La batalla por Europa entre EU y Rusia: momento decisivo en Ucrania

el-tablero-de-la-paz-fria-620x330Alfredo Jalife-Rahme

Los tuits de relevantes personalidades de Estados Unidos (EU) y Rusia, las superpotencias nucleares, (en)marcan su rivalidad y fobias.

El polaco-canadiense-estadunidense Zbigniew Brzezinski –ex asesor de Seguridad Nacional de Carter e íntimo de Obama–, de 86 años y señalado como el arquitecto tanto de la asfixia a Rusia desde Ucrania como del cambio de régimen de Moscú, según resalta su libro de hace 18 años El gran tablero de ajedrez mundial (http://goo.gl/NO0VPl), tuitea: “Un pequeño (sic) contingente de tropas de EU en los países bálticos en forma continua deberá hacer más reticente a Putin para que no cometa algo estúpido (sic, http://goo.gl/dsTqNC)”.

El periodista/economista y doctor en filosofía, anterior embajador de Rusia en la OTAN y hoy viceprimer ministro encargado de la industria militar, Dmitry Rogozin, de 51 años, considera que el “anuncio de nuevas sanciones contra la industria de defensa rusa por EU exhibe su pánico (http://goo.gl/XHniKo)”.

En medio de la ominosa confrontación de EU y Rusia en suelo ucranio, destaca el silencio estruendoso de los multimedia de China, mientras se detecta en la relevante conferencia anual de seguridad de Munich una profunda angustia sobre el futuro de Ucrania cuando los separatistas rusófonos/rusófilos progresan en forma triunfal en las regiones de Donetsk y Lugansk (Novorossia: Nueva Rusia).

El drama ucranio alcanzó las cumbres borrascosas con la intempestiva intervención de la canciller Angela Merkel y del presidente François Hollande, quienes llevaron un plan de cese al fuego a Kiev y luego se desplazaron a Moscú para negociarlo durante cinco horas con el presidente ruso, Vlady Putin.

The Washington Post ( TWP) reconoce que el ejército de Kiev se encuentra sitiado cuando no en retirada, lo cual se traduce tanto en el ambiente de crisis que prevalece en Bruselas, donde acudió el vicepresidente de EU, Joe Biden, como con la presencia del secretario de Estado, John Kerry, en la capital de Ucrania junto a Vicky Nuland –la superbélica asistente para asuntos europeos y esposa del neoconservador straussiano Robert Kagan–, quien despreció la participación europea en la solución de la crisis ucrania con su indeleble frase Fuck Europe! Ahora los papeles parecen invertirse y la dupla Merkel/Hollande acudió a Kiev y a Moscú a negociar sin EU.

La debacle de Kiev es también financiera: ¡desplome de su divisa, grivna, en 50 por ciento en dos días (http://goo.gl/0IUS7C)!

Mientras el crudo rebotó 20 por ciento en una semana –lo cual concede un respiro a Moscú–, TWP (http://goo.gl/1aFlKw) afirma que el vicepresidente Biden apoya la opción diplomática franco-alemana, pero rechaza el derecho de Moscú a una esfera de influencia en su región.

El New York Times enfoca “la división de los países occidentales para armar a Kiev (http://goo.gl/LNOQRZ)”.

En forma comprensible, por su experiencia atroz con la URSS, los anteriores países satélites –Polonia y las repúblicas bálticas– exigen en forma aldeana cuan imprudente un endurecimiento contra Rusia y la entrega de armas por la OTAN al gobierno atribulado de Kiev.

En contrapunto, las únicas dos potencias nucleares de la Unión Europea (UE), Francia y Gran Bretaña (¡supersic!), junto con Alemania, su máxima potencia geoeconómica, rechazan la exigencia del Congreso de EU –al unísono de Brookings Institution (http://goo.gl/pVOQch)– de proveer armas letales al gobierno pro estadunidense de Kiev.

Fuentes francesas han filtrado que la dupla Merkel/Hollande acepta el no ingreso de Ucrania a la OTAN, la autonomía gradual de las repúblicas separatistas de Donetsk y Lugansk, y su federación paulatina.

La propuesta va en el sentido deseado desde el inicio por Putin y que fue saboteada por los halcones de EU, pero peca de tres omisiones: 1) el destino tanto de la estratégica ciudad de Debaltseve como del puerto de Mariupol; 2) el devenir de la población rusófona/rusófila en los países bálticos y en los Balcanes, y 3) el cronograma del levantamiento de las asfixiantes sanciones occidentales a Rusia.

Mi punto dos no es aislado, sino universal, ya que en la reciente Estrategia de seguridad nacional de EU, el Pentágono usará la fuerza militar en forma unilateral si los ciudadanos de EU se encuentran en peligro (http://goo.gl/BoUj2d).

Un impactante equipo de EU –su vicepresidente Biden y su secretario de Estado Kerry, asistido por Vicky Nuland, quien puede resultar la gran perdedora como lo fueron sus aliados neoconservadores straussianos en sus fallidas aventuras bélicas en Afganistán e Irak– se encuentra en Munich, donde Rusia envió a su sereno canciller, Serguei Lavrov, quien sabe que Putin detenta las cartas decisivas cuando el tiempo corre a su favor.

La dupla Merkel/Hollande se aferra al rígido formato del Acuerdo de Minsk –entre los representantes de Ucrania, Donetsk, Lugansk y Rusia, bajo los auspicios de la Organización de la Seguridad y Cooperación de Europa de septiembre pasado.

La teleconferencia del formato del Cuarteto de Normandía –Rusia, Francia, Alemania y Ucrania (http://goo.gl/6lKgF1)– deglute de facto el Acuerdo de Minsk, lo cual significa una concesión de Moscú al no participar las dos repúblicas separatistas de Donetsk y Lugansk.

Lo que la dupla Merkel/Hollande intenta impedir es una tercera guerra mundial que sería ineluctablemente nuclear entre Rusia y EU en Ucrania y que destruiría de paso a la UE.

Los tiempos geoeconómicos tampoco corren en favor de la eurozona de 19 países –sumida en la deflación y en la abrupta devaluación del euro– cuando el triunfo del movimiento antiausteridad/antineoliberal Syriza en Grecia, muy cercano a Putin, puede amputar a la UE de su segmento teológico ortodoxo en los Balcanes, extensivo a la parte griega de Chipre en el mar Mediterráneo.

El rotativo Il Giornale –propiedad del ex premier Berlusconi cercano a Putin– adelanta que una carta bajo la manga de Alexis Tsipras, el carismático líder de Syriza, es la salida de Grecia de la OTAN que dejaría sin resguardo el flanco sur de la OTAN ante la nueva irrupción de Rusia en el mar Mediterráneo y su triple conectividad con Turquía, Siria y Egipto (http://goo.gl/FA8TrV).

Más allá de la guerra civil en Ucrania y las vacuas inculpaciones de EU, la OTAN y la UE contra Rusia, se juega la batalla por el alma de Europa a la que los estrategas mercantilistas de Washington desean fagocitar mediante el Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP, por sus siglas en inglés).

El grave problema radica en que tanto el Acuerdo Minsk como el formato del Cuarteto de Normandía brincan a EU, guste o no, controlador de su marioneta ucrania en Kiev.

¿Qué tanto goza de libertad de maniobra la dupla Merkel/Hollande sin la tácita aprobación de EU? La cumbre inmediata entre Obama y Merkel, un día después a la teleconferencia del Cuarteto de Normandía, lo elucidará.

Es probable que la verdadera negociación tenga que realizarse en última instancia entre EU y Rusia que definirían el nuevo orden multipolar del siglo XXI, si es que no desean la tercera guerra mundial que sería ineluctablemente nuclear.

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