Manglares de Guatemala amenazados por construcción de Corredor Interoceánico

arton1830Por Jesús de León –

Autoridades del proyecto reconocen que afectará áreas de manglares pero no significativamente, ONG ambientalista lo desmiente

El proyecto del Corredor Interoceánico de Guatemala (CIG) unirá el Océano Pacífico con el Caribe y construirá dos puertos, uno en el litoral Atlántico y otro en el litoral Pacífico del país, sin embargo, están planificados en franjas costeras que se benefician de la presencia del ecosistema marino-costero manglar que resultaría afectado, según la organización Red Manglar Internacional.

Carlos Salvatierra, Secretario Ejecutivo de la Red Manglar Internacional, en diálogo con La Gran Época dijo que hay importantes contradicciones en los argumentos sobre este tema por parte de los promotores del proyecto.

En febrero de 2013 en una nota que recoge el diario El Periódico, explicó Salvatierra, Guillermo Catalán, presidente del proyecto del Corredor, reconoció que se talarán 65 hectáreas de mangle en la costa sur de Moyuta, en Jutiapa, y 35 hectáreas en el área protegida Punta de Manabique”, y recientemente dijo que sólo afectará 52 hectáreas de mangle rojo en la costa norte y que en el pacífico no se tocan los mangles.

Cuando se destruye el Manglar se afecta el ciclo de vida de muchas especies

Los manglares cumplen funciones ecológicas fundamentales para sostener la vida en las zonas marinas y costeras, cumplen funciones de producción, regulación, protección contra inundaciones, tormentas, son como una cortina protectora de las costas, aclaró Salvatierra, y continuó explicando que “son una fuente de biodiversidad, también de sustento, además albergan especies de alto valor comercial”.

Por ejemplo, comentó Carlos Salvatierra, “muchos desconocen que en las regiones tropicales en las zonas costeras, los manglares cumplen funciones de cría, reproducción y alimento de un 75% de las especies. Esta riqueza biológica se traduce en alimentos para las personas, para las poblaciones que viven cerca de ellos”, pero también para aquellas que se benefician de los productos de la pesca, de los esteros y el mar.

En el caso del camarón, continuó explicando el ambientalista, “la larva entra del mar por medio de las bocabarras y se refugia en los manglares, donde encuentra alimento y protección; estos camarones luego regresan al mar”.

Por eso, “cuando se destruye o degrada el ecosistema no solo se pierde el manglar, se pierde esa importante función que cumple en el ciclo de vida de muchas especies”.

Los Manglares protegen contra las inclemencias naturales

Por otra parte, cuando hablamos de protección de las costas, “si se destruye el manglar se pierde un amortiguador natural que protege la costa”.

En casos como los del tsunami de Sumatra y Andamán en el 2004 que ocasionó la muerte de aproximadamente 230,000 personas, los expertos coincidieron en señalar que los efectos del evento se magnificaron en gran medida, por el cambio y la modificación de las costas, que incluye la destrucción de los manglares, explicó Carlos Salvatierra.

Áreas protegidas directamente afectadas por el Corredor

El portal virtual del proyecto indica que este “ubicará las instalaciones en el área del litoral Pacífico del Departamento de Jutiapa, a 8 kilómetros al Oeste de la Frontera con El Salvador”; en este sentido el secretario ejecutivo de la Red Manglar reflexionó que de ser esta la ubicación de las instalaciones en el Pacífico, « si uno ve en el mapa esta distancia, se encuentra directamente en una zona de manglar y esteros”, considerada como “zona virgen”» por los propios promotores del proyecto.

Para la selección de la ruta por la que pasará el Corredor, según dice el proyecto, se tuvo en cuenta “los factores sociales y ambientales para minimizar el impacto negativo, en estos ámbitos”, sin embargo, Salvatierra aclaró a La Gran Época que en “el Caribe el trazo del proyecto toca el área protegida de Punta de Manabique, declarada como Refugio de Vida Silvestre en el 2005” por medio del Decreto No. 023-2005.

Punta Manabique es en la actualidad la única área protegida marino- costera del país, según el Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas (SIGAP). Contiene una gran variedad de sistemas ecológicos, bosques inundables, bahías, pantanos, playas, manglares y lagunas, razón por la cual constituye un refugio muy importante para aves y varios mamíferos amenazados, como el manatí, el tapir y el jaguar.

Otro de los riesgos del proyecto para esta zona se refiere al bioma de Chaparral o Matorral Espinoso, al que Salvatierra considera “uno de los biomas más frágiles y con menor representación en el Sistema Guatemalteco de áreas Protegidas”, a la que por su condición de zona seca y árida se le ha dado poco valor, pero al igual que el manglar “son sistemas naturales de importancia”, en tal caso es preocupante, aseguró Salvatierra, “que el proyecto también impacte el bioma de Chaparral”.

La Escuela de Biología de la Universidad de San Carlos de Guatemala en un estudio de enero de 2009 publicado por la ONG Nature Serve, concluyó que en el área de los bosques secos de Mesoamérica que se extienden desde Guatemala a Costa Rica, dentro de los que se encuentra ubicado el bioma del Chaparral, su “vegetación ha sido reducida a menos del 0.1% de su extensión original (particularmente en la Costa del Pacífico)”, debido a la actividad humana.

Violación de leyes nacionales

En Guatemala la legislación protege expresamente al ecosistema manglar por medio del Decreto N° 101-96.

“Talar el manglar contradice las leyes guatemaltecas y la normativa que protege los manglares”, destacó el secretario ejecutivo de la Red Manglar, y añadió que “las cuatro especies de mangle que hay en el país se encuentran en la lista de especies en peligro de extinción. La conservación del bosque de manglar está considerada de interés nacional según el artículo 35 de la ley forestal de Guatemala, donde también se declara de interés su conservación y restauración y se prohíbe, el cambio de uso de la tierra en estos ecosistemas”.

Guillermo Catalán durante la entrevista que sostuvo con el programa radial “A Primera Hora”, argumentó que las afectaciones a los mangles serán “afrontadas con un plan de compensación para la resiembra de estos manglares” a lo que Salvatierra objetó sosteniendo que “la destrucción de los manglares no se puede compensar, la ley es clara en prohibir el cambio de uso de suelos”.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en un estudio que realizó sobre el manejo integral de la zona costera del caribe publicado en abril de 2013, concluyó que el Proyecto del Corredor Interoceánico de Guatemala es una de las principales amenazas para el Ecosistema Manglar.

El estado actual del ecosistema manglar en Guatemala “es crítico”, advirtió Salvatierra, “solamente quedan unas 18.904 hectáreas en todo el país, es un ecosistema prácticamente en peligro de desaparecer, cualquier proyecto o actividad que lo destruya representa una grave amenaza”.

Papel de la Oficina de Control de Áreas de Reserva del Estado (OCRET)

Otro problema legal resulta del hecho de que el proyecto se plantee en tierras costero marinas, pues plantea otras interrogantes, por ejemplo: ¿cómo se está dando o se dio el proceso de adquisición de estas tierras, dentro de áreas de reserva de la nación?, se cuestionó el ambientalista.

El decreto 126-97, “declara que son áreas de reservas territoriales del Estado de Guatemala las áreas contenidas en la faja terrestre de tres kilómetros a lo largo de los océanos, contados a partir de la línea superior de la mareas”.

Por tanto al ser “tierras estatales, estas no se pueden comprar”, y en tal sentido OCRET como autoridad responsable, “debería pronunciarse”, dijo Salvatierra.

Licencia ambiental y participación de los municipios

Salvatierra explica que hasta febrero del 2011 aún no había un estudio de impacto ambiental presentado al Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, “pero considerando la dirección actual de esta cartera no tenemos muchas esperanzas en que pueda proteger los intereses colectivos y ambientales”, dijo a La Gran Época.

El estudio medioambiental “debe ser integral”, advirtió Salvatierra, en este caso no solo serían los manglares los afectados, sino también los otros ecosistemas de importancia, además, deben considerarse los impactos por el aumento en el tránsito marítimo en esta zona recientemente reconocida por su importancia para mamíferos marinos, zonas de pesca y turismo, asegura el ambientalista.

El responsable del proyecto del Corredor, Guillermo Catalán en la entrevista radial del 19 de agosto, resaltó el papel que a nivel local tendrían el alcalde y su corporación para el aseguramiento de los objetivos medioambientales del proyecto.

Salvatierra explicó que las municipalidades tienen responsabilidad en las políticas ambientales en sus territorios, sin embargo, en este caso, “se obvian otras instancias gubernamentales responsables” en la esfera de las áreas protegidas y forestales, como son el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, el Consejo Nacional de Áreas Protegidas y el Instituto Nacional de Bosques.

Un modelo distinto de desarrollo de verdadera sostenibilidad

Guatemala es un país que tiene un gran potencial para otras actividades que también pueden dejar beneficios a la población, el turismo es una de ellas.

El problema está en el “modelo” basado en la degradación del ambiente, y en la modificación del entorno, porque algunos piensan que pueden percibir beneficios económicos inmediatos, “pero en el largo plazo los problemas que se generen pueden ser mayores”.

“Pongamos un ejemplo de como la naturaleza aporta ya muchos beneficios”, señaló Salvatierra en la entrevista, y explicó que en un estudio realizado en el 2008 por The Nature Conservancy (TNC), se demuestra “como los bienes y servicios que ofrece el litoral Atlántico y Pacífico aportan anualmente al país US$ 216 millones y US$ 314 millones al año, respectivamente”. Dentro de estos bienes se incluyen la pesca, los manglares, la extracción de leña, la elaboración de carbón, materiales para la construcción y colecta de productos derivados de la fauna asociada a la costa.

“Hay quienes critican la posición de los ecologistas como de anti desarrollo, pero eso es erróneo”, aclaró Carlos Salvatierra, nosotros “optamos por un desarrollo distinto, más justo y con beneficios a largo plazo para la sociedad y el ambiente”, concluyó.

Fuente: www.lagranepoca.com

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