Guatemala: un balance sobre los temas de la alianza o la unidad

FAPor Miguel Ángel Sandoval
mszurdo@hotmail.com

Luego de escribir varias notas que se publicaron de forma simultánea en Albedrio, Prensa Comunitaria, La noticia en Guatemala, Humortenango, Crónica Popular de España, Agencia Bolivariana de Prensa, fb, twitter y con el envío a una cantidad importante de amigos y amigas vía correos personales, acerca de la esquiva unidad de las izquierdas y sobre la difícil relación entre las vertientes sociales y políticas de la izquierda guatemalteca, creo que es momento de hacer una especie de balance de lo alcanzado. Por supuesto que teniendo en cuenta el razonamiento central de las 7 u 8 notas publicadas desde hace unos 6 meses: posicionar a una izquierda en todas vertientes, con un proyecto único. Para así tener mejores resultados en todos los temas de la agenda nacional, no solo en lo electoral.

1. El silencio ha sido la norma de las organizaciones políticas de la izquierda institucional, que no se han dado por aludidas, a pesar de haber sido nombradas por sus siglas y en algunos casos en sus secretarios generales. Pero lo mas grave de todo, es que los errores cometidos en la apreciación de la lay Monsanto o la aprobación del presupuesto, sigue sin ser abordada de manera pública y sobre todo, de forma autocritica. Esta afirmación es válida para las organizaciones con presencia parlamentaria como aquellas que no tienen diputados, pues en el tema del presupuesto han observado un silencio total. Digo esto pues los dos temas señalados, podrían ser más, no han tenido de parte de las organizaciones institucionales, posicionamiento político, acciones concretas, reflexiones más abarcadoras.

2. En otro nivel de reflexión, resulta que los discursos sobre la necesidad de que los pueblos indígenas jueguen un rol destacado, se queda en eso, en discurso que no toma en cuenta los aspectos de orden social, cultural, histórico, y se da paso a intentos de dividir (con o sin la voluntad de hacerlo) a las comunidades por la competencia como en otras épocas fue en relación al movimiento sindical o campesino, o la solidaridad internacional, para mencionar algo que se conoce con amplitud.

3. El vacío de análisis estratégico sigue siendo la norma. Nada alrededor de las elecciones como algo vinculado a la movilización social. Queda la impresión que las organizaciones de la izquierda institucional se han convertido en una más de las que en el sistema político pre moderno de nuestro país, medran a la sombra de las elecciones. El proyecto se limita a vagas alusiones sobre el socialismo que se pretende construir, no se sabe con qué características. Si es el denominado del Siglo XXI, si es la revolución democrática como una primera fase, o la revolución socialista, lo que se busca. Las organizaciones siguen sin norte. Igual su electorado que demanda más claridad, mejores explicaciones, nuevas acciones.

4. Quizás lo más importante a destacar, es que las notas publicadas con la amplitud que señalo, ya forman parte de discusiones en colectivos, en grupos de militantes, en amigos de la izquierda en diversos lugares del país. De forma incipiente, con las limitaciones de nuestra escasa práctica política y de debate, pero lo real es que se discute. Adicionalmente, ya se encuentran en amigos del campo internacional que no pueden dejar de ver el proceso guatemalteco como algo preocupante, de la misma manera que se juzga a nuestro país en cualquier instancia que queramos mencionar. No se alcanza a entender una crisis como la guatemalteca y la acción limitada y marginal de la izquierda institucional, como si le acomodara esa situación.

5. El tema central sigue siendo las perspectivas poco alentadoras de la participación electoral que se avecina. Hay cuatro organizaciones con ficha electoral y se vislumbran tres proyectos, si todo va de manera tranquila. Esto lo que nos provoca es la sensación que los resultados deben ser por lo menos marginales. Y por supuesto con el riesgo de perder algunas fichas electorales si no se cubren por lo menos los requisitos mínimos legales para tener esa categoría. Pero de este escenario no hay ninguna reflexión por parte de las organizaciones de la izquierda institucional. Da la impresión que viven en otro país o lo peor, que se creen su propaganda. Por estas razones se observa que ya existe en sectores de la izquierda guatemalteca, indicios que algunos grupos o personas, optaran por voto nulo, ante la sordera de la izquierda institucional.

6. Y otro de los temas recurrentes en la opinión de amigos o amigas de las diferentes expresiones de la izquierda institucional, es la especie de arrebatinga de las posiciones electorales con alguna posibilidad ganadora de acuerdo a resultados de otros procesos y en otros años. En estos casos, se da por sentado porque sí, que en tal departamento debe ir x persona, sin tomar en cuenta su hoja de servicios. Y ello en la actualidad no es un tema menor. El desempeño de las dirigencias y de quienes han ocupado cargos de elección es simplemente poco creíble, para decir lo menos. Hace falta una renovación en toda la línea.

7. En resumen, las perspectivas de las izquierdas institucionales sino se produce un giro estratégico, debe ser repetir la marginalidad política de los últimos procesos. Y la nula participación en los movimientos sociales, o en las demandas más sentidas de la población. Ya tenemos suficiente experiencia en las muestras electorales con participación dividida, cada quien por su lado, y sabemos que no es con pequeñas maniobras que ello se puede resolver. Todo el esfuerzo del largo conflicto armado y la negociación final, no merece el desempeño irresponsable de los actuales actores políticos de la izquierda institucional. O la izquierda política y social se unifica para el próximo proceso en sola Alianza Electoral y para abordar las luchas sociales que están en lista de espera, o podemos desde ya iniciar el balance del fracaso que se consiga, eso sí, con tenacidad, sectarismo, miopía política. Son los hechos.

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