Guatemala: Se levanta Universidad Ixil, sobre cenizas de la represión militar

maxresdefaultPor Santiago Boton – Ixcán, 11 de marzo de 2015

Es una iniciativa para los jóvenes excluidos de las oportunidades académicas en la universidad Estatal y privadas del país, señaló Pablo Ceto, rector de la institución.

Una alternativa de educación superior acreditada como la Universidad Ixil, se desarrolla en territorio de los mayas ilxiles en el departamento de Quiché. Está orientada al progreso integral de los descendientes de la represión militar de la década de los años ochenta.

Reinició su nuevo ciclo de aprendizaje en la segunda semana de marzo de este año, con más de 130 discípulos inscritos en sus extensiones en tres municipios -Nebaj, Chajul y Cotzal del departamento de Quiché, al Occidente de Guatemala-.

Es una iniciativa para los jóvenes excluidos de las oportunidades académicas en la universidad Estatal y privadas del país, señaló Pablo Ceto, rector de la institución.

El impacto de la represión militar de la década de los años ochenta, dejó al pueblo maya ixil en condiciones desventajosas para encarar los retos del futuro, señala Ceto, es por eso que “en un mundo globalizado nosotros queremos ser partícipes, actores desde nuestra identidad y desde nuestros conocimientos” agregó.

Una universidad sin paredes

Es una universidad sin paredes que funciona desde el año 2011. Usa el campo y la sabiduría ancestral para su principal fuente de aprendizaje, describió Cristina Solís Brito, pedagoga ixil que acompaña la enseñanza.

Su pensum de estudios no contempla cursos, dicen que trata sobre macro temas concernientes a los problemas y necesidades comunitarias. Valoriza el conocimiento de personalidades y autoridades comunitarias para la formación.

Atendiendo esta dinámica, una de las clases inaugurales fue impartida por autoridades indígenas que expusieron sobre un primer problema: la expropiación de tierras comunales en la aldea Tzalbal, Nebaj, Quiché.

Relataron que el despojo ocurrió en la década de los años ochenta, con la intervención del actual presidente de la república Otto Pérez Molina, cuando era comandante de una base militar que se estableció en aquella comunidad.

La tarea de los estudiantes, según Cristina Solís, será entrevistar a los sobrevivientes de la represión militar sobre este suceso, consultar fuentes oficiales, reconocer los antiguos linderos, elaborar un croquis de la comunidad y presentar un informe ante las autoridades indígenas para su discusión y aprobación.

La modalidad consiste dedicar la mayor parte del tiempo para las investigaciones de campo con el acompañamiento profesional y sólo asistirán al salón de clases dos veces mensuales “La realidad social no está en medio de cuatro paredes; la realidad social se encuentra al visitar a tus autoridades y al caminar en tu comunidad para ver cómo está actualmente” enfatizó la pedagoga.

De esta manera contribuirán a la sistematización del conocimiento disperso y ofrecer soluciones a uno de los problemas, aseguró Miguel De León, autoridad indígena, que a su criterio es una tarea donde no hay cabida para el plagio de información o “de copiar y pegar, porque son datos que aún no existen en Internet” afirmó.

Se preparan para apoyar el desarrollo comunitario.

Se especializarán de Técnicos en Desarrollo Rural, después aprobar tres años de estudios. Una preparación que según De León, los convertirá en actores para el desarrollo integral de sus comunidades “Enseñamos de cómo se trabaja, cómo se apoya en la comunidad y no de cómo se aprovechan de la comunidad” declaró.

Bajo esta enseñanza se graduó la primera promoción de 13 jóvenes en el año 2014 y durante el inicio del año nuevo “Tres E” del calendario maya, que inició el pasado 21 de febrero, se graduó la segunda promoción de 14 integrantes.

En el campo se nota que la mayoría de los graduados están involucrados en el trabajo comunitario e inclusive algunos imparten sus conocimientos a las nuevas promociones. Son respetados por las autoridades indigenas que los consideran sus brazos derechos.
Sin embargo, dicen que la reciente promoción les deparó una curiosa sorpresa. A pocos días de la graduación, una de las egresadas fue llamada y contratada laboralmente por un sector de la cúpula empresarial dominante del país.

Una alternativa excluida por el Estado

La reforma educativa estipulada en los Acuerdos de Paz, firmados entre el Estado y la guerrilla, el 29 de diciembre de 1996, demanda el reconocimiento y fortalecimiento de los valores y sistemas educativos mayas y de los demás pueblos indígenas.

La Universidad Ixil es parte de la identidad cultural del pueblo ixil, aclaró Pablo Ceto, sin embargo, señaló que no es reconocida por el Ministerio de Educación de Guatemala. Su respaldo académico lo facilita la Universidad evangélica nicaragüense Martín Luther King.

Un estatus legal que a criterio de De León, no les preocupa, porque la democratización del conocimiento no requiere de permiso “No es porque no lo necesitamos; sabemos que ellos no entienden lo que nosotros queremos” finalizó.

Por ahora, los estudiantes no pagan ninguna cuota para la colegiatura y el funcionamiento de la Universidad es absorbida por la Fundación Maya, FUNDAMAYA que canaliza fondos exteriores.

Fuente: www.telesurtv.net

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