Por un partido de empresarios

fnl1Por Mario Roberto Morales –
consucultura@intelnet.net.gt

A los luchadores de la pequeña, mediana y gran empresa no oligárquica.

Democratizar nuestro capitalismo no significa más que instaurar un Estado que vele por la vigencia de la igualdad de oportunidades, la libre competencia y el control de monopolios a favor de la pequeña, mediana y gran empresa no oligárquica; pues el único obstáculo para que los pequeños empresarios progresen en este país es el conjunto de prácticas monopólicas y mercantilistas que los oligarcas despliegan para evitar el ascenso de los empresarios que no son sus familiares, amigos o allegados serviles. El obstáculo para democratizar el capitalismo local no es “la izquierda” (que no existe como fuerza política significativa), sino la oligarquía.

El problema que tienen los pequeños, medianos y grandes empresarios no oligárquicos es que hacen suya la ajena ideología oligárquica y apoyan su estúpido anticomunismo, su atrasado conservadurismo y su criminal terrorismo (estatal o paraestatal), y andan viendo comunistas en donde lo que hay son comunidades luchando para que no les roben sus tierras los palmeros y las mineras. A pesar de que su enemigo concreto es la oligarquía, la ideología de los pequeños, medianos y grandes empresarios no oligárquicos es pro-oligárquica. Vaya contradicción: adherir a los intereses del grupo que les impide progresar vedándoles la igualdad de oportunidades, la libre competencia y la regulación de monopolios. Es decir, negando el ideario liberal.

Urge por tanto un partido de pequeños, medianos y grandes empresarios no oligárquicos que se proponga en su plan de gobierno modernizar el capitalismo local, sin que les importe que los neoliberales los tachen de “socialistas”, pues los verdaderos privilegiados por el Estado son los oligarcas, su parentela y sus anillos concéntricos de servidores arrastrados.

La verdad de Perogrullo de que capitalismo y democracia son conceptos y realidades que se excluyen no debe ser motivo para que los amigos del purismo teórico que anula la creatividad práctica descalifiquen un proyecto como este. Al contrario, deberían apoyarlo y empujarlo hasta donde dé de sí. Para ver qué pasa después. Se trata de construir una amplia base económica sobre la que sea factible construir la democracia y la ciudadanía, en lugar de militarizar la sociedad como lo está haciendo este gobierno, al que los pequeños, medianos y grandes empresarios no oligárquicos votaron pensando ingenuamente que se pondría de su parte.

Los pequeños, medianos y grandes empresarios no oligárquicos deben desarrollar una mentalidad propia, acorde con sus intereses, los cuales pasan por prosperar y dar empleo a mucha gente, pues con ello la riqueza se distribuiría de manera más equitativa que con un régimen oligárquico. Esto es lo que significa distribuir la riqueza: hacer que se produzca mediante la igualdad de oportunidades y la libre competencia. No regalarle a nadie lo que otros han acumulado: este es el petate de muerto con el que la oligarquía asusta al pequeño, mediano y gran empresariado no oligárquico para que avale sus políticas monopolistas y mercantilistas, bajo la promesa de dejarle trazado un camino de migas en el bosque.

Una gran alianza entre los pequeños, medianos y grandes empresarios no oligárquicos con sus empleados y con todo tipo de asalariados es lo que se necesita para modernizar el capitalismo local mediante la igualdad de oportunidades, la libre competencia y el control de monopolios.

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