El deterioro de nuestras vidas

ggfPor Yaroslav Ramírez

Algo debió ocurrir en mayo de este año porque fue justamente en ese mes que noté algo tan palpable que golpeaba en el rostro: empezó algo a rodar, a operar, a instaurarse, como una serpiente que estruja su víctima, que busca quitarle la respiración.

Yo busqué cierta paz. Y para mantener la paz es bueno resetear el cerebro, darle mantenimiento, desconectar la máquina, lubricarla y ensamblarla de nuevo para echarla a andar.

Cada cual tendrá su método, y es ese método el que puede volverse un tremendo lastre a la hora de que la llamada democracia permite que grupos inescrupulosos, amantes de sí mismos y especialistas en el método de la violencia, ostenten y acumulen poder económico y político y se manejen con total impunidad.

Efectivamente, cuando una mente ha sido moldeada a considerar la violencia como único y válido recurso, debemos quedar claros en que la especie humana todavía está en un momento de gran precariedad en cuanto a su desarrollo intelectual. Todavía prima la violencia del más fuerte contra el más débil. De cualquier manera el débil tampoco es de una especie distinta, sin negar que claramente están sometidos a la brutalidad de la esclavitud.

Es por eso que buscar un lugar en la consciencia donde no estén las ideas ni los símbolos o los signos es una gran tarea. Pero no es en lo absoluto una tarea dolorosa sino todo lo contrario. Al final quienes hemos hallado un sentido positivo en la vida no podemos ignorar entonces el sentido negativo de la misma. Es decir la vida siendo todo, incluye aquello que algunos detestamos como la violencia y la guerra y la esclavitud. Pero hay quienes se han especializado en dominar, en oprimir y en violentar la vida de los demás para beneficio propio. No podemos escapar solo evadir como un torero galáctico que está condenado a fenecer.

En este territorio se ha construido un sinsentido de la violencia que la vida no cuesta más que lo se puede pagar por ella: el fruto de tus fuerzas, el deterioro de nuestras vidas mismas.

¿Será que no es posible vivir de otra manera que esta horrenda prisión de miedo y violencia? ¿Será acaso la enajenación la única ventana hacia el laberinto de intereses inhumanos? ¿Qué diseño es este que nombra todo lo nefasto como lo deseable y lo que se debe esperar?

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