Las nuevas prioridades de la cooperación europea en Centroamérica

comisarioPor Mario Rodríguez.

La cooperación al desarrollo es uno de los tres pilares en que se asienta la estrategia de la Unión Europea en Centro América. Con la vigencia del Acuerdo de Asociación, ese pilar se convierte en un elemento fundamental para apuntalar los otros dos, especialmente el ámbito comercial de dicho Acuerdo.

Por ello la visita a Centro América de Adris Peibalgs comisario europeo de desarrollo, tiene una connotación especial. Se da en el marco de la vigencia del Acuerdo de Asociación y en el proceso de re-definición del marco de la cooperación para el período 2014-2020 en cuyo caso la Unión Europea destinará la suma de 900 millones de euros para los próximos seis años. Por eso es valido preguntarse ¿Cuáles son las claves de la cooperación europea en este nuevo contexto? 

La definición del nuevo marco del programa de cooperación europea en la región está centrada en el proceso de gobernabilidad democrática, el fortalecimiento del sistema de integración centroamericano y la cohesión social dentro del marco del desarrollo sostenible.

Esas bases no han cambiado, pues los temas y las prioridades siguen siendo las mismas desde que ambas regiones establecieron el Acuerdo Marco de Cooperación en el año 1993, los enfoques y la orientación de la cooperación si que se han ido modificando a lo largo de estos años, respondiendo a los intereses europeos en la región, más que a las necesidades reales de los países para resolver la problemática local.

El período que termina corresponde a una etapa de transición. La prioridad de la cooperación durante el 2007-2013 fue el apoyo al proceso de integración regional y la aplicación de políticas comunes orientadas a la consolidación institucional. Y el principal objetivo fue el proceso de armonización de zonas fronterizas, a cuyo renglón se destinó el 86% de los flujos de cooperación. El resto incluía la reducción de la vulnerabilidad ambiental, la migración y la lucha contra el terrorismo y la seguridad.

Entre los principales logros alcanzados se pueden mencionar la consolidación de los mecanismos de cobros arancelarios en la región, la armonización aduanal y la incorporación de Panamá al sistema de integración. Todos estos aspectos más vinculados a operativizar el capítulo comercial del Acuerdo de Asociación.

En el nuevo contexto se observa como la crisis económica de algunos de los países que integran la Unión Europea, así como la necesidad de operativizar el acuerdo comercial en apoyo a las empresas trasnacionales, condiciona nuevamente el orden de prioridades de la cooperación.

En principio, la Unión Europea reconoce que la lucha contra el crimen organizado y el tráfico de drogas en la región es fundamental, reconociendo implícitamente la fragilidad del sistema político, la debilidad institucional y los altos niveles de corrupción existentes.

Otra novedad es el reconocimiento de los asuntos sociales deben de tener prioridad para apuntalar la gobernabilidad de la región. El Acuerdo enfoca mucha atención en el desarrollo social y en el diálogo, dijo el comisario a su paso por Guatemala.

Implícitamente fue un llamado de atención por los niveles de exclusión social y pobreza que existen en el país. Por eso que la Unión Europea dentro de las prioridades para el próximo período resalta el combate a la desnutrición y al hambre, a través de apoyos a los pequeños productores agrícolas para mejorar su competitividad y el acceso a los mercados europeos.

En este asunto, la problemática de la seguridad alimentaria queda vulnerable por los efectos de cambio del uso del suelo que produce la agricultura, además de propiciar un clima de conflictividad social en las comunidades, por la presencia de empresas transnacionales que dividen a las poblaciones, enfrentan a sus lideres, se apropian de sus recursos y expanden sus actividades en menoscabo de las precarias condiciones de vida de los pobladores.

La cooperación debe priorizar la ayuda que permita fortalecer a las pequeñas y medianas empresas locales, contribuyendo a construir economías de escala, cadenas de valor y una dinámica distinta del proceso de integración actual. Insistir en que el comercio, desde las premisas neoliberales con que se aplican los tratados comerciales, será la única vía para solucionar el hambre y la desnutrición, es un engaño.

Insistir en viejas formulas, para nuevos procesos de cooperación, es cuestionable. Facilitar y expandir la producción agrícola para alentar y mejorar las exportaciones, no contribuye a mejorar la disponibilidad y acceso de los alimentos requeridos a nivel local, si no va acompañado de un proceso que viabilice el desarrollo rural, el acceso a la tierra de los campesinos pobres y frene el acaparamiento de tierras por empresas transnacionales.

La visita del comisario no permitió despejar dudas sobre la orientación del nuevo paquete de cooperación propuesto por la Unión Europea para la región. Hay mucho escepticismo en torno a ello, pues existen antecedentes de cómo la cooperación se ha orientado a facilitar y expandir los intereses de las transnacionales del sector.

Por eso resulta de suma importancia que el comisario defina que intereses se van a priorizar dentro de esté nuevo convenio de cooperación. No se debe implementar un modelo de cooperación en donde priven los intereses económicos de las grandes empresas o se vea los flujos de la cooperación como un mecanismos para salir de la crisis en sus propios países.

La visita del comisario Peigabags debe abrir un mecanismo de diálogo para debatir las prioridades de los pueblos en el marco de un esquema de cooperación. En otras palabras, se debe buscar la superación de los problemas de pobreza y el cumplimiento de los objetivos del milenio a partir de implementar una adecuada cooperación al desarrollo, no una ayuda para promover el intercambio comercial como premisa para el logro del crecimiento económico.

Blog Reflexiones: http://www.ciidgt.org/boletin

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