Imagen censurada

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Rupi Kaur, una poeta Canadiense, publicó en Instagram esta fotografía de sí misma durante su menstruación, pero Instagram la eliminó. Aquí les compartimos la respuesta de Rupi Kaur traducida al español:

“Gracias, Instagram, por proporcionarme la respuesta precisa que mi trabajo fue creado para criticar. Eliminaste mi imagen dos veces, declarando que viola las reglas de la comunidad. No me disculparé por no alimentar el ego y el orgullo de una sociedad misógina que quiere ver mi cuerpo en ropa interior, pero se incomoda por una pequeña mancha, cuando tus páginas están llenas de innumerables fotos/cuentas en las que las mujeres (muchas de ellas menores de edad), son cosificadas, “pornificadas” y tratadas como menos humanas. ¡Gracias!
C
omo parte de mi proyecto final para mi curso de retórica visual hice esta imagen junto con un set completo que puedes ver en www.rupikaur.com para destruir los mitos de la menstruación y hacer que algo que es innato, “normal” nuevamente; ¿por qué las categorías de violación y de pornografía están bien, la tipificación y la sexualización están bien, las personas masturbándose viendo mujeres desnudas cuando son menores de edad, el bondage, la tortura, la humillación, el abuso está bien, pero esto les incomoda? Ese es el objetivo de este trabajo. Hacerte sentir tan incómodo como deberías sentirte cuando ves que otras personas son objeto de abusos y cosificación.
Esto solo demuestra quién está sentado detrás del escritorio. Y quién controla el show. Quién controla los medios de comunicación y quién nos censura.

A algunas mujeres no se les permite entrar a los espacios religiosos. No se les permite salir de sus casas. Hacer ciertas cosas. Y se les dice que están enfermas. Como si la menstruación fuera un resfriado. Sí, esto sucede aquí en Norteamérica. He sido hospitalizada muchas veces debido a causas asociadas con mi menstruación. He sufrido de una enfermedad relacionada con mi menstruación, y desde entonces, he estado trabajando mucho para amarla, abrazarla, celebrarla, aunque me ha dado tantos dolores en los últimos años. Y quieren decirme que debo callarme esto. Que todo esto que experimentamos de manera colectiva no debe ser visto, sólo experimentado secretamente a puerta cerrada. Es por eso que es tan importante, porque cuando menstrué por primera vez, mi mamá se puso triste y se preocupó. Y quieren censurar todo ese dolor, la experiencia, el aprendizaje, no.

El patriarcado se escapa.
La misoginia se escapa.
No seremos censuradas.

Sangro cada mes para ayudar a que la humanidad sea posible. Mi útero es el hogar de la divinidad. Una fuente de vida para nuestra especie. Ya sea que decida crear vida o no. Pero pocas veces es vista así. En civilizaciones antiguas, la sangre era considerada sagrada. En algunas de sociedades todavía es así. Pero la mayoría de las personas, sociedades y comunidades desprecian este proceso natural. Algunas se sienten más cómodas con la “pornificación” de las mujeres. La sexualización de las mujeres. La violencia y degradación de las mujeres que con esto. No quieren que se les moleste para que no tengan que expresar su asco. Pero se enojan y se molestan por esto. Nosotras menstruamos y lo ven como algo sucio. Como si buscáramos recibir atención. Enfermas. Una molestia. Como si este proceso fuera menos natural que el respirar. Como si no fuera un puente entre este universo y el último. Como si este proceso no fuera equivalente al amor, al trabajo de parto, a la vida. Sin egoísmo y maravillosamente hermoso.”

http://splendidmind.org

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