Crisis, ¿cuál crisis?

t_05_10_2013Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica
 
Ojéense las revistas del corazón españolas y latinoamericanas, en donde se comenta como ha pasado el verano la realeza, el jet set y la farándula. Véanse los índices de ventas de apartamentos de lujo en Punta del Este, Marbella o Miami. Analícese el informe del banco Credit Suisse, que certifica un importante aumento del número de millonarios, inclusive en zonas tan marginales como Centroamérica, y quedará convencido que esa crisis de la que tanto se habla no existe, que es un invento de los cabeza calientes que creen ver el fin del capitalismo a la vuelta de la esquina.
 
En efecto, el capitalismo en su etapa actual, dominada por el capital financiero, produce riqueza como nunca antes en la historia de la humanidad. Incorporó todo el orbe a su insaciable sed de ganancia; reorganizó el mundo del trabajo para hacerlo más eficiente a sus propósitos; subordinó la política a sus necesidades.
 
Los instrumentos que se han forjado para que la acumulación de riqueza sea cada vez más efectiva son sofisticados y evidentes. Las grandes corporaciones bancarias y financieras constituyen el corazón de ese sistema y no se detienen ante nada con tal de acrecentar sus estratosféricas ganancias.
 
Los beneficiarios de tal aparato son cada vez menos, y los damnificados cada vez más. Como dice el informe del Credit Suisse antes mencionado, solo en los últimos diez años, la riqueza mundial ha crecido en un 68% pero, ¿cómo se ha repartido el fruto de ese crecimiento?: el 10 % más acaudalado posee el 86 % del total de los activos en el mundo, y  el 1 % más adinerado posee el 46 % de toda la riqueza.
 
Público.es nos informa que desde mediados del 2012, la cantidad de millonarios a nivel mundial ha crecido en casi dos millones y la mayoría de ellos proviene de Estados Unidos. Hasta en Centroamérica, región marginal inclusive dentro de la marginalidad latinoamericana, un pequeño grupo de 1.025 millonarios —que equivale al 0.041% de la población regional- acumula fortunas por 137.000 millones de dólares. Son 1.025 personas que se codean con los más ricos de América Latina y que ya suponen el 14.3% de los multimillonarios latinoamericanos dice el diario El País.
 
Con un promedio de 133,6 millones de dólares por cada fortuna, las cifras impactan en una zona en la que la mitad de sus 43 millones de habitantes sobrevive hundida en la pobreza extrema, con severos cuadros de subnutrición. Los datos de FAO ofrecen una dura realidad: las cifras de hambre en Centroamérica se estancaron en 8 millones de víctimas en el periodo 1999—2001 y aunque entre 2007 y 2009 bajaron a casi 7,4 millones, después aumentaron de nuevo y en el lapso 2010—2012 se incrementaron a 7,7 millones. La previsión es que continúen creciendo.
 
En España, en donde el Partido Popular sigue tomando medidas de austeridad en aras de pagar la deuda contraída con la troika compuesta por el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea, el número de millonarios aumentó en un 13% según la memoria de Cáritas, organización que al mismo tiempo ha tenido que atender asistencialmente a un 47% de personas más que hace cuatro años, en un país que soporta una tasa de desempleo de 26,3%. Esto significa 3 millones en pobreza extrema.
 
Pero esa misma organización denunció que más que la pobreza es la desigualdad la que se está disparando en ese país, en donde los ingresos medios de las personas más ricas son siete veces superiores a la media de aquellos que menos tienen: “La fractura social se ha instalado entre nosotros y con el tiempo cada vez será más difícil que las personas empobrecidas puedan salir de la exclusión”, concluye.
 
Crisis, sí, pero no para todos. Los más ricos cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres. No olvidemos que se trata de la lógica del sistema.

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