Polochic: Otto Pérez debe honrar su palabra

plolochicPor: Lourdes Alvarez

En una conferencia de prensa el 10 de septiembre pasado el Presidente Otto Pérez Molina se comprometió públicamente con varias comunidades que fueron desalojadas violentamente en el valle del Polochic en 2011. Les ofreció los títulos de propiedad de las fincas Sactelá y San Valentín, en Chisec Alta Verapaz y las condiciones necesarias para el traslado de 140 familias y su reasentamiento digno.

El 20 de octubre próximo se cumple el plazo que comprometió la “palabra” de Pérez Molina, no obstante varios miembros de esas familias han expresado su incertidumbre ya que faltan tan pocos días para esa fecha y no se tiene claro el panorama.

Las diferentes reuniones de “alto nivel” a las que han sido convocados los representantes de las familias no producen más que palabras y palabras. Esa situación resulta sumamente preocupante porque cada día las niñas, niños, hombres y mujeres que fueron desalojados padecen un calvario para sobrevivir.

La situación de crisis alimentaria que viven producto del desalojo y de la pérdida de sus tierras para cultivar se agravó en los últimos meses, incluso algunas familias deben recurrir a comer frutos silvestres por la falta de alimentos.

Según un informe presentado por el Colectivo de Estudios Rurales –IXIM- “Sólo de maíz se estima la pérdida de 42,035 quintales y de frijol 3,818”

Pero el hambre no es lo único que padecen las familias, según el estudio de IXIM “la seguridad de la finca Chabil Utzaj habla con personal, dueños o arrendatarios de otras fincas para indicarles que ellos (las familias desalojadas) son “invasores” para que no les contraten o arrienden su terreno para trabajarlo”

Ante este panorama sombrío las familias se sientes sumamente vulnerables y poco respaldadas por las instituciones del Estado. El gobierno de Pérez Molina no puede darles la espalda y evidenciar así el poco valor que otorga a su palabra.

El acompañamiento a estas familias es de suma importancia, es necesario sumarnos desde los diferentes espacios para exigir al gobierno que pueda honrar su palabra y cumplir con la garantía jurídica sobre las tierras que serán entregadas y las condiciones necesarias para que puedan iniciar su vida en ese lugar.

Tras los desalojos las familias perdieron su tierra, sus animales, sus herramientas de trabajo, su dinero, sus alimentos, sus trastos de cocina, su ropa, su tranquilidad y todo. ¿Seguiremos en silencio cómplice perpetuando ese tipo de tragedias?

 

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