Apuntos de la heterorealidad

encuentr13SONIA LIX
COLECTIVA LESBICA TODAS SOMOS
PONENCIA PRESENTADA EN
I ENCUENTRO DE JÓVENES:
SEXUALIDADES LIBERTARIAS PARA EL BUEN VIVIR
Sector de Mujeres

Hablar de heterorealidad es algo que, en cierta forma, es nuevo para mi. O al menos es una plática que di por discutida con mi yo interior, asi que para mi fue un rollo muy interesante y bonito donde pasé noches frente a una hoja en blanco sin saber que escribir, al final quedó esta achirmolada ponencia que, espero, se entienda.

La heterorealidad, citando a Janice Raymond, es la percepción de un mundo en el que la mujer siempre existe en relación al hombre. Describe una situación creada por las heterorelaciones que expresan la amplia gama de comunicaciones afectivas, sociales, políticas, económicas, entre hombres y mujeres… decretadas por hombres.

Este no es un monopolio exclusivo de las personas heterosexuales, las personas de cualquier identidad sexual (gays, lesbianas, bisexuales) pueden tener creencias heterosexistas dimanadas de la noción cultural en que la masculinidad (el hombre) y la feminidad (la mujer) se complementan entre si (la media naranja) y, por supuesto, tienen funciones y roles establecidos que no pueden romperse.

La primera vez que yo escuché el tema, fue a murmullos y viendo desde afuera, como colada en discusiones feministas… la palabra me hizo tanto ruido como a las que estaban en esa reunión y la oyeron por primera vez.

Claro que las discusiones de heterorealidad no son nuevas, ya en los 70’s cuando  el lesbianismo dejó de ser una identidad sexual esencial, innata en algunas mujeres: es verdad -se afirmaba- que las lesbianas nacimos “así”, pero todas las mujeres nacimos “asi”, esto es: como seres sexuales con capacidad de elección. Todas las mujeres nacemos con la capacidad para ser lesbianas “existenciales”, es decir, para tomar la decisión politica consciente de abandonar la heterosexualidad y hacerse lesbianas. Decia en sus declaraciones Rita Mae Brown, una de las portavoces del feminismo lésbico en los años 70:

“me hice lesbiana porque la cultura en la que vivo es violentamente misógina.¿como puedo yo, una mujer, participar de una cultura que niega mi humanidad? Dar apoyo y amor a un hombre antes que a una hermana, es apoyar esa cultura, ese sistema de poder

en esta época hay un articulo inmensamente influyente para el pensamiento feminista “heterosexualidad obligatoria y existencia lesbiana” de Adrienne Reich, en el que utiliza los términos de “existencia” y continuum lesbiano para re definir la identidad la identidad lésbica, dadas las (para Reich) connotaciones clínicas del término “lesbiana”:

“el término lesbiana me hace pensar tanto en el hecho de la presencia histórica de las lesbianas, como en nuestra puesta en marcha del sentido de tal existencia. Con el término “continuum lesbiano” quiero incluir (a través de la vida de la mujer y  a lo largo de la historia) una gama de experiencias ginocéntricas: no simplemente el hecho de que una mujer tenga o desee conscientemente tener experiencias sexuales con otra mujer”.

Al ampliar el significado de la existencia lesbiana, hasta abarcar muchas otras formas de intensidad primaria entre mujeres, incluido el compartir una vida interior rica, el formar lazos para la defensa frente a la tiranía masculina, o dar y recibir apoyo práctico y politico, se empezaba a captar más ampliamente.

Dar apoyo y afecto a las mujeres: eso era ser lesbiana. En este sentido, el lesbianismo era revolucionario y convertía en un imperativo para todas las mujeres feministas el dejar de colaborar con el enemigo. El deseo sexual es un aprendizaje, pensaron las feministas lesbianas: en una sociedad heterosexista, se aprende a ser heterosexual, la heterosexualidad es una obligación, una imposición. El feminismo lésbico propugna el des-aprendizaje: desaprender la heterosexualidad, convertía la sexualidad en una elección, el lesbianismo en una alternativa.

En el Articulo de Adrienne Reich, ella va más allá de la idea de la libre opción sexual, y hace una lectura radical del lesbianismo al plantear la necesidad del reconocimiento y del estudio de la heterosexualidad como una institución política, a través de la cual se ejerce una inmensa presión social hacia lo que define como heterosexualidad obligatoria, denominación que cubre la complejidad de fuerzas a través de las cuales las mujeres fueron convencidas de que el matrimonio y la orientación sexual hacia los hombres son inevitables, a pesar de ser componentes insatisfactorios u opresivos de sus vidas.

Para mi, la heterorealidad era ese mundo social de hombres y mujeres, donde el ser “no heterosexual” no existe en ningún lado. Publicidad, vida, sociedad, familia, amor y placer está definido claramente para mujeres que complementan y armonizan a los hombres (notese que esta ecuación no puede ser al revés). La heterorealidad va más allá del ser lesbiana o no y tampoco es un tema que sólo una lesbiana puede hablar. La heterorealidad nos aleja del amor de las otras con sus dos grandes instituciones opresoras que nos impiden pensar en el amor y acompañamiento entre nosotras: la feminidad y la misoginia entre mujeres. (porque la misoginia entre mujeres si existe, lo sigo defendiendo aunque vengan de España a decirme que no). Tenemos relaciones de poder como legado de esa misoginia ancestral, no concebimos el amar a una mujer porque siempre nos dijeron que eso era “raro”… Y eso que sólo hablo del amor entre mujeres, no del erotizarnos entre mujeres que es una cosa muy diferente

Por allí leí que decía Margarita Pisano: “la feminidad no es un espacio autónomo con posibilidades de igualdad, de autogestión o de independencia, es una construcción simbólica y valórica diseñada por la masculinidad y contenida en ella como parte integrante”.

¿entonces? La idea conceptual mujer conlleva una carga de feminidad bien jodida, que ha sido hecha bajo lineamientos patriarcales, el dejar de ser mujer no significa querer ser un hombre. Es el rechazo del poder económico, ideológico, político y social de un hombre. Revelarse al papel femenino-mujer es quizá el acto más rebelde al sistema, hermanarnos, acompañarnos y querernos hace temblar a esas estructuras que desde el nacimiento nos enfrentan y nos pone a competir para ver quién es la “mujer perfecta”

Y bueno, eso es lo que yo me di a la tarea de platicar con mi humanidad en estos dias, desde la ultima vez que dejé el tema en el aire porque hacia mucho ruido en las demás… pero debemos discutir el amor entre nosotras, somos fugitivas de nuestra clase, nosotras como las patojas, las nuevitas, debemos llevar a nuestros espacios las discusiones que aun no se hacen, los temas que todas dan por sentado que ya se discutieron, volver a debatir aquellas cosas que se dejaron en espera por lo “controversial que eran en esos tiempos”. Tenemos la oportunidad de tener, tras 18 años de alianza, un espacio donde nuestros sentires pueden ser escuchados y no podemos dejar y dar por conversadas las cosas, como me pasó a mi con la heterorealidad, algo que siempre estuvo traspasando mis identidades políticas desde lo más íntimo de mi ser y nunca hablé de eso.

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