Entre puentes para unir caudillos: una oda a Ricky Arjona

arjona402Por Carlos Maldonado*

El público gritaba desaforado cuando Ricardo Arjona terminó de interpretar su éxito El Puente. No dudo que la gusanera, esos que apoyan golpes de Estado e invasiones, con sus consabidos genocidios de sus propios pueblos por parte de tropas extranjeras y mercenarios rasos compuestos por algunos de ellos; que rompen las reglas del juego democrático cuando éstas no son a favor de las oligarquías trasnochadas a quienes apoyan, incluso, hasta inconscientemente, era la que en mayor parte abarrotaba el American Airlines Arena de Miami; pues la lógica lleva a pensar que no cualquier hijo de vecino tendría el dinero suficiente para acceder a tan pomposo evento.

Pese a esa frenética demostración, El Puente cuyo ritmo empalagoso, depararía un éxito rotundo, es imposible que logre, con su letra, llegar a ubicarse en el corazón e imaginario de muchos ciudadanos latinoamericanos, de esos que andan a pie, que se apretujan en los metros o en los buses rumbo o de regreso al trabajo. De esos que halan sus carretillas de baratijas noche a noche después de una larga jornada en la informalidad, o de los que en semáforos ofrecen, entre rojo y verde, chinerías, malabares o simplemente, a falta de energías, limosnean. Menos en los niños que en la nocturnidad de su abandono pierden la inocencia en las calles de las ciudades latinoamericanas donde a fuerza de sobrevivencia, no solo no se desarrollan como seres humanos plenos, sin educación, sin salud, sin seguridad, mucho menos amor, sino que muchos sucumben a tan temprana edad bajo el peso de la miseria por hambre o por balas.

Sin embargo, a pesar de la propaganda falaz que el Imperio lanza todos los días de cada año durante más de 50 años, Cuba no padece de estos males que parecen endémicos de nuestros países sumergidos bajo la égida capitalista. Allí, donde la revolución triunfante del ’59 liderada por Fidel, a pesar de estar bloqueada por todos los flancos desde casi 55 años, se ha proporcionado lo necesario para que su pueblo se yerga feliz y digno: salud y educación gratuitas, incluso hasta el nivel superior, seguridad. Cuba se ha situado, incluso, como potencia deportiva en todas las disciplinas a la par de EEUU. Su nivel cultural es inigualable, no digamos su plana científica y profesional que se ha traducido en una campaña de solidaridad con los pueblos más oprimidos del mundo a través del llamado Internacionalismo. Por supuesto, no se va a negar que existen carencias y limitantes, pero la mayoría de éstas se deben, en un 90% sino más, a ese asedio ininterrumpido por parte de la potencia terrorista del Norte, que a errores propios de un sistema que está en construcción y en continua evaluación por parte del pueblo organizado.

Ricardito, no obstante, cree que hay que tender un puente entre cubanos de Miami y los de la Isla, lo cual sería genial si no dejara la propuesta en un plano tan superficial y abstracto. Si no dejara, por ejemplo, fuera a la justicia universal que, en principio, tendría que señalar, juzgar y condenar a los culpables de esa criminal política quienes no son más que los miembros de esa elite oligárquica anglosajona y sionista que gobierna EEUU, cuyas estimaciones rebasan someramente más de 120 mil millones de dólares a Cuba sino, lo más dramático, ha causado miles de muertes de ciudadanos, tanto dentro de Cuba como dentro de ella, por sabotajes a áreas productivas agrícolas, pecuarias e industriales, por ataques bioterroristas y terroristas, por bloqueo al suministro de medicinas, repuestos, insumos productivos y muchas cosas más. Eso, sin contar los que han muerto en el mar por el ofrecimiento que blande la Ley de Ajuste Cubano o Pies Mojados que promete ciudadanía y residencia automática a todo aquel cubano que llegue a las playas gringas. Ley que es exclusiva hacia los cubanos de la Isla y a nadie más en Latinoamérica con el objetivo de robar sus más prestigiosos cerebros u ofrecer una vida económicamente mejor que la que pueden con limitaciones, pero con equidad, el socialismo. Razón que explica por qué las pateras que vienen de Haití o la República Dominicana hacia EEUU son regresadas a sus lugares de origen por la guardia costera gringa, sino es que naufragan antes con su cauda lógica de ahogados. O por qué los miles que son deportados hacia el sur del Río Bravo sin contar los que mueren en el desierto o esperan su deportación en sus cárceles, sufriendo desintegración familiar y tratos obscenos.

Esa justicia mínima es la que Ricardito obvia en tan frívola balada que es aupada por la transnacional que lo financia y que, por lo mismo, le dicta la pauta. Transnacional cuyos antecedentes en contra de sus trabajadores alrededor del mundo tiene un largo historial de violaciones y que es propiedad de un grupo de accionistas procedentes de las elites oligárquicas y mafiosas de EEUU las que son apoyadas por un grupúsculo de gansgsters que huyeron de Cuba cuando la Revolución triunfó. Cuadros de los extintos cuerpos de aniquilamiento y tortura de Batista y empresarios mafiosos que se enriquecían a costa de la explotación de los trabajadores y las prostituciones de muchos de sus compatriotas. Pues, esos son los que hoy componen la gusanera cubana residente en Miami cuyo poder, aunque ha ido menguando, aún conserva muchas palancas de presión a la Casa Blanca. Aglutinados en la Fundación Cubana Americana y otras organizaciones tales como Alpha 77 o Hermanos al Rescate, no han dudado en utilizar la violencia directa y el terrorismo contra sus compatriotas residentes de la isla con lo cual pretenden forzar una invasión de parte de Washington o una condena mundial al gobierno revolucionario cuando éste decide defender su soberanía e integridad. El mismo sketch que están utilizando hoy en la Bolivariana Venezuela.

Esa misma elite pues, no tiene empacho en proteger mercenarios y terroristas de la talla de los Mas Canosa, Bosch o Luis Posada Carriles, ex miembro de los cuerpos de seguridad de Batista y trasladado luego a la DISIP en la otrora IV Republiqueta petrolera de la Venezuela de Pérez Jiménez. Terrorista confeso de haber puesto la bomba que voló el avión de Cubana de Aviación donde murieron cientos de ciudadanos cubanos y otros países, por cuyo crimen el gobierno tanto de la Isla como el bolivariano han pedido su extradición la cual, como era de esperar de un Estado terrorista, ha negado hasta hoy.
A este desparpajo de nuestro trovador light hay que sumarle lo que él mismo confiesa, cuando expresa que de ideologías no sabe nada, ni de los problemas históricos que subyacen en esa vieja rencilla, ni mucho menos del bloqueo. Empero ese desliz, llama a olvidar el pasado; que se dejen los cercos y que Cuba se vuelva buena: o sea capitalista. En pocas palabras, que vuelvan los casinos, las prostitutas, los mendigos y las fábricas de los miamenses para explotar a los insulares. Que abrace, después de permanecer rebelde por más de cinco décadas, el capitalismo ¡Que todo vuelva a la normalidad!

Y, por si esto fuera poco, en ese álbum también incluyó otra balada, pero con una dedicatoria macabra a los pueblos de América Latina, en especial a las familias que sufrieron directamente las políticas de exterminio. Dicha cancioneta se denomina El Caudillo que, según se ha explicado por la red virtual, es la experiencia del cantautor sobre la vida de un su conocido de la Universidad que cambió su posición de izquierdas para pasarse a la derecha. Un incendiario en su juventud, un bombero en su madurez. Sin embargo, utiliza frases conocidas como Patria o Muerte para conducir a la gusanera de La Florida o la de Caracas, o la de los barrios de clase media y alta de cualquier metrópoli nuestra, obviamente, a aplicar la letra de la inocente tonada a Fidel y Chávez, respectivamente. Balada sutil pero ignominiosa que critica actitudes de las que sobran miles en el mundo y en nuestro continente, pero que furtivamente fue pensada para desacreditar a los líderes de los procesos de emancipación en América Latina.

Ricardito, empero que arremete contra los caudillos que según la letra no cumplieron los sueños de sus pueblos en relación a su desarrollo y felicidad, ni siquiera osa mencionar a los verdaderos caudillos de derecha y militaroides que se bañaron en la sangre de miles de ciudadanos, muchos de ellos inocentes y desarmados que, o bien fueron masacrados por los propios ejércitos de sus países envilecidos por el odio de clase de sus patrocinadores: las oligarquías criollas, o bien fueron torturados en las cárceles secretas de dichos regímenes, secuestrados y desaparecidos al tirar sus cuerpos en cráteres de volcanes, en ríos, lagos o mares o simplemente dejados en las selvas donde sus huesos se pudrieron y sus seres queridos aún esperan su regreso. Y, muchos más exilados y obligados a vivir en tierras foráneas con gentes extrañas. Rehaciendo una vida que les resultó abrupta.

Nuestro trovador también se olvidó de los miles de huérfanos fruto de esa guerra que desataron las dictaduras de derecha en el continente, los cuales fueron parte de un pingüe negocio de venta de hijos de opositores, donde militares y esposas de estos se enriquecieron enormemente. Militares gorilas cuyos miembros fueron deformados todos ellos en la Escuela de Las Américas: cientos de Videlas, Galtieris, Stroesners, Pinochets, Pérez Jimenez, Trujillos, Somozas, Duvaliers, para citar algunos. Pero para recordarle a Ricky Arjona, los guatemaltecos también tuvimos los nuestros, cuyos esperpentos se erigieron luego del derrocamiento de Arbenz: Castillo Armas, Ydígoras, Peralta Azurdia, Arana, Kjell, Lucas García, Efraín Ríos Montt (sentenciado por genocidio) y Mejía Víctores. Eso sin dejar de incluir al actual presidente Otto Pérez, señalado por algunas instancias de derechos humanos a nivel internacional, de haber participado en masacres y violaciones a los derechos humanos cuando fue Jefe de la Guarnición de Quiché.

Entonces, Ricardito, ya para conlcuir. Si tanto te place componer melodías es mejor que te dediques a lo fútil, a lo intrascendente, a lo baladí que es lo tuyo, porque cuando te metes en temáticas de política nacional o internacional, parece que no das una pues desconoces algo tan fundamental como es la historia, para cualquier trovador que desee dar un mensaje de esperanza a los demás, no solo dentro de tu país sino hacia América Latina. Pero eso no es culpa tuya, es el éxito de un sistema que ha podido distraer al pueblo de lo que realmente importa. Entre lo que cabe, aceptar a trovadores tan insulsos como ignorantes cuyo mundillo es tan insignificante que bien puede ser contenido en una latica de Pepsi Cola.

(*)Economista y Profesor en Historia por la Universidad de San Carlos de Guatemala – Colectivo “La Gotera”

www.albedrio.org.

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