ENADE: un encuentro de revolucionarios

endePor Álvaro Velásquez 

El día de hoy se estará celebrando el Encuentro Nacional de Empresarios (ENADE) organizado por la cúpula empresarial de este país a través de FUNDESA en su doceava edición. El lema adoptado: “Sin divisiones, multiplicamos: Desarrollo Humano y Paz Social”.

Un título que, como he dicho antes, refleja la frustración de las élites de que el consenso a su alrededor no sea pleno, y que su “Estado de Derecho” no cuaje ni con represión y que su modelo económico privatizador de bienes públicos no sea bienvenida en las comunidades. En ese contexto, no es de extrañar que gobierno, sector privado y la extrema derecha, estén alineados discursivamente.

Pero a juzgar por un artículo de Roberto Ardón, gerente de CACIF, hay que ir más lejos. En su escrito: “Ser revolucionario hoy” (ElPeriódico 30/09/2013), uno debería interpretar que el empresariado reunido en ENADE es la cumbre de una casta de revolucionarios, que son una isla en un mar de ingratos cangrejos o un colina de vanguardistas asolados por bárbaros, que no se sabe sin son muchos o pocos.

Y al leer el aporte de Ardón, se nota que lo que propone más bien es una “reacción conservadora” a favor del statu quo, a pesar de lo cual advierte: “Hoy, ser revolucionario, ha cambiado de manos”. Su audaz intento de privatizar la palabra revolución, se diluye cuando se ve lo que rechaza: la cooperación internacional, aquella que se “destinan para crear conflicto, para pagar el modo de vida de algunos cuantos y para sostener viejas alianzas políticas”.

Lo mismo se podría decir de financiamientos como el de USAID, quien no solo ha financiado el encuentro de revolucionarios de ENADE con US$600 mil, sino también a otras entidades privadas o ideológicas de la derecha, tomando en cuenta que son fondos públicos.

También habló sobre lo malo que es contar la historia “bajo una sola luz” y revivir personajes “con alta dosis de ideología”. Presumo que sobre lo primero se refiere a la negación del genocidio que ellos sostienen, y con lo segundo, a los gobiernos de Arévalo y Arbenz quienes bajo la lupa oligárquica quizá nunca debieron haber existido.
Y por último, Ardón habló de los “los modelos de familia y de valores” “que se nos dicta desde los organismos internacionales” que, asumimos, se refiere a los derechos de la mujer (la equidad y su libertad) así como a la tolerancia por las opciones sexuales diversas, reclamando para sí el derecho de ser intolerante al respecto.

Siendo que Ardón es un caballero, sus opiniones son más que respetables. Pero replico: mientras el modelo económico y el sistema político continúen tal cual, difícilmente habrá soluciones comunes a la problemática nacional. Y nótese que en algo estoy de acuerdo: sin unidad no hay futuro. Y cada parte debe PONER de su parte. Pero como alguien dijo: “negocios no es negociar” y ese es el problema. Ningún modelo económico impuesto es bienvenido.

Por lo demás, la visiones relativistas con que L. F. Bosch y J. M. Torrebiarte explicaron el fenómeno de la desnutrición (“es un problema cultural, de no saber comer bien”, el uno, y, es la “desnutrición lo que genera pobreza y no al revés”, el otro), se entiende que las élites zafan bulto sobre sus causas. Como sea, hay que abordar dicha problemática mediante una estrategia nacional y a la vez, tratar de recuperar la educación pública que el neoliberalismo ha destruido, procurando invertir millones en investigación científica y universitaria.

Para mí, ser revolucionario hoy es promover un pluralismo coherente y un modelo de desarrollo incluyente.

www.albedrio.org

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