LAMADO: A los partidos de la izquierda institucional y a los movimientos sociales progresistas

El-puebloPor: Miguel Ángel Sandoval

Sin duda más de alguno se preguntara si las sucesivas notas que he publicado, demandando las alianzas sin exclusiones de las organizaciones políticas y sociales, para por lo menos contar con una honorable participación electoral o abordar demandas sociales con alguna posibilidad, tienen algo de valor o si alguien las lee y reflexiona sobre su contenido. Y quizás se pregunte sobre las razones por las que insisto de diversa manera en el tema de una amplia alianza, a pesar de la sordera y mudez de las más diversas organizaciones.

Pues salvo un par de artículos, el tema no aparece en los planteamientos de nadie, pero si aparece, es para asumir que se tiene la razón y que los otros no la tienen. Es un diálogo de sordos, ciegos y mudos. ¿Piensan los secretarios generales de los partidos o los dirigentes sociales que no tienen ninguna obligación de responder a una demanda y exigencia ciudadana como la que hago en mis artículos?

Sin embargo en el inicio del 2015 vuelvo a plantear, como un emplazamiento, la pregunta crucial a las dirigencias políticas y sociales: ¿alguno cree que solos es posible obtener buenos resultados sea en la lucha social o en el próximo evento electoral? ¿No se dan cuenta que la izquierda continental los mira con una especie de compasión por sus escasos resultados?

A otro nivel, ¿es posible que haya tanta superficialidad acumulada para descartar porque sí la más amplia alianza entre las fuerzas sociales y políticas? ¿Creen los dirigentes políticos que el silencio es suficiente para hacer política? ¿Piensan que están más allá del bien y del mal por tener una ficha partidaria? ¿En qué planeta viven?

Es un hecho admitido por medio mundo que Guatemala está en una crisis que no hace más que profundizarse ante la falta de soluciones al conjunto de problemas que la aquejan. Desde hace varios años que se dice desde el gobierno o desde instituciones como la Procuraduría de Derechos Humanos – PDH, que hay al menos unos 1500 focos de tensión y de posibles conflictos que no encuentran solución.

Asimismo, está claro que la única posibilidad de ruptura de esta especie de somnolencia se encuentra en la visión o planteamiento de las izquierdas sociales y políticas que de diversa forma plantean la solución a los problemas señalados. No hay un asolo sector de izquierda o progresista, tanto político como social, que quiera mantener la situación actual y sin cambios.

En pocas palabras, en el diagnóstico de los males del país hay acuerdo, quizás algún matiz sea diferente pero en general el acuerdo es que hay crisis y que hay que salir de ella. El problema inicia cuando se plantea una alianza y es entonces que aparece de manera velada, sorda, hipócrita, la necesidad de hegemonizar cualquier proyecto, y ello conduce siempre a malos entendidos, agresiones, tonterías.

Por las razones apuntadas quiero, de manera pública, hacer un llamado a las organizaciones políticas institucionales y a las organizaciones sociales progresistas, a que se reúnan antes de que finalice enero y hagan un informe público a la opinión nacional, membresías y personas de pensamiento revolucionario que espera con inquietud un gesto de parte de las organizaciones que reivindican, sin conseguirlo, la razón de manera aislada. Tienen la palabra las organizaciones y sus dirigencias.

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