No tenemos a donde ir

Prensa Comunitaria

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 Por Cristina Chiquin

El  30 de julio de 2014  desde temprano la Policía Nacional Civil inició el desalojo del asentamiento Linda Vista ubicado en un barranco entre el Barrio el Gallito zona 3 y la colonia Bethania zona 7 sobre el Anillo Periférico de la ciudad Capital,  su construcción inicio el 17 de agosto 2012 con 168 familias.

La Empresa Eléctrica de Guatemala (EEGSA), tiene tres torres de alta tensión en el lugar,  la empresa cuenta con un usufructo sobre el terreno para servidumbre , según lo comentado por el presidente del comité de vecinos, esté usufructo era para poder dejar pasar el cableado eléctrico de la empresa y sigue siendo un terreno del Estado.

Desde el año 2013 hasta la fecha el comité de vecinos a interpuesto varios amparos contra la orden de desalojo y estas órdenes fueron quedando sin efecto, la amenaza volvió en enero 2014 cuando el juzgado de Primera Instancia dio con lugar la orden de desalojo.

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El 25 de junio se intento realizar un nuevo desalo por orden del juez José Luis Patán Piché sin tener garantía de un lugar a donde trasladar a la población.

Las familias contaban  con un amparo interpuesto ante la Cámara penal de la Corte Suprema de Justicia, sobre las actuaciones y resoluciones del Juez que está emitiendo las órdenes de desalojo, ante esta acción se les había citado a una audiencia el 12 de agosto del 2014.

La población estaba confiada de contar con las herramientas legales para parar el desalojo sin embargo poco importa a las autoridades gubernamentales el debido proceso, la orden se ejecuto sin importar el bien estar de las familias desalojadas.

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Más de 800 agentes de la PNC fueron utilizados para el desalojo. Las familias pacíficamente  deshicieron sus viviendas,  y cargaron sus pertenecías a  la inmediaciones del periférico, algunas personas se fueron  otras no sabían que hacer ya.

Se denunció que el juez José Luis Patán Piché no presento al comité de vecinos ninguna orden de desalojo, “su costumbre era decir que él no estaba obligado a presentarlas”.   El desalojo duró más de 24 horas,  personeros de la empresa eléctrica se mantuvieron junto con la policía Nacional Civil haciendo rondas por la noche,  también realizaron fotos a las personas que pernoctaron todavía en el  lugar.

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La vida en comunidad desapareció en pocas horas, solamente quedaron escombros de las casas prefabricadas, eso sí quedaron los postes de alumbrado eléctrico que la misma empresa que gestiono el desalojo instalo para aprovechar a los usuarios, que en pocas horas hecho a la calle.

La ciudad continuó su curso mientras familias enteras  no tienen donde dejar a dormir a sus hijos e hijas, y aun así el escepticismo y el individualismo que permea la población urbana aún cuestiona  a quien no tiene un lugar donde vivir.

Tomado de Prensa Comunitaria

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