Que se jodan los pobres y los indígenas

lkjjPor Víctor Ferrigno F. –

El presupuesto nacional responde a un racismo estructural puro y duro.

Para conocer las verdaderas políticas públicas de un Estado hay que estudiar el presupuesto. La voluntad política real de los gobernantes –políticos y empresarios- se manifiesta mediante las asignaciones presupuestarias; a través de ellas se puede establecer a cuáles grupos sociales se favorece o discrimina. Esto es lo que investigó el Instituto de Estudios Económicos y Sociales –IDIES- de la Universidad Landívar, en su estudio “Inversión pública y pobreza”.

Mediante el análisis de datos duros oficiales, el IDIES pudo establecer que, en materia de inversión pública, los dos últimos gobiernos la han reducido y que “los municipios donde la pobreza y la población indígena están más concentradas son los que menos inversión pública reciben”. Se trata pues, de una política de Estado reduccionista, racista y discriminatoria. Mala noticia, peor realidad.
Como la inversión pública tiene efectos acumulativos, el IDIES analizó los datos de 2008 a 2013, es decir, los gobiernos de Álvaro Colom y Otto Pérez, que han respondido a los mismos financistas y, por ello, privilegian con inversión pública a la población ladina menos pobre, ubicada a lo largo de las dos principales carreteras del país: la vía que une Puerto Quetzal con Puerto Barrios pasando por la capital, y la que conecta la frontera de El Salvador con la de México.

Según los datos oficiales, en los 103 municipios con mayor pobreza (78.2%) y con mayor concentración de población indígena (93.2%) la inversión pública ejecutada per cápita apenas alcanzó Q 787.60. En contrapartida, en los municipios en los que la pobreza es unas tres veces menor (34.9%) y la población ladina es mayoritaria (95%), la inversión pública ejecutada per cápita es 29% mayor (Q 1,108.10). En términos gruesos, se invierte un tercio menos en los indígenas, que son tres veces más pobres, dejándolos sin escuelas y hospitales. Además de una injusticia intolerable, eso es racismo estructural puro y duro.

Aparte de los que ambos gobiernos se han robado, la inversión pública se ha venido reduciendo y es de las más bajas del istmo. Según la Comisión Económica para América Latina –CEPAL- en el año 2012 la inversión pública per cápita de Guatemala (U$ 32.30) fue 75% más baja que la de Costa Rica (U$ 130.7), 55% menor a la de El Salvador (U$ 71.10) y casi igual a la de Honduras.

Según los datos del Ministerio de Finanzas analizados por el IDIES, la inversión pública de 2007 a 2011 fue de alrededor del 1.8 % del PIB; y de 2012 a 2013 bajó a 1 por ciento, una caída del 55%, gracias al Partido Patriota.

Según el estudio citado, la misma tendencia se percibe si se analiza la inversión ejecutada respecto al presupuesto; de 2007 a 2011 la inversión fue cercana al 13 por ciento del presupuesto nacional, y en 2008 casi rozo el 14 por ciento. Sin embargo en 2012 y 2013 cayó al 7 por ciento. A mayor gasto superfluo y corrupción, menor inversión.

El IDIES destaca cuatro preocupantes conclusiones: a) Los municipios más pobres y con mayoría de población indígena son los que acumularon menor inversión pública en el periodo analizado. b) Dentro de la política pública la asignación de recursos para inversión física ha ido disminuyendo, reduciéndose a niveles inferiores a los de 2006. c) el Estado guatemalteco está contribuyendo de manera directa con el círculo perverso de la pobreza, al discriminar a la población más pobre, y su política de inversión pública presenta un sesgo racista. d) Esta tendencia no es una política exclusiva del actual gobierno, sino que es una política de Estado, (2008-2012).

En suma, los pobres y los indígenas se joden.

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