Caso del ex presidente Portillo o los secretos de la Mafias

portilloPor Christian Calderon Cedillos.

Con la extradición de Alfonso Portillo a EEUU., demasiados secretos y preguntas en torno a los poderes ocultos en Guatemala podrían por fin empezar a conocerse. Aquí un análisis de un caso trascendente para la estabilización de la sociedad guatemalteca.

La sociedad guatemalteca amanecía un lluvioso viernes con fuertes rumores que poco a poco se hicieron realidad: Alfonso Portillo Cabrera sería finalmente extraditado para hacer frente a la justicia estadounidense que lo reclamaba desde 2010.

Antes del mediodía, la aeronave que llevaba al ex mandatario despegaba de suelo guatemalteco. Así concluía un tortuoso y laberíntico proceso judicial que duró más de tres años, y un capitulo en la historia de diez años de persecución y huída desde que el ex gobernante dejara el poder en enero de 2004.

Alfonso Portillo, una especie de Lazarillo de Tormes de la política guatemalteca, empezó su carrera en México donde era un oscuro y humilde profesor en la Universidad de Chilpancingo, Guerrero, de donde tuvo que huir a principios de los años ochenta luego de asesinar a dos de sus estudiantes en una riña callejera, hecho por el que nunca fue juzgado y que él mismo admitía con cierto cinismo y que utilizó como parte de su segunda campaña electoral en 1999.

“Estoy seguro de que hice lo correcto. Cualquiera que haya vivido esos años en Guerrero sabrá que digo lo cierto: No hubiera tenido un juicio justo. Era un extranjero que había matado a dos mexicanos y era el contendiente político en la universidad de muchas autoridades del estado -de Guerrero-” (Revista Proceso México No. 1119, 1999). Quienes lo conocieron en esa época lo recuerdan por su apariencia de cowboy criollo: botas, sombrero y pistola. Apariencia que siempre ha mantenido y que las pancartas que portan algunos de sus simpatizantes en protesta por su extradición en su pueblo natal Zacapa, corroboran.

A finales de los ochenta retorna a Guatemala, con muchas limitaciones económicas e inicia un futuro en la política más que exitoso: de desempleado a diputado y presidente en una década.

La carrera política de Portillo en Guatemala arrancó en 1990 cuando fue electo diputado por la Democracia Cristiana. Participa como candidato presidencial por primera vez en 1995, quedando en segundo lugar. En su segunda participación alcanza la presidencia para el periodo 2000-2004, por el Frente Republicano Guatemalteco (FRG), el partido político creado por el hoy también juzgado, Efraín Ríos Montt.

Al dejar la presidencia, se ve obligado a un huir nuevamente hacia México, para evitar a la justicia guatemalteca por cargos de peculado. En 2008 es extraditado a Guatemala enfrentando un juicio por el cual obtiene libertad condicional. En 2010, en un nuevo intento de fuga es capturado por autoridades guatemaltecas cuando escapaba por mar rumbo a Belice.

Las sumas de las actividades ilícitas atribuidas a Portillo (por peculado y/o lavado de activos) ascienden a decenas de millones de dólares: US$ 15 millones en el caso de los tribunales guatemaltecos, US$ 70 millones en la acusación por la Fiscalía de Manhattan, NY y US$ 2 millones más por el gobierno de Francia.

Los distintos hilos o imbricaciones del caso

La antigua información conocida en torno a los antecedentes delictivos de Alfonso Portillo y la nueva que comienza a surgir a raíz de su extradición tiene una relevancia emblemática para la lucha contra impunidad que afronta la sociedad guatemalteca desde hace décadas.

En efecto, el caso del ex presidente guatemalteco Alfonso Portillo podría ir más allá del sojuzgamiento de un personaje político y desatar la persecución penal contra una red de actores políticos, ex militares y personajes del crimen organizado señalados de pertenecer a los cuerpos ilegales y aparatos clandestinos o CIACS, que operan en el país desde la época del conflicto armado.

En este punto el análisis apuntaría a por lo menos tres imbricaciones importantes que surgen de los hechos relacionados con la detención de Alfonso Portillo.

En una primera cadena de pistas del análisis de los cargos contra el ex presidente conducen a ex funcionarios de su administración: su jefe del Estado Mayor Presidencial y el hermano de éste, un asesor en seguridad y el gerente del banco estatal Crédito Hipotecario Nacional durante su mandato.

En una segunda cadena, a otros colaboradores cercanos no tan visibles públicamente pero con gran influencia durante el gobierno del FRG, de acuerdo con fuentes de prensa e investigaciones disponibles, destaca un conocido ex general de las fuerzas armadas guatemaltecas, cuyo nombre aparece constantemente en todos los informes relacionados con aparatos clandestinos.

Y finalmente, una tercera cadena que conduce al entramado de una estructura de orden clandestino a la cual tanto el ex presidente (como algunos de los demás implicados) pertenece o por lo menos habría formado parte. Y que la Comisión contra la impunidad en Guatemala tiene mandato de investigar.

Esta estructura de impunidad según la información disponible estaría asociada directamente a la formada por una red de ex militares de inteligencia asociados con el crimen organizado y la corrupción administrativa durante la administración del general Lucas García entre los años de 1978 y 1982, conocida dentro del Ejército guatemalteco como La Cofradía.

Otra red criminal vinculada a esta estructura fue desmantelada en 1996. Este grupo conocido como la Red Moreno – nombre derivado de su operador clave Alfredo Moreno- tuvo su origen en una red espionaje contrainsurgente organizada en las aduanas como parte de la estrategia de las fuerzas estatales en los años setenta, que con el tiempo y con base a su posición privilegiada en las fronteras le permitió rápidamente formar una red de contrabando y extorsiones sobre el tráfico de mercancías bajo el amparo de las autoridades militares.

Las investigaciones de desmantelamiento de esta red mostraron la conexión de Alfredo Moreno con jueces, abogados y políticos entre los que se encontraban el entonces candidato presidencial Alfonso Portillo, el general Ríos Montt y otros ex militares que posteriormente formarían parte de su gobierno.

Este último hilo en esta compleja red, es el más relevante por sus probables efectos políticos y las implicaciones para la sociedad guatemalteca en la lucha contra la impunidad.

Situación que al momento de la captura del ex gobernante en 2010, destacó categóricamente el mismo Jefe de la CICIG, Carlos Castresana: “no asumimos la función de querellante adhesivo en ningún caso, que no esté comprendido en nuestro mandato. En este caso (…) podemos reiterar que estamos acusando al ex presidente Portillo, no porque se apropiase de cantidades importantísimas del erario público, sino porque se produjo en el contexto de una de las estructuras clandestinas que es nuestra obligación ayudar a Guatemala a desmantelar”.

Con la extradición de Alfonso Portillo a EEUU, demasiados secretos y preguntas en torno a los poderes ocultos en Guatemala podrían por fin empezar a conocerse.

Fuente: www.i-dem.org

 

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