The Economist’ no distingue a los malos en la historia de la esclavitud americana

economistFerran Barber | Diásporas / Público

La crítica sobre el ensayo –The Half Has Never Been Told: Slavery and the Making of American Capitalism- venía acompañada de una imagen de la protagonista de ‘Doce años de esclavitud’, bajo la que se introdujo un pie de foto zafio, sexista y capcioso: “Patsey fue ciertamente una propiedad valiosa”.

El artículo fue retirado de la web del semanario ultraconservador el viernes, junto a una breve disculpa, en la que textualmente se afirmaba: “Se han producido críticas generalizadas y con razón. La esclavitud fue un sistema perverso, en el que la gran mayoría de las víctimas eran negros, y en el que la gran mayoría de los blancos implicados se beneficiaron voluntariamente de semejante perversión. Por lo tanto, retiramos la crítica. En aras de la transparencia, cualquier persona que desee ver el artículo eliminado puede hacerlo pulsando aquí”.

En opinión del autor de la obra, Edward Baptist, lo mejor hubiera sido que la crítica racista se hubiese mantenido en la edición a modo de recordatorio de que hay todavía mucha gente que cree que la esclavitud estuvo bien y que los esclavos no fueron maltratados. Según señaló en una nota dirigida a varios medios de comunicación, “las personas que creen que los esclavos fueron tratados bien todavía están ahí. Muchos de ellos ejercen además una poderosa influencia en la política”.

No es la primera vez que esta publicación sexista y xenófoba tiene que pedir disculpas y retirar sus contenidos. El pasado mes de enero, sus editores retiraron de su edición digital una tira cómica antisemita en la que presentaban al presidente de los Estados Unidos de América y al Congreso como un títere al servicio de los judíos e Israel.

Desde hace varios años, esta publicación se sirve sistemáticamente del acrónimo PIGS (o eventualmente, PIIGS) para referirse a Irlanda y los países del sur de Europa: Portugal, Italia, Grecia y España. En noviembre pasado, dio un salto cualitativo en el alcance de sus difamantes contenidos racistas y se refirió a los inmigrantes del sur de Europa como “cerdos voladores”, en una información ilustrada con una fotografía de tres niñas con trajes de sevillana.

Los contenidos de esta publicación ultraconservadora británica no aparecen firmados, de tal forma que para bien o para mal, cualquier información aparecida en sus ediciones representa la opinión colectiva de todo su consejo de redacción, y no de cualesquiera de sus colaboradores, individualmente considerados.

http://www.diasporas.es/2014/09/economist-y-los-negreros-buenos.html

 

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