La utopía, la ciudad y la máquina (1/3)

campodOmar Marroquín Pacheco

La primera utopía fue la ciudad como tal, aunque platón se acercaría en sus cuatro diálogos, el de mayor influencia fue “LA REPUBLICA” en donde esta utopía es la más desprovista de imágenes de la ciudad, excepto en lo referente a la prescripción de limitar el número de sus habitantes para mantener su integridad y unidad.

A platón le llamó mucho la atención el modelo de Esparta, cuya población se encontraba diseminada en pequeñas aldeas, solamente en “LAS LEYES” descendió platón lo suficiente desde las alturas para dar unos pocos detalles (muy pocos) de las características físicas reales de la ciudad que incorporaría sus controles morales y legales, es preciso señalar que lejos de ser un modelo deseable, es el prototipo del estado fascista.

Al establecerse pequeñas comunidades, cuya capacidad para producir un excedente almacenar los de granos, proporcionar seguridad y una alimentación adecuada a la población todo el mundo se encontraba familiarizado con los pilares fundamentales de “LA REPUBLICA” que describía la ciudad cerrada para sí misma: a fin de garantizar la autosuficiencia deberían poseer tierras suficientes para alimentar a sushabitantes y poder ser independientes con relación a otra comunidad. La ciudad se dividía en: labradores, artesanos, defensores de una casa especial de guardianes.

Cada miembro debía dedicarse con exclusividad a su profesióny ocuparse estrictamente lo suyo, con una obediencia absoluta que cumplía sin protestar, los guardianes eran los encargados de alimentar el proceso con mentiras a la comunidad, constituyéndose de hecho en una arquetípica: Agencia Central de Inteligencia, dentro del pentágono platónico.

Platón trató de racionalizar y reflexionar las instituciones que habían surgido como modelo ideal mucho tiempo antes, con la fundación de la ciudad antigua. Proponía crear una estructura que, a diferencia de la ciudad existente en la historia, fuera inmune al desafío provocado desde el interior y a la destrucción provocada desde el exterior.

Hay que destacar otro atributo de la utopía de Platón, no sólo porque fue transmitido autovías posteriores, sino porque ahora amenaza con llevar a cabo la consumación final de nuestra pretendidamente dinámica sociedad. Para realizar filial, platón hace su república inmune al cambio; una vez constituida, el modelo de orden permanece estático, como en las sociedades de insectos, con las cuales guarda una estrecha semejanza.

Desde su mismo inicio afligía todas las utopías una especie de rigidez mecánica, según las interpretaciones más generosas, esto se debe a la tendencia de la mente o, como muy bien apunta Berson, cuando menos, de lenguaje oficial inició un hechizar todas las formas de movimiento y cambio orgánico: a detener la vida para entenderla, a matar en el organismo para controlarlo, a combatir el incesante proceso de auto transformación que subyace en el origen mismo de las especies.

Todos los modelos ideales tienen esta misma propiedad de defender la vida, sino de negarla y, de que nada puede ser más funesto para la sociedad humana que realizar estos ideales.

Con ayuda de los filiales, una comunidad puede seleccionar, entre multitud de posibilidades, aquellas que son compatibles con su propia naturaleza o que prometen un desarrollo humano más amplio, en grado no menor de lo que lo hace una sociedad tradicional a través de su rigidez.

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