La derecha tiene miedo

cacifMario Roberto Morales*

En lo local, la estafa legalista de la Corte de Constitucionalidad al anular la sentencia por genocidio, está siendo desesperadamente limpiada por el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Industriales y Financieras (CACIF) con pasquines mal escritos por parte de la mancuerna fascista constituida por la anémica “intelectualidad” neoliberal de la Universidad Francisco Marroquín y la canalla terrorista del anticomunismo de guerra fría. Esta canalla está compuesta por torturadores y otros profesionales del crimen organizado. También, mediante una cumbre de inversionistas en la que el Presidente-kaibil apeló a la mencionada estafa y a la extradición sumaria de Portillo, poniéndolas como ejemplo de Estado de Derecho y lanzándolas como anzuelo de certeza jurídica para la inversión extranjera. En lo internacional, el CACIF orquestó esta cumbre con un premio dado por el Banco Interamericano de Desarrollo –bastión del endeudamiento fraudulento de los países del tercer mundo, y de las derechas oligárquico-militares– al kaibil presidente. Esto, en agradecimiento por sus buenos oficios reprimiendo las protestas comunitarias contra el envenenamiento de su hábitat por las mineras y el cultivo extensivo de la palma africana.

El CACIF echa mano de todos sus recursos porque tiene un miedo cerval de que en este país se constituya un gobierno que atienda las demandas populares, como ocurre en Bolivia, Ecuador, Argentina, Venezuela, Uruguay y Brasil. Aunque no hay candidato visible capaz de realizar tan necesaria acción política, el CACIF, su brazo “intelectual” neoliberal, su brazo ideológico fascista y su brazo armado terrorista, ya neutralizaron a Sandra Torres (como antes a Nineth Montenegro) y se esfuerzan en hacer lo mismo con el díscolo nuevo rico Manuel Baldizón, pues ambos son delirantemente vistos por la retrógrada cúpula de derecha como leves réplicas de los temidos cucos del fascismo vernáculo: Castro y Chávez. La izquierda exguerrillera no cuenta en este esquema porque es un cadáver político, y el naciente Movimiento Nueva República tampoco, pues sucumbió miserablemente al divisionismo izquierdista provocado desde dentro por quienes lo financiaron.

 

Por eso, el CACIF teme a gente como el obispo Ramazzini y a cualquier político emergente que no lo obedezca. Por no obedecerlo linchó a Portillo, un político corrupto pero no más que Berger y Arzú. Por eso teme a la movilización popular contra la minería. Por eso teme a que las víctimas del genocidio regresen a los tribunales a repetir su horrenda experiencia a manos de kaibiles, ocurrida en fincas propiedad de oligarcas que financiaron el genocidio. La ultraderecha teme. Está dando manotazos de fiera acorralada. Moviliza todos sus medios comunicativos con desesperación. Lo cual le otorga una importancia central a VEA Canal, en donde tienen voz los acallados por los medios oligárquicos. Por desgracia, hay medios –como Radio Universidad y TV-USAC– desperdiciados en esta coyuntura. Su inocuidad es una lástima. Y una vergüenza. Es por ello preciso que los medios que apoyan la pequeña empresa intensifiquen la línea popular como parte de su afán por la democracia económica.

La lucha ideológica está a la orden del día y hay que librarla en los medios masivos. Nuestra desventaja es que casi no tenemos medios de esos. Nuestra ventaja es que tenemos con nosotros la razón histórica y un bloque de intelectuales mejor formado que el de la derecha. Ésta tiene miedo. Pánico. La batalla recién empieza. ¡Ánimo, pueblo!

*www.afuegolento.mexico.org

 

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