Diario de una votante primeriza

votojMaría Fernanda Cruz

Cumplir dieciocho años para algunos es todo un hito, para otros, es simplemente un año más. Los dieciocho no solo significan ser “adulto” e “independiente”, dejar de obedecer reglas y otras cosas más. Convertirte en mayor de edad aquí en Guatemala, trae muchísimas responsabilidades, entre ellas votar en las elecciones generales.

Hace tres meses se me fue conferida esta responsabilidad. Lamentablemente muchos de los votantes “primerizos”, estarían de acuerdo al afirmar que no habrá nada rescatable en esa papeleta. Cuando uno es una niña o niño, e imagina en un sentido muy poético, que al crecer votarás por una persona que será capaz de cambiar el país, te llenas de ilusión. Pero al crecer, te das cuenta de la cantidad de problemáticas que enfrenta el país y que varios candidatos, que aseguran tener un rol mesiánico, van tras los cargos públicos para responder a intereses de personas con poder y enriquecerse; y es justamente en ese momento, en que la ilusión de muchos, simplemente muere.
Sin embargo opino que en lugar de desmotivarnos, este panorama debe alentarnos de una forma u otra a ser el motor que mueva la maquinaria de este país hacia un mejor destino. Como jóvenes, no debemos pensar que somos el futuro. Sino que debemos saber que somos el presente, y el futuro será la consecuencia de lo que hagamos o dejemos de hacer en este momento. No hay que dejar que alguien más escriba nuestra propia historia. Debemos ser autores y personajes principales de esta.

El voto es una herramienta esencial para el cambio. Y junto con ese voto, otras armas para defender al país son: La conciencia y el juicio crítico. No nos dejemos endulzar los oídos, por aquellos que ofrecen utopías; no nos dejemos comprar a cambio de bienes. Pero tampoco nos dejemos influenciar por aquellos que nos dicen que involucrarse en la política no vale la pena; que la política es cosa de adultos o de quienes tienen “contactos y dinero”. Porque si tanto nos enorgullece decir que vivimos en “democracia”, lo que nos corresponde entonces es: Conocer, participar, involucrarnos y actuar.

Haz que tu voto valga. No importa si es nulo, o por el candidato menos popular. Lo importante es utilizarlo para empezar a forjar nuevos caminos. Que no sea un voto por “el menos peor”, porque eso sería un desperdicio. Debe ser un voto que demuestre que Guatemala te interesa y te importa de verdad.
Infórmate, cuestiona y utiliza de la mejor forma posible, esas armas y herramientas que te fueron dadas. Y recuerda que, como escuché en boca de alguien hace unos días: “Es en las elecciones en donde todos somos iguales, en donde no importa el nivel socioeconómico, si estudiaste o no; estás en igualdad de condiciones para poder manifestarte”.

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