Izquierda,limitada

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La izquierda partidista guatemalteca últimamente ha sido objeto de varios análisis. Desde aquellos que creen que son una minoría, hasta quienes aún sienten nostalgia por la muerte del Frente Amplio. La izquierda partidista (URNG, ANN, CRD y MNR). Estos siguen siendo presa de su propia historia, basada en el caudillismo, caciquismo, patriarcal, comandantismo, etcétera. A Winaq me sigo rehusando a colocarlo entre una posición de izquierda, porque más pareciera una mezcla de todo y de una posición maya de tipo esencialista o folclórica. Es una izquierda que sigue construyéndose desde arriba hacia abajo, aunque realicen un sinnúmero de reuniones en las comunidades o regiones. Es una izquierda donde el poder descansa en el dueño o cacique del partido, como suele suceder con la derecha.

Los de arriba mandan y los de abajo solo tienen que obedecer o a lo sumo; solo elevan su voz para decirles que ojalá que cuando estén en el poder no se olviden de los pobres.

La izquierda guatemalteca sigue estando presa de su pasado, no solo en términos ideológicos, sino  también en su estructura, porque es vertical, sin capacidad de ver a los pueblos como sujetos históricos y de  cambio.

Por eso, la izquierda se ha construido con sujetos que están en las ciudades y en las urbes, y es más, con la ridícula idea de que son los intelectuales quienes tienen que ser los protagonistas o aquellos a quienes se  ha reconocido por su pasado en las montañas combatiendo a las fuerzas del Estado.

Otro fenómeno importante de la izquierda partidista guatemalteca es que sigue pensándose como la vanguardia de la lucha, entonces cada cuatro años quiere cosechar lo que no ha podido sembrar, y lo peor es que cosecha mal, porque se articula con ONG, organizaciones sociales, asociaciones, etcétera, que supuestamente han preparado el terreno para que se llegue al poder, cuando también este conglomerado que se ha querido llamar movimiento social padece de los mismos males de esa izquierda, que no ve a los pueblos más que como sujetos para el voto.
En nuestro país, la izquierda tanto social como partidista no ha comprendido que desde hace muchos años ha nacido un nuevo movimiento, y que como dice Raúl Zibechi, “se ha separado tanto del viejo movimiento sindical como de los nuevos movimientos […] y que comienzan a construir un mundo nuevo en las brechas que ha abierto el modelo de dominación.

Estos movimientos son las respuestas al terremoto social que provocó la oleada neoliberal de los ochenta, que trastocó las formas de vida de los sectores populares al disolver y descomponer las formas de producción y reproducción, territoriales y simbólicas, que configuraban su entorno y su vida cotidiana”.

Este movimiento ya no cree ni en la izquierda ni en la derecha, ni en los esencialismos indígenas.  Es un movimiento que está retomando su dignidad y con ella avanza hacia la transformación de otro mundo. Los pueblos.

Prensa Libre

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