Assange y la cuestión latinoamericana

assangePor Maximiliano Pedranzini*

La historia está repleta de paradojas, mucho más la historia de este presente que está en permanente estado de agitación y conflicto, donde la información -protegida celosamente por el establishment imperialista- es el instrumento central para resolver las luchas por la defensa de las democracias regionales, en esta época donde la prensa hegemónica es duramente criticada por una ciudadanía que reclama mayor pluralidad en la información, monopolizada por el poder financiero global.

Noam Chomsky dice que “uno de los efectos de la lucha incesante por controlar la opinión pública es que la mayoría de personas no tienen casi la menor idea de lo que ocurre a su alrededor”, asunto que conoce muy bien el periodista australiano Julian Assange, quien a través del sitio Wikileaks saca a la luz una serie de cables que pusieron al descubierto los secretos sobre las operaciones de inteligencia que ha venido realizando EE.UU. por medio de sus distintas embajadas en los países latinoamericanos y que coloca al continente nuevamente en la mira del imperio.

Hace más de 300 días que Assange reside en la Embajada de Ecuador en Londres, protegido por el gobierno del presidente Rafael Correa de las persecuciones que éste viene sufriendo del gobierno norteamericano con la inestimable colaboración de “Su Majestad” británica, con la coartada del delito de abuso sexual como mascarón de proa para extraditarlo a Suecia y de ahí tener vía libre para llevarlo ante el Tío Sam.
Ahora, ¿cuál es la paradoja que se presenta? Mientras el gobierno británico persigue a Assange como si fuera un criminal de guerra, este mismo país en 1998 había protegido a un genocida. Estamos hablando de Augusto Pinochet, a quien el juez español Baltazar Garzón ordena su detención el 10 de octubre de ese mismo año por crímenes de lesa humanidad cometidos en la última dictadura chilena. Pero Inglaterra le concedería inmunidad, que podríamos traducirla como “impunidad”. Una dosis de la doble moral anglosajona.
Por otra parte, Gran Bretaña -aliado histórico de la Casa Blanca- había amenazado con ingresar de forma violenta a la Embajada ecuatoriana hace unos meses, luego de que el gobierno de Rafael Correa aceptara dar asilo diplomático a Assange.
Asimismo, la UNASUR y el ALBA han emitido desde el 2012 resoluciones en respaldo al gobierno ecuatoriano, condenando el atropello belicista del Reino Unido en la región, que como vemos vuelve a mostrar sus colmillos colonialistas.
Esta decisión de Ecuador frente a las declaraciones intimidantes del gobierno británico, pone sobre la mesa la cuestión de la soberanía en toda la región y que con esta acción se fortalece profundizando la unidad latinoamericana.

(*) Ensayista y escritor. Integrante del Centro de Estudios Históricos, Políticos y Sociales Felipe Varela, de Argentina.

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