¿De la acumulación de capital a la extracción de rentas?

tecn-590x260Adolfo Acevedo *

Para que esto suceda, en la actualidad se requeriría invertir el equivalente al tamaño de la economía norteamericana al año, pero en tres décadas más debería estarse invirtiendo el equivalente a casi 3 veces el tamaño actual de la economía de los EEUU.

Esto significa que en diversas partes del mundo deberían producirse procesos de acumulación y crecimiento similares a los experimentados por China en las últimas tres décadas. Difícil, pero no imposible.

El problema es que esta acumulación de capital necesitaría no solo masas cada vez más enormes de fondos y recursos de todo tipo, sino también mercados en expansión, que crezcan también a tasas compuestas. Más difícil aún, pero tampoco imposible.

Hay que aclarar que la tasa de crecimiento de los mercados está determinada por la tasa de crecimiento de la población y la tasa de crecimiento de los ingresos reales de dicha población. Pero en todo el mundo, con raras excepciones, el crecimiento de la población se está desacelerando con bastante rapidez como resultado del envejecimiento demográfico – a nivel mundial se desacelerara de 1.5% promedio en 1980-2009 a 1% en 2009-2030 -, y en las próximas décadas se tornara negativo en varias partes del mundo desarrollado.

En lo que se refiere al crecimiento de los ingresos reales, el ingreso mediano en los países desarrollados está creciendo muy poco en vista del estancamiento de los salarios reales y la extrema concentración del ingreso que se ha venido produciendo en ellos.

Al mismo tiempo, crecientes contingentes de trabajadores de baja calificación, afectados por el sesgo del progreso técnico – que genera poco empleo y de creciente nivel de calificación -, se ven cada vez más limitados en sus posibilidades de empleabilidad, siendo el fenómeno más perverso es el elevado desempleo de los jóvenes.

Estas perspectivas de un crecimiento limitado de los mercados hace que el capital, en vez de a la acumulación, se vea cada vez más compelido a recurrir:

  • A la obsolescencia técnica programada cada vez más acelerada, y la promoción anual de nuevos modelos,
  • Al creciente consumo de ¨servicios de entretenimiento¨,
  • Al consumo desproporcionado de una elite global que es cada vez más desproporcionadamente rica, y
  • A la creciente extracción de rentas – a través del monopolio representado por los ¨derechos de propiedad intelectual¨ y la ¨inversión¨ en todo tipo de activos, diferentes de los productivos, que generen intereses, regalías u otras rentas.

Por el lado de la oferta, el crecimiento de la economía depende de la tasa de crecimiento de la fuerza de trabajo ocupada y la tasa de crecimiento de la productividad. Pero el crecimiento de la fuerza de trabajo está sometida a la misma dinámica demográfica mencionada anteriormente: su crecimiento se está desacelerando con suma rapidez.

Al mismo tiempo, en virtud del proceso de envejecimiento, un número decreciente de trabajadores tendrá que sostener a un número en ascenso de adultos mayores, lo cual implicara una carga de recursos que no podrán destinarse a la acumulación.

“Al mismo tiempo, en virtud del proceso de envejecimiento, un número decreciente de trabajadores tendrá que sostener a un número en ascenso de adultos mayores, lo cual implicara una carga de recursos que no podrán destinarse a la acumulación”.

En un contexto de una fuerza de trabajo cuyo crecimiento se desacelera o se reduce, la única posibilidad de sostener el crecimiento de la economía mundial al 3% promedio anual sería si esta tendencia decreciente de la fuerza de trabajo fuese compensada por la aceleración del crecimiento de la productividad, a través de la ¨magia¨ de las nuevas tecnologías.

Pero las nuevas tecnologías no son particularmente intensivas en la creación de empleos, y son altamente intensivas en conocimientos, y tienden a marginar cada vez más a los extensos contingentes de trabajadores de baja y aun media calificación, polarizando aún más la distribución del ingreso.

Por otra parte, los productos de estas nuevas tecnologías tendrán mercado, principalmente, en segmentos de ingresos reales altos y crecientes, lo cual nos devuelve al problema de la dinámica de los mercados.

Quizá sean estas sean las verdaderas fuerzas que se encuentran detrás de la denominada ¨estancamiento secular¨, cuando, pese a tasas de interés reales de largo plazo más bajas de las ultimas décadas, la acumulación no se relanza y las expectativas de crecimiento se debilitan.

Para los países pequeños y pobres como el nuestro, que generan predominantemente empleos de muy baja productividad para dar cabida a una fuerza de trabajo de muy baja calificación, y que en las próximas décadas también deberán hacer frente a los desafíos del envejecimiento, los desafíos son formidables.

Por una parte, su pequeño tamaño les abriría la posibilidad de insertarse de mejor manera en los mercados internacionales si logran diversificarse hacia productos de mayor valor agregado y elasticidad ingreso de la demanda, y con ello acelerar su crecimiento.

Pero ello implicaría hacer un esfuerzo extraordinario de inteligencia de mercados, de promoción relativamente acelerada de la diversificación de su aparato productivo y de desarrollo de sus capacidades humanas y tecnológicas.

El principal obstáculo para ello es la tendencia de sus elites a concentrarse en la extracción de rentas, a costa de lo que sea.

*Experto nicaragüense en tributación, miembro de la Coordinadora Civil de Nicaragua, Latindadd y de la Red de Justicia Fiscal

http://www.economiacritica.com/?p=2779

 

Te gusto, quieres compartir