo del mismo que versa sobre el Banco Mundial.

Muchas gracias por venir a nuestro programa, Michael.

Es un placer estar aquí, Sharmini.

Bueno, Michael, empecemos con el Banco Asiático para el desarrollo de Infraestructuras (AIIB, por sus siglas en inglés). Los chinos han fundado este banco con una inversión de 50 mil millones de dólares. ¿Representa eso un desafío serio para el Banco Mundial?

El malestar institucional con el Banco Mundial

Bueno, la idea es presenter una filosofía del desarrollo alternativa a la del Banco Mundial. Desde sus mismos comienzos, el Banco Mundial ha sido básicamente una extensión del Departamento de Defensa de los EEUU: desde su primer presidente, John J. McCloy, que era Vicesecretario de Defensa, pasando por Robert McNamara (entre 1968 y 1981), hasta el guerrero frío neocon Paul Wolfowitz (2005-2007) o ahora Larry Summers, su economista jefe, al lado de Bob Zoellick.

El propósito era que el Banco Mundial prestara para cosechas destinadas a la exportación, porque las cosechas para la exportación evitan que los países produzcan nada que pueda competir con las exportaciones norteamericanas, sobre todo grano. Aun cuando todas las misiones locales del Banco Mundial en los distintos países les recomendaban emprender una reforma agraria y la extensión de la agricultura, a fin de promover las explotaciones agrícolas familiares y que los países tuvieran autosuficiencia alimenticia, lo cierto es que el Banco Mundial no daba préstamos para eso…

El Banco Mundial, presionado por el Congreso estadounidense, vino a decir: mirad, no vamos a financiar a países para que se independicen de los EEUU; nuestra función es apoyarlos para que exporten más a los EEUU y compren más a los EEUU. De manera que la financiación del Banco Mundial ha consistido en la financiación de desarrollos de infraestructuras –muy caras y sobreapreciadas— en países del tercer Mundo, a fin de hacer ganar dinero a las empresas norteamericanas de ingeniería. Es decir, en prestar dólares y endeudar a los países en dólares. Y lo peor de todo, en promover privatizaciones. Y esa es la gran diferencia del Banco Mundial con la filosofía del incipiente banco chino del desarrollo.

El Banco Mundial urge por doquiera a la privatización de servicios públicos básicos, de infraestructuras básicas, y hace préstamos a los gobiernos para el desarrollo de esas infraestructuras, o de carreteras y de economías externas, que luego se venden baratas a compradores norteamericanos que lo que hacen, en sustancia, es crear monopolios y convertir las infraestructuras en puestos de extracción de renta: intereses, dividendos y honorarios de gestión pagaderos a los norteamericanos. Y eso ha hecho subir los precios de los servicios básicos (comunicaciones, transporte, agua, etc.) en todo el Tercer Mundo. Y eso ha hecho poco competitivas a esas economías en relación con los EEUU, que tiene una economía mixta en la que el estado subsidia públicamente las infraestructuras. El banco chino de desarrollo, en cambio, se propone independizar a los países de esa especie de filosofía neocon, neoliberal, económicamente derechista, y trabajar de Estado a Estado ayudando a los gobiernos a desarrollar infraestructuras, a fin de que puedan suministrar servicios públicos básicos a coste menor o subsidiado, o aun gratuitamente, a sus poblaciones. Así se hicieron ricos los países europeos y la economía norteamericana. Y la única manera de contribuir a replicar ese proceso es, precisamente, rompiendo netamente con los EEUU y con el Banco Mundial.

Bueno, sé que el secretario de Estado, Kerry, ha manifestado preocupación en relación con los criterios rectores de este nuevo banco. ¿Cómo sabemos que el nuevo AIIB no seguirá el mismo modelo que el Banco Mundial? Porque el presidente de China, Xi Jinping, ya ha dejado dicho que aprenderían de las lecciones del Banco Mundial y que tomaban nota de las preocupaciones del Secretario de Estado…

Yo creo que es muy educado. Los chinos son siempre muy educados. Conforme a la experiencia acumulada en mis visitas a Pekín, cuando dicen que aprenderán de las lecciones del Banco Mundial, lo que quieren decir es que aprenderán lo que hay que evitar…

Los buenos criterios rectores de que habla Kerry son retórica orwelliana para hablar de criterios de todo punto corruptos, rebosantes de malas prácticas servidas por información privilegiada. Son los criterios que llevaron al FMI a realizar un préstamo militar a Ucrania la semana pasada. Los criterios que han permitido al Banco Mundial apoyar a dictaduras y armar a gobiernos por todo el mundo, y al revés, a aislar a todo gobierno que ande fuera de la órbita diplomática de los EEUU, aislar a Cuba, a Irán, a Corea del Norte… Y a no dar préstamos a gobiernos que tratan de construir economías mixtas.

De manera que cuando China aprende de esos criterios, lo que aprende es a evitarlos y hacer exactamente lo contrario: construir, crear un sistema comercial, financiero y de desarrollo independiente, que no vaya de furgón de cola de la economía de los EEUU.

Hace 30 o 40 años, el Banco Mundial publicó un documento intitulado Partners in Progress (Socios en el progreso). Y mi reseña de ese documento, incluida en mi libro sobre el Superimperialismo, se titulaba así: “Socios en el atraso”. En las discusiones que tuve en China y en Rusia, me quedó perfectamente claro que eran perfectamente conscientes de que el Banco Mundial había buscado subdesarrollarlos.

En el caso de Rusia, por ejemplo, llegaron muchos colegas míos que son asesores inmobiliarios, se reunieron en San Petesburgo y en Moscú con distintas autoridades, incluido Vladimir Putin, en fecha tan temprana como 1991, y esbozaron el modo en que Rusia podría mantener su base fiscal con impuestos sobre el suelo y los recursos naturales. No bien se habían ido ellos, llegó el Banco Mundial a las distintas ciudades rusas que habían acordado gravar fiscalmente las rentas dimanantes del suelo y los recursos naturales ofreciéndoles ingentes cantidades de dinero si no gravaban fiscalmente el suelo. Hay que desgravar el suelo, y así podrá privatizarse. Y, en efecto, se privatizó en beneficio de los cleptócratas. Y la única forma en que los cletócratas y otros propietarios resultantes de la privatización de los recursos naturales de Rusia podían disponer de dinero en efectivo fue vendiéndolos a inversores norteamericanos en petróleo, gas, mineral ferruginoso, diamantes, níquel y otras materias primas existentes en Rusia.

De modo y manera que cuando el Banco Mundial y la Agencia Internacional de Desarrollo aparecen con los chicos de Harvard –y con Larry Summers en papel destacado—, Rusia se percata de que está ya atada aquí de pies y manos.

Aprendieron así [los rusos] la necesidad de buscar una ruta diferente al desarrollo que les permita la independencia en la producción de alimentos y de otras manufacturas, así como la independencia respecto del tipo de torticera estrategia de desarrollo promovida por los EEUU.

De lo que se trata ahora [con el AIID] es de financiar sobre todo dos cosas. De financiar el desarrollo de infraestructuras en China y en otros lugares. En vez de dejar entrar a carísimas empresas norteamericanas para que construyan carreteras y aeropuertos, etc., China lo hará.

Pero hay otra razón en todo esto, y es que EEUU ya ha empezado una Guerra Fría financiera contra China, Rusia y los BRICS. Y se libra país tras país. En Ucrania, por ejemplo, se les dice: no paguéis la deuda que tenéis contraída con Rusia. Van a Sri Lanka, y dicen: hay que apoyar a una dictadura derechista o a un grupo de extrema derecha que se niegue a pagar a China. De manera que a China le cueste mucho recuperar la enorme inversión en infraestructura realizada en esos países. Y los EEUU buscan endurecer esta posición animando a esos países a declararse en bancarrota frente a préstamos realizados por los BRICS o por cualquier otro país que no se halle en la órbita militar de los EEUU.

China piensa, así pues: bueno, ahora tenemos un banco internacional de la misma naturaleza que el Banco Mundial y el FMI: cuando los países contraigan deuda exterior, del mismo modo que no pueden reestructurar su deuda con el Banco Mundial o con el FMI, tampoco podrán hacerlo con el Banco Chino de Desarrollo, porque tenemos a Francia, a Italia, a Inglaterra y a otros países asiáticos, todos juntos. Eso protege las inversiones de China en el mundo y los préstamos chinos realizados a distintos gobiernos para el desarrollo de infraestructuras, mientras que, bajo la égida de los EEUU, cuando los países no pueden pagar en dólares, viene el FMI e impone medidas de austeridad. No hay indicios de que China vaya a venir e imponer el mismo tipo de paralizante austeridad que el banco Mundial y el FMI han venido imponiendo a los países.

¿Cómo lo sabes?

Bueno, en conversaciones que he venido manteniendo con autoridades chinas y rusas, se ha hablado abiertamente de eso. El primer libro mío traducido al chino y al ruso fue, como ya tuve ocasión de mencionar, Superimperialismo, y eso me ha permitido tener muchos años de diálogo y debate con ellos.

China y América Latina

Yo he tenido ocasión de ver recientemente con mis propios ojos cuál ha sido impacto económico chino en algunos países latinoamericanos, en los que China ha realizado enormes inversiones en proyectos de desarrollo de infraestructuras, proyectos que a menudo no sirven a los mejores interese de esos países. Por ejemplo: China desembarca allí con un crecido volumen de fuerza de trabajo, miles de trabajadores chinos: lo que se hace básicamente es importar mano de obra, no dar empleo a trabajadores locales en esos proyectos. De eso he sido testigo. ¿Cómo sabemos que China va a actuar realmente de un modo diferente, aparte de las discusiones que tu y yo podamos tener aquí?¿Se ve eso reflejado en alguna política concreta? ¿Buscan diálogo más colaborativo con los países del Sur?

Bueno, en los últimos siglos, casi todos los países que se han puesto a desarrollar infraestructuras, lo han hecho en muy buena medida sirviéndose de su propia fuerza de trabajo y de su propia gestión de los proyectos. Desde luego, el Banco Mundial siempre a promovido una gestión norteamericana carísima y el empleo de trabajadores norteamericanos. Lo mismo hizo la Gran Bretaña. Yo creo que China quiere asegurarse de tener el control. Y es lo que está haciendo: tiene ya fuerza de trabajo específicamente entrenada para esos proyectos. Y el Banco Mundial y el FMI se han cuidado mucho de prevenir que otros países desarrollaran este tipo de fuerza de trabajo con pericia suficiente para crear ese tipo de infraestructuras: precisamente para hacerlos dependientes del Banco Mundial y del liderazgo político estadounidense. Y es obvio que China se sirve de su propia fuerza de trabajo, pero, ni que decir tiene, esos países necesitan desarrollar su propia fuerza de trabajo capacitada para hacer ese tipo de trabajos.

Muy bien Michael, si te parece, ahora vamos a entrar en lo que significa para los europeos sumarse a ese banco y el impacto que esto puede tener en las relaciones –al menos, en las relaciones financieras— entre los EEUU y esos países europeos…

Perfectamente…

Las llamadas deudas odiososas, Europa y el Banco Chino de Inversión en Infraestructuras

¿Por qué los países europeos están tan deseosos de sumarse al banco regido por China, y qué tensiones puede provocar esto con los EEUU?

Bueno, yo sospecho que lo que les motiva a sumarse es la esperanza de jugar cierto papel en algunos de los contratos de desarrollo de los enormes proyectos de construcción previstos. Van a tener una participación minoritaria, como la que tienen en el Banco Mundial.

El problema es que en el Banco Mundial los EEUU tienen poder de veto, y han vetado todos los proyectos que no reflejan los intereses nacionales de los EEUU. Bueno, puedes estar razonablemente seguro de que China va a mantener un poder de veto similar en el banco que está creando, y tal vez algunos de sus aliados tendrán también aquí algún tipo de poder prevalente. Y los europeos entrarán como inversores minoritarios. Como un socio gestor en una sociedad que lleva a cabo cosas y los otros socios se limitan a secundarle, China va ser el socio gestor en este banco, como los EEUU son el socio gestor en el Banco Mundial. Los europeos desean participar en esto.

Ahora, lo que China gana teniéndolos como miembros es el hecho de que esto es una organización multilateral supranacional: les resultará extremadamente difícil a los países que reciban préstamos del Banco asiático desarrollar sus propios proyectos a crédito y luego reestructurarlos, amortizarlos o sanearlos. No podrán tratar a este Banco como tratarían a tenedores privados de bonos. Este banco tendrá el mismo tratamiento que el Banco Mundial o el Banco Central Europeo. Sus préstamos serán inmunes a las quitas y a los saneamientos que puedes ver por doquiera. Bueno, pues ésa es la vía china: al incorporar a países europeos, China protege sus propias inversiones y sus propios préstamos a terceros países sin correr el riesgo de que Inglaterra pueda jugar el papel de agente demoledor, que es, huelga decirlo, lo que querrían que hiciera los EEUU y lo que explica que los norteamericanos empujaran en su día a los británicos a entrar en el mercado común europeo.

El dólar como arma de Guerra Fría y las deudas odiosas

Esto, Michael, pone en cuestión todo el asunto del dólar estadounidense como moneda universal. Obviamente, los chinos están interesados también en asegurarse de que el yuan/renminbi entra a formar parte de esto, a formar parte de los beneficios dimanantes de la relación con esos países europeos…

Bien, los EEUU se sirven del dólar a modo de arma de Guerra Fría. Como ya tuve ocasión de mencionar antes, han venido presionando a los países que tienen deudas contraídas con Rusia para que no paguen. (Véase al respecto el informe de Anne Gelpern en Credit Slips, así como su informe para el Peterson Institute of International Finance.) Presiona a Ucrania para que trate la deuda contraída con Rusia como si se tratara de ayuda exterior, y no hubiera obligación de devolverla, como si se tratara, de uno u otro modo, de deuda odiosa. Eso fue una propuesta de los intereses bancarios estadounidenses.

Si China tiene éxito con otros BRICS, con Rusia, con Brasil y otros países, en punto a crear un área alternativa, puede darle una vuelta a la situación con los EEUU. Puede sostener que las deudas con el Banco Mundial son deudas odiosas, decir que el Banco Mundial y el FMI lo que hicieron fue prestar ayuda exterior. El dinero se contabilizó en el presupuesto de los EEUU como ayuda exterior. Pero no se trata en absoluto de ayuda. Su efecto fue subdesarrollar a esos países. Los hizo dependientes de las importaciones. Bloqueó su capacidad para producir sus propios alimentos.

Si China y los BRICS pueden conseguir una masa crítica como alternativa al dólar, pueden terminar amenazando al dólar y revertir las amenazas que los estrategas financieros estadounidenses han venido esgrimiendo contra cualquier enemigo potencial en la Guerra Fría, es decir, contra cualquier país situado al norte del Maine, al oeste de California, al este de Rhode Island y al sur de Texas. Los EEUU han convertido el sistema financiero, el sistema dolarizado, en un instrumento de Guerra Fría, y otros países se están moviendo tan rápidamente como pueden, están siendo empujados a toda velocidad, en el sentido de abandonar la órbita de los EEUU para protegerse a sí mismos de ser momificados por los EEUU y liberarse de la agresión financiera norteamericana, en la que el Banco Mundial, más incluso que el FMI, es la institución más pugnazmente neoliberal y neocon.

Michael, has mencionado la deuda odiosa. Bueno, ¿no podría abrir eso las compuertas a una torrentada de cuestiones para que otros países pudieran también usar ese argumento contra el actual Banco Mundial si ellos mismos están aconsejando hacer eso?

A eso exactamente apuntaba Anne Gelpern en su estimación de la estrategia norteamericana contra Rusia en uno de sus artículos sobre los lobbys bancario estadounidenses. Venía a decir: miren ustedes, eso es my peligroso; si ustedes sostienen que unos países tienen deudas odiosas porque buscan desarrollarse, ¿están ustedes diciendo es que si otros países buscan desarrollarse, eso es odioso? Si otros países buscan liberarse de la Guerra Fría estadounidense, ¿eso es odioso? Pueden darle la vuelta, y los EEUU pueden terminar aislados. Y es obvio que los EEUU están excogitando el modo de ayudar a Ucrania a no pagar a Rusia el dinero que le debe, de ayudar a Sri Lanka a no pagar el dinero que debe a China, de presionar a otros países para declarase en bancarrota frente a deudas contraídas con cualquiera que los EEUU digan que no está en su campo de aliados de la Guerra Fría.

Michael, como siempre, muchas, muchas gracias por acudir a este programa hoy.

Es estupendo estar aquí. Gracias a ti.

¡Y gracias a todos ustedes por escucharnos en The Real News Network!

Michael Hudson trabajó como economista en Wall Street. Es profesor-investigador en la Universidad de Missouri, Kansas City (UMKC), autor de varios libros, incluido el mencionado Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire (nueva ed, Pluto Press, 2002). Sharmini Peries es productor ejecutivo de The Real News Network.

Traducción para www.sinpermiso.info: Miguel de Puñoenrostro

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