Eclosión especulativa: ¿Una crisis del capitalismo o con el capitalismo?

227718_438798489519525_11447332_npor: Guillermo Martín

Como si del Big Bang se tratase, la eclosión de la burbuja especulativa mundial irrumpió globalmente dentro de nuestras placenteras y opulentas vidas dedicadas al culto irracional de crecer sin sentido o, si más no, de “desear lo que no tenemos y menospreciar lo que ya disfrutamos.” (Latouche, S. 2014) Pero lo cierto es que esta crisis financiera se venía forjando tiempo atrás, ya sea para parchear una crisis anterior (la crisis bursátil vinculada a las empresas tecnológicas de 2001) o para seguir rentabilizando el capital que venía decreciendo desde los años 80.

Independientemente cual fuere el objetivo de las mediadas neo-liberales monopolizadas por casi todos los países del centro, éstas,  a costa de la des-regulación, privatización, liberalización de los mercados y de ir recuperando paulatinamente elementos tan esenciales, como los servicios sociales, (que las luchas obreras habían conseguido que saliera del mercado) (etxazarreta, M. 2011) provocaron un incremento casi exponencial de la tasa media de ganancia, gracias, a una desviación de la praxis económica, que indujo a las economías más potentes a una metamorfosis financiera del ciclo del capital; haciendo que “una actividad, [previamente], subordinada a las necesidades de la actividad productiva, [saltara] por los aires haciendo en sí misma una fuente ilimitada de beneficios.” (Álvarez,  N.; Medialdea, B. 2009: 23)

Fruto del beneficio sin fondo de la financiarización e inducidos por la salvaguarda del riesgo moral provocó el estallido de una burbuja de ilusión, que la capacidad de endeudamiento retardó pero que los límites fácticos evidenciaron  que “la desconexión insostenible entre dichos precios y el valor real de los activos” (Álvarez,  N.; Medialdea, B. 2009: 26) era cosa de tiempo.

Declarada la crisis, los Estados, inocentemente, se volcaron a dar liquidez incesante a los bancos para apaciguar el vacio que había provocado en sus balances la especulación, (ya que ni ellos mismo sabían el alcance que tenía) posteriormente, la solvencia hizo evidente sus heridas y provocó una restructuración en los planes de rescate económico que paliaría los efectos de esta crisis mundial, con lo que, los Estados (en desigual intensidad según el país) utilizaron los erarios públicos caprichosamente para: avalar préstamos hipotecarios, nacionalizar el sistema bancario y comprar activos tóxicos (hipotecas subprime)  sin saber el alcance que tendría después.

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Esta acción ‘altruista’ de los Estados a los bancos, aunque totalmente irracional; provocó la rotura del eslabón más débil del complejo entramado de capital ficticio; haciendo mella en las clases medias y/o más vulnerables económicamente hablando; provocando desahucios, suicidios, overbooking en los comedores sociales, ERE’s, congelaciones salariales, despidos en categoría de régimen disciplinario para justificar los recortes en la masa salarial;  en definitiva, seguir legitimando “la lógica económica (…) [que es] autista respecto a las necesidades sociales.” (Álvarez,  N.; Medialdea, B. 2009: 31)

BIBLIOGRAFÍA

latouche, S. (2014) Introducción. La adicción al crecimiento. Hecho para tirar. La irracionalidad de la obsolescencia programada. Barcelona: Octaedro, S.L, 2014, p. 21.

etxazarreta, M. Capitalisme: Un Itinerari crític [Vídeo en línea]. Selección de entrevistas realizadas los meses de enero, febrero y marzo de 2011.  Disponible en: <http://itineraricritic.net/>

álvarez, N.; medialdea, B. (2009) Financiarización, crisis económica y socialización de las pérdidas. Viento Sur, núm. 100/Enero 2009.

Fuente foto: escuelapedia.comperiodicodelbiencomun.com

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