No lo olvide general

genocidaLorena Medina

No lo olvide general, los llantos y la sangre regaron la tierra y esta es la era de las cosechas, de maizales, de futuro y mil frutos de libertad. Hormigos y ceibas renaciendo, frondosas raíces cubriendo el suelo de Iximuleu, reverdeciendo el campo y la ciudad.

Un ciclo nuevo emergiendo, memorias presentes y sueños tuncados van trepando, en la conciencia vehemente de un Pueblo que grita y canta. Es un canto de esperanza, donde ya no hay voces amordazadas ni nudos en la garganta. Ya se rompió el velo negro, no hay demora ni vuelta atrás, es solo pa’ delante, y que nadie se quede atrás!

Ahora va saliendo a flote toda la vergüenza que reviste su traje planchado y su sonrisa fingida. Tan raida como su democracia, como el tinte de sus guedejas y sus buenas costumbres, como su gobierno y sus palabrerías..¿Cree que hay todavía alguien a quien engañar?
No general, ya no callan los sensontles, ni hay fronteras para frenar, la algarabía y el gozo de de quienes añoraban un día saborear un acto de justicia y de dignidad, para que paguen los asesinos de ilusiones, quienes como usted han labrado tanto mal.

Todo fue en vano, sus látigos, el fuego, las patrullas y sus guantes blancos tronando dedos, para que pudieran amordazar las verdades con toques de queda y andanzas kaibilezcas, alimentadas de niños perdidos y mariposas desfloradas, con saña, sudor y alevosía, botas sucias, pero eso, ya nunca más general!

El tiempo y la sangre se encargaron de revelar su vileza, rapiña y menosprecio total, por la vida, por las flores y todo aquello que desentona con su rancia sociedad. Pobres ricos encarcelados de su egocentrismo y los crucifijos, amos y señores del qué diran y la falsa moral. Abolengo que priva y privatiza, que compra conciencias y voluntades, paladines del libre mercado y del dinero transnacional.
Hoy se han despertado incómodos, trasnochados, escuchando que hay retumbos de montañas en pleno centro de la ciudad. El caballo les han tumbado, con pies pequeños y verdades grandes, los que vienen trayendo el grito de los venados y las primaveras en torrencial.
Vienen blandiendo dignidad a manos llenas, de niños descalzos y rojos amaneceres, porque es el tiempo para empezar…Este río tomó su cauce, ya nada lo detendrá, dejando atrás la mancha negra de la antihistoria, que un día lejano solo se recordará, como una mala y ausente palabra que rima con general; esa podrida palabra llamada IMPUNIDAD.

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