Transfugas modernos

congreMiguel Ángel Sandoval

Este viernes escuche en emisoras unidas a un milloneta disfrazado de político que con más pena que vergüenza hablaba de su aspiración para construir un partido político o en su defecto una bancada de diputados con tránsfugas. Total, si ya uno o dos o tres o más partidos se habían construido de esa manera sin principios, ideología, programa, nada. Puros millones y nada más. Pensé que la política en Guatemala está mal, mal, muy mal.

Simultáneamente escuché otro término de la moderna jerga política chapina: diputados prestados. Ello porque en estos días se rumora de una bancada que ajustaría los votos para la aprobación de los bonos de las obras chafas, inexistentes, de papel pues, y luego, sin afectar a los partidos que prestarían a estos testaferros, pues nada, regresarían a sus bancadas y parte sin novedad.

O sea, como una manera de cubrir la infamia, diputados saltan de una bancada para construir una nueva, con mucha dignidad, aprobar los bonos y quien sabe que chanchada mas y de vuelta a casita. Y usted, pues haciéndole huevos. Hacia el medio día del viernes, otro diputado me confiaba que unos 15 variopintos, habían hecho un viaje a México, en este fin de semana, para amarrar un tamal. Falso o chisme, me quede inquieto. Pues sigue la fiesta de los millones a espaldas del hemiciclo. Y fuera del mismo, todo apunta a transa gruesa.

El punto es el siguiente: ahora estamos ante la presencia de un milloneta que dice sin esconderlo, sin falsos discursos: quiere un bloque de diputados y luego con ellos hacer un partido. Total, gasto unos millones en aceitar a unos cuantos, los traigo a mi proyecto y santos en paz. El descaro total. En efecto, hasta el inicio de esta legislatura se hizo en escondiditas, en lo oscurito, porque finalmente, había un poquito de pena o vergüenza.

Pero esta nueva aventura no tiene vergüenza ni pena por ningún lado. Si me hacen falta unos cuantos diputados pues los compro, es como lo escuche decir, casi de manera abierta y un poco entrelineas, al nuevo líder de las mayorías guatemaltecas. Hasta donde lo vamos a permitir. ¿Nos indignamos y encabronamos o nos hacemos los locos?

 

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