Cuando la técnica se vuelve precisa y letal: historia de los tenis de fútbol

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La técnica es un recurso evolutivo que, como se observa en la historia de los tenis de futbol, nos permite ir más allá de lo que somos para descubrir que la voluntad es el límite último.

Parte importante en la evolución de nuestra especie fue el desarrollo de la técnica, ese recurso que nos permitió transformar el entorno y volverlo a nuestro favor, convertirlo en beneficio y ventaja y factor de cambio.

En este sentido, uno de los mejores ámbitos que demuestran los a veces sorprendentes efectos y descubrimientos de la técnica es el deporte. Aunque de inicio, al practicar una disciplina deportiva, lo primero con lo que contamos es con nuestro cuerpo, este se ve asistido, complementado, por tecnología que mejora su rendimiento, que en cierta forma le permite ir más allá de sus propios límites.

¿Cómo sería el fútbol, por ejemplo, sin esa técnica que tiene como propósito esencial mejorar el estado actual de las cosas? El calzado que se utiliza en este deporte ha cambiado notablemente desde los primeros modelos hasta los que conocemos y utilizamos hoy en día. Paradójicamente el deporte puede ser más o menos el mismo que se practicaba a mediados del siglo XIX, cuando sus reglas definitivas fueron fijadas. Sin embargo, la manera de jugarlo no es la mismo, y eso se debe en parte al equipo que se emplea.

Uno de los primeros registros que se tienen de un par de zapatos confeccionados específicamente para el también llamado soccer, data de 1526, cuando Enrique VIII (célebre por actividades un tanto más distintas que su afición a los deportes) incluyó en su guardarropa real unos hechos por Cornelius Johnson, su zapatero personal, a razón de 4 chelines. De estos solo se conserva testimonio escrito de su aspecto, al parecer rígido por estar cortados en cuero grueso, de tobillo alto y gran peso.

Este, sin embargo, es una especie caso aislado, pues en realidad, como decíamos, el futbol se popularizó hasta mediados de los 1800, particularmente entre estudiantes universitarios y obreros en Inglaterra y Escocia. En esta época el calzado era más o menos el mismo que se usaba cotidianamente, particularmente entre los trabajadores: botas duras de cuero. Sin embargo, ya entonces la suela de estas fue modificada con los conocidos “tacos” que caracterizan al tenis de futbol, en este caso clavos de metal añadidos con el propósito de ganar en estabilidad con respecto al terreno de juego.

Durante ese mismo siglo, en 1848, las reglas del deporte fueron fijadas en Cambridge, entre las cuales se dictó que los integrantes de un mismo equipo tenían que usar todos el mismo tipo de calzado y, por otro lado, que los tacos tenían que ser de cuero. Con un peso promedio de 500g y 6 tacos en la suela, este fue el tenis de futbol definitivo, último, que se transformaría con el tiempo, sí, pero a partir de esta estructura básica que hermanaría a todos los modelos.

En el siglo XX la historia del calzado de futbol puede dividirse en tres grandes época. Una primera que llega hasta la década de los 40, caracterizada por la preservación de las características del calzado heredadas del siglo XIX y el surgimiento de fabricantes destacados como Gola (1905), Valsport (1920), la danesa Hummel (1923) y la alemana Gebruder Dassler Schuhfabrik, de los hermanos Adolf y Rudolf Dassler. Estos últimos, por cierto, introdujeron un modelo de tacos reemplazables, con la posibilidad de que pudieran 7 tacos si las condiciones del clima y el terreno así lo necesitaban.

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Leonidas da Silva, 1940s

Una segunda época del calzado de futbol va de 1940 a 1960. Cambios históricos y económicos como el desarrollo de la aviación comercial, la introducción de nuevos materiales y el surgimiento de otros competidores, determinaron enormes cambios dentro de la manufactura de este calzado. De entrada se volvió mucho más ligero, sobre todo gracias a la manufactura realizada en Sudamérica y el tipo de juego hábil que este permitía en dicha región. En buena medida fue la comparación con estos jugadores lo que a partir de entonces modificó la perspectiva desde la cual se diseñaba y se fabricaba el tenis de futbol, intercambiándose la búsqueda de la mera protección por el favorecimiento del control y la precisión.

Durante esta época los hermanos Adolf y Rudolf Dassler se separaron y fundaron sus propias compañías: Adidas y Puma, respectivamente, las cuales, en su rivalidad, fomentaron algunas de las transformaciones más decisivas al calzado. Los materiales se volvieron mucho más ligeros, al combinar cuero y fibras sintéticas, e igualmente los tacos se comenzaron a fabricar entonces con plástico o goma, una innovación que algunos atribuyen a Adidas y otros a Puma; asimismo, el corte comenzó también a variar, haciéndolo un poco más bajo.

A partir delos 60 los cambios han sido aparentemente mínimos aunque también importantes. El diseño se ha preocupado por favorecer la velocidad del jugador, su efectividad dentro de la cancha y también la posibilidad de conseguir esos giros increíbles que pueden distinguirlo y separarlo del resto, convertirlo en el deportista destacado capaz de marcar la diferencia y guiar a su equipo al triunfo y la victoria. A partir de esta década, por cierto, Adidas se convirtió en el principal fabricante y comercializador, en todo el mundo, de tenis para futbol.

La popularidad del deporte, su relación con los grandes torneos como la Copa del Mundo, el surgimiento de jugadores icónicos como Pelé o Maradona (y, en general, la tendencia a ensalzar a jugadores en específico), el fortalecimiento de otros fabricantes como Umbro, Nike o Reebok, han sido circunstancias que de algún modo incidieron en el calzado, desde sus objetivos técnicos hasta su aspecto, la tecnología desde la cual se le desarrolla, hasta los colores con que se ornamentan, si se busca mayor superficie de contacto entre el pie y el balón o el terreno o si, por otro lado, la intención paralela es que un espectador vea a lo lejos al jugador que admira y lo identifique también por el par de tenis que calza (y así hemos visto estrambóticos tenis portados por estrellas internacionales como Ronaldo, o en México Cuauhtémoc Blanco, casi sugiriendo que la habilidad y el talento se reflejan en lo llamativo del color y el diseño, como capacidades de ir más allá de lo ordinario).

adidas Nitrocharge

A este respecto, hace unas semanas adidas dio a conocer su modelo Nitrocharge, probablemente uno de los más innovadores de las últimas décadas. Con la consigna de iniciar el ataque a partir de una buena defensa, los Nitrocharge permiten al jugador una mayor capacidad de reacción ante los imprevistos del juego. Por ejemplo, los movimientos laterales, que el diseño de este tenis hace más fáciles de ejecutar.

Los Nitrocharge poseen tres características fundamentales: por un lado, la SPRINTFRAME, la suela ya utilizada en otros modelos cuya ingeniería inteligente y confección en nylon aprovecha el peso del jugador en beneficio de su velocidad. Asimismo, la tecnología ENERGYPULSE, situada en la parte media frontal del calzado, tiene como objetivo convertir la pérdida de flexibilidad que ocurre en el empeine al correr, en fuerza de impacto al golpear el balón. Por último, el ENERGYSLING disminuye al mínimo el deslizamiento del pie cuando el jugador se detiene súbitamente o cuando realiza una vuelta imprevista y su consecuente pérdida de velocidad: con el ajuste preciso que asegura ENERGYSLING, esto no sucede.

En cuanto a otras características, los Nitrocharge ofrecen protección extra al tendón de Aquiles y un diseño que hace sensible el impacto entre el pie y el balón, con lo cual este se vuelve también más consciente y controlado.

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En todos los casos queda claro que la técnica es en esencia una conquista, un recurso evolutivo que nos permite ir más allá de notros mismos para descubrir que el único límite se encuentra en nuestra propia voluntad. En el fútbol como en la existencia misma.

Con información de Footy Boots y SB Nation

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