Evo, líder global

Bolivia ReferendumPor Yaroslav Ramírez

Cuando escuché al presidente boliviano, Evo Morales, hablar ante la ONU constaté de manera sustancial de qué está hecho un líder. Dijo el insigne boliviano que nacionalizaron el petróleo y que antes de eso su país recibía US$300 millones por regalías. Luego de la nacionalización, los ingresos subieron a US$5,000 millones, es decir, US$4,700 millones más. Y hasta ahora nadie ha señalado a Morales de quedarse con los vueltos…

Si Evo fuera el presidente de Guatemala, habría mandado a asesinar a quienes se atrevieran a plantear la nacionalización de los recursos naturales. Luego, se habría reunido con los mineros, con los petroleros o con los constructores de hidroeléctricas y les habría dicho que no se preocuparan por eso, que lo había resuelto. Y descaradamente habría pedido su coco.

Evo le dijo a los presentes en la Asamblea de la ONU que él estaba pensando en procesar a uno de los criminales de guerra más insignes del presente siglo: Barak Obama, quien hoy dirige, aparentemente, el rumbo del pueblo norteamericano. Destacó el problema de Siria y dejó claro que con belicismo no se puede lograr nada positivo. Puso el dedo en la llaga cuando mencionó los gastos militares de EEUU y el alto nivel de inhumanidad que se evidencia cuando en el país hay millones de personas sin hogar y aún, sin nada que comer.

Si Evo fuera presidente de Guatemala, habría cerrado los ojos y dictado una carta de parte del gobierno a Barak Obama diciendo que le daba “su apoyo” para aplastar al gobierno de Siria. Pero para que un Evo guatemalteco hiciera eso debería de haber sido entrenado, cual can, en la tristemente recordada Escuela de las Américas.

Yo tengo que decir, por necesidad de un poco de decencia, que como ciudadano no apoyo ninguna guerra, mucho menos una que es producto de un complot burdo y sucio. De manera que cualquier cosa que al presidente guatemalteco se le ocurra decir aquí y en el extranjero, carece de total legitimidad porque ya hemos presenciado diversidad de hechos que establecen cuál es la agenda que se está buscando hoy día en estas tierras. No es una agenda de país o de nación.

También tengo que decir que Evo Morales merece nuestra atención. Ni siquiera nuestra admiración o cosa por el estilo. Es un hombre con una gran capacidad de toma de decisiones en un mundo contemporáneo. Y es un hombre con esas cualidades porque tiene una base de sustento amplio. Su pueblo está viviendo unos cambios importantes y lo respalda.

Si en los próximos años, los gobiernos de América Latina toman lecciones de lo que hoy está haciendo Morales en el Sur, existe una gran ventana hacia el futuro de esta región. No se tratará de un mundo perfecto, pero sí de un mundo iluminado, distinto a esta violenta oscuridad tenebrosa que nos abofetea cada día.

 

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